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"Soy una maestra que escribe historias de personajes reales"

Mayte Rodríguez
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Hoy charlamos con Inma Martín Vaquero, que acaba de publicar 'Cuando Alicia encontró a Mercuri', el cuarto libro de un precioso proyecto literario que inició hace año y medio con sus alumnos y que ha sobrepasado sus expectativas a todos los niveles

"Soy una maestra que escribe historias de personajes reales" - Foto: Isabel García

A Inma Martín Vaquero (Saint Cloude, Francia, 1971 ) le hubiera encantado recibir al nuevo año en El Payo, precioso pueblo salmantino en el que tiene sus raíces familiares. Pero este año la pandemia de nuevo le ha llevado a pasar la Navidad en Ávila, su casa. Y aunque sus padres -a los que adora- están allí, lo cierto es que dos décadas después de llegar a esta ciudad por razones laborales ella siente que aquí está su hogar. «Mis hijos son abulenses», subraya. 

 Y en Ávila ha desarrollado ella sus dos vidas profesionales. Una oportunidad laboral la trajo hasta aquí a finales de los años noventa procedente del País Vasco, donde se crió y donde estudió Periodismo. De hecho, es muy probable que les suene su cara porque el suyo fue el rostro de los informativos de Televisión Ávila durante ocho años. Su primera vida. La otra es la docencia porque con 34 años no solo se matriculó en Magisterio y se sacó la carrera mientras criaba a sus dos hijos -Asier y Naiara- sino que aprobó a la primera dos oposiciones -en Castilla y León y en la Comunidad de Madrid-. Esta segunda vida que la convirtió en maestra no fue un regalo, sino el fruto del esfuerzo enorme, la determinación inquebrantable y la voluntad de hierro de quien no se conforma. 

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza sobre Ávila?

La Muralla, me encanta. Da igual  los años que lleve aquí. De hecho, tengo una anécdota: la primera vez que pasé por Ávila iba con el que hoy es mi marido en el coche y me impresionó tanto la Muralla que yo quería parar para hacer una foto, pensando que igual nunca iba a volver aquí. Él no quiso parar y, con el paso del tiempo, no solo acabé volviendo a Ávila sino desarrollando aquí mi vida. Así que cada vez que veo la Muralla recuerdo aquella anécdota y la siento como algo especial para mí, porque el destino me acabó trayendo a Ávila. Me parece maravillosa, siempre pienso en la cantidad de historias que ha visto la Muralla.

¿Qué es lo que más te gusta de Ávila?

La tranquilidad. Yo venía del País Vasco, de una provincia, Guipúzcoa, en la que por culpa del terrorismo vimos cosas que nunca tendríamos que haber visto y para mí venir a Ávila fue un remanso de paz. Me encanta pasear por aquí. 

¿Y lo que menos?

Que económicamente no se haya desarrollado más. Me da la sensación de que está estancada y me da pena porque una ciudad tan hermosa tendría que tener muchas opciones de desarrollo económico para que sea más que una Muralla que visitar.

Un lugar para perderse …

El mar. Cualquier lugar que tenga mar es para mí maravilloso, no sé si porque me crié junto al mar. Por eso al principio de llegar a Ávila añoraba tanto el mar que me iba al embalse de Fuentes Claras a ver el agua para poder sentir esa sensación.

Un recuerdo de la infancia...

Jugando con mi hermana y escribiendo historias en la máquina que me regaló mi abuelo con nueve años. En mi casa no había libros, pero yo escribía historias y por las noches se las leía a mi hermana, que por cierto es la persona que siempre me ha animado a escribir.

 ¿Un personaje o persona abulense que te haya marcado?

Mi amiga Pilar, a la que siempre estaré agradecida y a la que echaré de menos si algún día me marcho de Ávila porque para mí es como una hermana. Cuando llegué aquí, a una ciudad donde no conocía a nadie, ella me abrió las puertas de su casa, me ayudó en todo y fue generosa al máximo conmigo. Hemos estado juntas en lo bueno y en lo malo y sé que siempre la tendré para mí. Así que siempre asociaré Ávila a ella, a mi amiga Pilar. 

El mayor cambio que necesita Ávila es ...

La apertura de mente, de pensar que somos algo más que una ciudad amurallada. Siento que está encorsetada, que no abrimos la mente a otras culturas, a otras religiones, ... Me da la sensación de que seguimos viviendo un poco encerrados en nosotros mismos, respetamos mucho eso sí a quienes vienen de fuera porque yo siempre me he sentido muy bien acogida, pero creo que Ávila necesita una mayor apertura de mente. Y cuando eso pase tendrá posibilidades de desarrollo a todos los niveles. 

¿Qué es lo que Ávila tiene que mantener?

Su encanto medieval y de ciudad tranquila. 

¿Qué te parece la ciudad hoy día?

Cuando llegué a Ávila hace más de 20 años tuve la sensación de retroceder en el tiempo, mi sensación es que la ciudad estaba muy atrasada respecto al País Vasco que era de donde yo venía a nivel de infraestructuras, de centros comerciales, de servicios, ... Me parecía que tenía carencias por todas partes. A medida que ha transcurrido el tiempo hemos conseguido algunos de esos servicios que faltaban, pero por otro lado sigo sintiendo que no termina que despegar, que hay cosas que decoran la ciudad pero no acaban de ser rentables para su desarrollo. Por eso a veces pienso que esos avances son un espejismo y que nos engañamos.

¿Cómo ves Ávila en el futuro?

Yo quisiera verla con un polígono de Vicolozano rindiendo al 100%; con más servicios, que los jóvenes no tuvieran que marcharse obligatoriamente de Ávila, ... Pero tengo mis dudas porque soy realista.

¿Qué puedes aportar a Ávila?

Lo único que puedo aportar hasta ahora son mis libros. En el colegio de Cebreros en el que trabajo aporto mi enseñanza a mis alumnos, pero a Ávila como ciudad lo único que puedo aportar es contar historias con mis libros con las que poder ayudar a otros chavales a ver realidades que existen y cómo poder cambiarlas. No puedo aportar grandes cosas a a ciudad, no soy tan importante, creo más en ese pequeño granito que podemos aportar cada uno y cuya suma sí puede dar frutos interesantes. 

LEA LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA DE DIARIO DE ÁVILA