"El teatro es mi pasión"

D.C
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La veterana actriz abre el día 5 de noviembre la XXXII Muestra de Teatro Ciudad de Ávila representando 'Cinco horas con Mario'

Lola Herrera: "«El teatro es mi pasión"

La XXXII Muestra de Teatro Ciudad de Ávila se abre el próximo martes, 5 de noviembre, con la representación de la obra Cinco horas con Mario, adaptación para las tablas de la novela del mismo título de Miguel Delibes que la magnífica actriz Lola Herrera, sola en escena defendiendo brillantemente un monólogo que es para quitarse el sombrero, ha conseguido elevar a la categoría de clásico contemporáneo. 
Cuatro décadas después de su estreno la obra sigue muy viva, ¿qué tiene Cinco horas con Mario para conseguir ese éxito tan grande y dilatado?
La estrenamos hace cuatro décadas y la hemos hecho en cinco ocasiones a lo largo de estos 40 años, esporádicamente y por razones distintas. La última vez la recuperamos en 2016 con motivo del 50 aniversario de la publicación de la novela, quisimos hacer unas cuatro semanas en Madrid que al final fueron ocho, empezaron a pedirla de todos los sitios y yo me sentí tan bien haciéndola que acepté hacer temporada en Madrid y luego una gira con ella, y la verdad es que lo estoy pasando muy bien, quizás la que mejor de todas las que la he hecho.
En teoría habla de temas superados, pero ¿en realidad ha cambiado tanto España o aún quedan vivos algunos de esos problemas que contó tan bien Delibes como la religión, el sexo, el machismo…?
Es una página clarísima de la que levantó acta Miguel Delibes, y es una España que está ahí, a la vuelta de la esquina, y que unos vivimos y otros deberían saber que existió. Ahí están recogidas muchas cosas de esa España, y tienen su vigencia porque todo da vueltas y todo se coloca y se descoloca y nada de lo que se avanza es definitivo, parece ser, porque siempre tiene unas connotaciones que te hacen pensar que tienen raíces de otro tiempo. El público ahora hace una lectura, lógicamente, desde la edad que tienen ellos, viene muchísima gente joven y a algunos les puede parecer incluso mentira que eso sucediese, pero es acogida en todas partes maravillosamente y venimos con la satisfacción de comunicarnos con los teatro llenos, con lo cual son unos viajes digamos que muy nutritivos, porque el texto engancha tan bien con el espectador que hay un intercambio muy rico.
Sola en escena durante casi una hora y media, ¿es un reto con muchos riesgos?
Bueno, riesgo ninguno, riesgos los que se suben a un andamio. En realidad los riesgos que puede haber en un escenario si tú estás bien, si tu memoria y tu cabeza funcionan, son pocos. Cierto es que tienes que estar en óptimas condiciones y reservarte para la hora d ella función. Yo soy muy disciplinada y estoy haciendo una gira en la que voy de hotel en hotel y doy una vuelta a la manzana del hotel y ya está, no hago excursiones para ver el último monumento que han hecho o irme a un museo toda la mañana porque sé que necesito mis energías para la hora que tengo que hacer la función, que es a última hora del día. El espectador piensa mucho en la memoria, en lo que es sostener el texto, pero la memoria es como todo, como un músculo, si lo trabajas permanece, y mi memoria está afortunadamente muy bien, no sé por cuanto tiempo pero de momento está estupenda, y el texto de Miguel es tan sumamente maravilloso que pasearte por él es un gozo.
Cuando acaba la función y siente que lo ha hecho bien, ¿la satisfacción por ser la protagonista única es mayor que cuando comparte la escena con otros actores o no necesariamente?
No, para nada. Yo estoy mucho más contenta si estoy con compañeros, compartir en el escenario, aunque a veces te encuentras con gente rácana que no te da nada en la función sino que incluso te quitan si pueden, pero eso es la excepción. Normalmente los que nos subimos en un barco para hacer una travesía como es la puesta en escena de una función lo que hacemos es ayudarnos los unos  a los otros y entre todos hacer que eso sea lo más exacto posible a lo que nuestro director y nosotros hemos realizado en los ensayos.
Tan reconocida por el público como premiada por la crítica, ¿después de tantos años sobre las tablas la motivación sigue igual de viva para salir a escena?
El teatro es mi pasión, y para vivir pasiones no necesitas motivarte, la pasión en sí ya te da la motivación. A mí mi trabajo ya me da la motivación total para estar ahí, me da la vida porque tengo una forma de vida desde siempre que es unida a mi profesión; esta profesión no tiene un horario fijo, con fiestas y fines de semana, es al revés, y haber vivido desde los 19 años hasta los 84 que tengo ahora esto es una forma de vida distinta a la de muchísimos ciudadanos. Y eso te gratifica porque sigues haciendo lo que tú elegiste y te apasiona, y eso a mí me da una energía especial, una razón importante, porque además es una razón compartida. Todo lo que sea compartir es muy bonito, y elegí una profesión en la que tenía que contar con los que están fuera del escenario, los espectadores, y eso es maravilloso.
Asomarse al patio de butacas y ver que el público está entregado a su trabajo ¿alimenta mucho?
Claro que sí, porque los espectadores normalmente cuando eligen ir a ver algo es porque les apetece. Tienen muchas opciones, y si están ahí interesados pues se crea una comunicación sin barreras, maravillosa. Soy una apasionada del teatro, y de las varias cosas que se pueden hacer y los varios medios que hay para interpretar el que más me fascina, acodo de los demás, es el teatro, donde empecé, donde siempre he estado y que nunca he dejado por nada, y he hecho salidas esporádicas a la televisión, que hice mucha, pero sin dejar el teatro nunca.
En este mundo en el que todo cambia tan vertiginosamente, parece que el arte milenario del teatro es una de las pocas cosas que sigue vivo manteniéndose fiel a su esencia, ¿qué tiene de especial para mantener su atractivo?
La comunicación, porque no hay otra comunicación como esa, por mucho que los medios de comunicación estén muy adelantados, el directo es una cosa que no va a morir nunca, quedará como una cosa exótica dentro de unos años, peor no va a morir nunca. Podrá variar el espacio pero la gente necesitará comunicarse; si están todo el día con un teléfono, con un ordenador, con una televisión, algo que sea directo, que te cuente una historia viva, que no esté enlatada, yo estoy convencida de que permanecerá por los siglos de los siglos, igual que