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Emilio García

Desde el mirador

Emilio García


Explicaciones

01/04/2022

Explicar viene del latín explicare, y como define la RAE se trata de la acción de «declarar, manifestar lo que se piensa, justificar y exculpar palabra o acciones declarando que no hubo en ellas intención de agravio, y dar a conocer la causa o motivo de algo». Y todo ello hacerlo con palabras claras para que todo el mundo entienda lo sucedido.
Ya sé que para la persona a la que le escriben su tesis y un libro de resistencia explicar algo se le escapa. Pero ha de tener en consideración que el cargo de primer ministro que ostenta, le obliga a explicar a los ciudadanos el porqué de sus actuaciones e iniciativas.
Da igual en qué foro se encuentre, Pedro Sánchez sabe a quién señalar como culpable, por eso no le han dolido prendas al decir que el rey emérito «debe dar explicaciones». Los españoles saben quién fue y qué ha hecho porque lo ha vivido o bien se ha preocupado el presidente de airear sus actividades y echarlo de España.
Lo que tenemos claro la mayoría de los españoles es que queremos que se nos expliquen las decisiones del primer ministro y la actividad de los miembros de su Consejo.
Los españoles queremos explicaciones sobre los Estados de Alarma inconstitucionales, sobre los contratos que nos han arruinado durante la pandemia, los rescates a empresas insolventes, el porqué de los decretos y normativa emanada del Gobierno ocultando su nefasta gestión, sobre los abusos en Baleares y Valencia, sobre la implicación directa e indirecta de varios ministros en la nefasta gestión de sus (nuestros) recursos o sobre Marruecos.
Los demonios de Sánchez le pasan factura. Y como lo sabe intenta taparlos sin explicar nada pero señala al vecino que ha dado un paso radical en la formación de gobierno en Castilla y León. Todos los miembros del Gobierno han salido con una única voz a atacar el «blanqueamiento» que hace el Partido Popular de Vox. Un «pacto de la vergüenza» es el reclamo de la izquierda para denunciar lo hecho por los partidos de centro-derecha, conservadores y liberales. Se consideran los «vigilantes» de la moral política en España (perdón, en este país) al señalar que «han traspasado líneas». ¿Cuál era el «acuerdo responsable» que ofrecía Tudanca? ¿Dónde se encuentran los acuerdos firmados por el PSOE con todos sus amigos de gobierno?
La gente progresista se ve amenazada por algo que en su territorio se ha considerado como «normal». Claro que, si de lo que se trata es que Sánchez pueda seguir en la poltrona de la Moncloa, es válido que se firmen acuerdos –y siempre con el dinero de los españoles– con todos aquellos que han demostrado caminar al margen de la Constitución.
No se salva nadie. Todos los ministros ocultan que conviven con personas que están en contra de los valores constitucionales y lo hacen en función de la llamada efectuada por su líder. Los representantes de otras formaciones siguen la estela del meteorito que Moncloa ha vuelto a activar.
Las explicaciones se niegan porque pretenden movilizar a los menores de treinta años, personas que no saben nada de lo que ha pasado en España y que se quedan con el último videoclip de Sánchez diseñado desde palacio. La izquierda ha decidido ocultar, aprovechando el despiste de muchos imberbes políticos, todo lo que ha hecho a lo largo de cuarenta años y ha manipulado con cortinas vaporosas. Por eso, resulta difícil hablar de que unos tienen que dar explicaciones y otros no.
¿Por qué niegan el saludo al presidente de la Cortes de Castilla y León una serie de procuradores socialistas? ¿Quién tiene que explicar esto? El señor Tudanca, al que nadie quería como candidato, se sigue luciendo en su inacción.
La última explicación que Sánchez debe dar es sobre el documental que se está grabando sobre su trabajo diario y su versión personal de los «esfuerzos» realizados para hundir a España. ¿De dónde sale la financiación de la miniserie? ¿Cuánto nos va a costar a los españoles a través de subvenciones del ICAA y otras instituciones? ¿Cuánto aportan las productoras? Como para que nos digan que 'Raza' (1942) o 'Franco, ese hombre' (1964) son unos referentes indiscutibles (o sea, que Franco también sirve de inspiración cinematográfica).