«La pandemia no me da miedo, sí, respeto y preocupación»

I.Camarero Jiménez
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Marcos M. Sánchez lleva las riendas, con su hermana Pitu y su primo David, de uno de los negocios más longevos de la ciudad pues 50 años cumplió el 2019 Cuatro Postes, con él hablamos de la difícil situación actual o de la importancia de reinventarse

«La pandemia no me da miedo, sí respeto y preocupación» - Foto: Ana I. Ramirez

Marcos Manuel Sánchez (Ávila, 1973) es uno de esos abulenses que a todo el mundo le suena y que muchos conocen, no en vano viene de una de las familias hosteleras y hoteleras con más arraigo en la ciudad. El establecimiento que dirige ahora junto a su hermana Pitu y su primo David (hijo de su tío Félix) no es otro que Cuatro Postes, un negocio que cumplía el año pasado nada menos que su 50 aniversario. Con él hablamos de ello y de la difícil situación que atraviesa el país y el sector y sobre todo, con él descubrimos que si bien es cierto que su negocio ha cumplido medio siglo de vida, gracias a su capacidad de reconvertirse y a una plantilla a la que consideran parte de la familia, el germen se remonta a hace más de un siglo pues enrraiza directamente con el Mesón del Rastro.
Fueron los abuelos de Marcos y los hermanos de aquellos los que se iniciaron en la hostelería. Llegaron a Ávila desde su Hernansancho natal y aquí emprendieron una nueva vida que les ha traído hasta la actualidad. Unos daban en la capital sus primeros pasos y otros se quedaron en el pueblo cultivando la tierra, entre otras cosas. Recuerda Sánchez de aquellos inicios que su padre, Manuel, y los hermanos de éste, Félix y Arturo, pronto quedaron huérfanos y fue su tía abuela Angelita la que se encargó de ellos y de sus inicios también en la hostelería. La empresa se llamaba Arfema (por los nombres de los tres hermanos) y como tal llegó hasta el año 2001. Una piña. 
Después llegó el momento de pensar en la sucesión, en el futuro de cada familia y es que entre Félix, Arturo y Manuel sumaron nueve hijos y llegó el tiempo del cambio, de crecer, expandirse. Arturo se quedó al frente de El Rastro y Félix y Manuel con Cuatro Postes, un negocio como decíamos que data de 1969. Bueno en realidad comenzó a gestarse en 1967, comenta Sánchez, pues lo primero que echó a andar fue la gasolinera del mismo nombre. Después llegó el hotel. Abrió con 36 habitaciones, «pequeño para nuestra época actual» pero todo un acontecimiento para 1969, de hecho cuenta nuestro protagonista que ya antes de abrir «nos habían contratado varias bodas». 
Habitaciones, cafetería, restaurante y un lugar de convivencia. Allí «vivían las familias, pero también la plantilla». Mantuvieron y mantienen con sus trabajadores ese trato familiar que mucho tiene que ver con el hecho de haber cumplido ya 51 años de vida. Han sido muchos los trabajadores que iniciaron allí su vida laboral y que también la terminaron. ‘Bienve’, Bienvenido Gutiérrez se jubiló en marzo del año pasado, e igual «empezó aquí con 15 años» o  Felipe, quien también ha cumplido el ciclo, con más de 45 años de trabajo en la empresa a sus espaldas; en septiembre le tocará el turno a uno de los artífices de hacer que hoy Los Cuatro Postes siga andando camino: hablamos de Aurelio «peso pesado» en la empresa «tanto en la directiva como entre los trabajadores», sumiller, un trabajador «incansable» que «se ha ganado a pulso la jubilación». 
Tenía que hacerlo en septiembre, pero con la pandemia dejó de trabajar antes. Hablando de Aurelio en su labor como sumiller, nuestro entrevistado recuerda que la Asociación de Sumilleres Abulense se creó en su casa y allí sigue teniendo su sede. En ese sentido «apoyamos las iniciativas de ámbito social», cuenta Sánchez.
Volvemos a Aurelio, no se reincorporó porque «buena gana de poner a nadie en peligro» y es que en eso han tenido mucho cuidado en una empresa que «no hemos llegado a cerrar nunca desde marzo», ni «tampoco tenemos pensado hacerlo ahora», aunque haya menos trabajo (y rumores al respecto, que Marcos desmiente). La razón por la que no han echado el telón es porque en Ávila capital Cuatro Postes era uno de los hoteles esenciales abierto por si surgía necesidad de albergar personal en sus habitaciones en la pandemia.
En algunos casos han tenido trabajadores en ERTE por la covid-19 pero primaba la salud.

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¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
Una ciudad muy sosegada, tranquilidad, con un cariz familiar y espiritual. Siempre que pienso en Ávila lo hago con mucho cariño porque me siento muy identificado con la ciudad, una ciudad que me gusta para lo bueno y para lo malo, al igual que sus gentes. En resumen, estoy orgulloso de mis orígenes.

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?
De la ciudad, aunque parezca mentira, las infinitas posibilidades que ofrecer para hacer cosas con carácter inmediato, algo que se agradece por mi forma de vida que es un poco todo al momento. La oportunidad de aprovechar el día al completo por el recogimiento y las dimensiones de Ávila.

¿Y lo que menos le gusta?
A veces el pesimismo en el que nos sumimos, y lo que es peor: hablamos mucho y hacemos poco. Nos quejamos, pero no hacemos el esfuerzo para poner remedio. La ciudad tiene muchas posibilidades, es eminentemente turística, pero se podía explotar muchísimo más, sin masificar ese turismo.

Un lugar para perderse. 
Según el momento y los ánimos. Me gusta la parte histórica de la ciudad, las calles pero también su hostelería, los bares y las terrazas para compartir ratos con tu familia y tus amigos. En la provincia, todos sus rincones naturales, en muchos casos desconocidos y que te permiten evadirte del día a día.

Un recuerdo de la infancia.
Pues precisamente el cómo se desarrolló en el lugar de trabajo de mis padres, en el hotel que era nuestra residencia y con mis hermanos. El poder llevarnos a tantos amigos a casa y sobre todo la felicidad de estar con mis tres hermanos (somos cuatro). Siempre hemos estado rodeados de mucha gente y para eso Ávila y el hotel fue perfecto.

Un personaje abulense que le haya marcado.
En lo profesional, mi familia. Empezando por mi tía Angelita. Por proximidad mi padre (y sus hermanos Félix y Arturo), siempre luchador, adaptándose a las circunstancias, pero teniendo en cuenta a todos los de su alrededor, a todos. En los espiritual, Jesús Jiménez Bustos;y en lo político, Adolfo  Suárez, alguien que se supo adaptar a las circunstancias, a pesar de todo para lograr lo mejor para si ciudad, su país y sus gentes.

El mayor cambio que necesita Ávila es...
Cambiar el pensamiento, ser más positivos y más profesionales, profesionalizarnos y aunar fuerzas y remar todos en una misma dirección. Sobretodo no desaprovechar oportunidades porque ésas se pasan.

¿Qué tiene que mantener?
Al final su idiosincrasia, su cultura, su gente y crecer, pero hacerlo de manera sostenible.

¿Qué le parece Ávila hoy?
En los tiempos que corren veo una situación complicada, pero como siempre al final las personas, los ciudadanos de a pie seremos capaces de salir de ésta.

¿Cómo ve Ávila en el futuro?
Lo veo oscuro por la pandemia, pero quiero pensar que tirará para adelante porque hay muchas posibilidades. Debemos apostar por el patrimonio, pero también intentar no depender tanto del turismo y buscar otras sinergias.

¿Qué puede aportar usted a Ávila?
Esfuerzo y servicios, estamos a disposición de todo el mundo. Somos y seremos colaboradores y partícipes con la vida social de esta ciudad, tratamos de contribuir en lo deportivo, en lo social, en lo que tiene que ver con el desarrollo de la infancia (y es que ellos, los niños y jóvenes son el futuro).