Triunfal regreso de los toros en Ávila

Juan Andrés Cartón
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El festival taurino con picadores se saldó con buenas actuaciones de los matadores Finito de Córdoba, Manuel Escribano, Emilio de Justo y Ginés Marín y el novillero Daniel Barbero, que integraban el cartel, que cortaron nueve orejas y un rabo

Triunfal regreso de los toros en Ávila - Foto: Isabel García

Tras varios años de estar cerradas las puertas de la plaza de toros de Ávila para los festejos taurinos, uno de los principales eventos para los que se construyó en su momento, hoy podemos decir que con un triunfal festejo regresaron los toros y la afición taurina a la plaza de toros de Ávila. Y lo hizo para presenciar un festival con picadores que la empresa Tauroemocion, de la mano de su gerente, Nacho de la Viuda, con la colaboración del Ayuntamiento de Ávila con su nueva corporación, que han programado con un bonito gesto de beneficiar a una organización que trabaja para el cuidado de personas con discapacidad como es Aspace .
El cartel estaba integrado por el maestro Finito de Córdoba, Manuel Escribano (que sustituyó en el último momento a Cayetano), Emilio de Justo, Ginés Marín y el novillero de Las Navas del Marqués Daniel Barbero, con toros de Salvador Domecq, un cartel contrastado, de los más atractivos del momento, dado que los cinco han dejado huella durante esta temporada que está a punto de finalizar.
En una tarde de buena temperatura, con una buena entrada en los tendidos se lidiaron 5 ejemplares  con una buena presentación, que dieron un juego regular con un distinto comportamiento en el caballo  y desigual casta.
Triunfal regreso de los toros en ÁvilaTriunfal regreso de los toros en Ávila - Foto: Isabel GarcíaEl primero en abrir el festejo fue Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’. Saludó de capote con un buen toreo de verónicas, con la maestría que atesora con el capote este veterano torero que sacó al toro a los medios, para dejar un remate de saludo capotero  muy  artístico con una media. El toro en el caballo metió los riñones y apretó, recibiendo una buena vara. El de Córdoba, con la muleta, tras los primeros muletazos de tanteo, desplegó el toreo de muchos quilates que atesora, templando y llevando empapado al de Salvador Domecq en la tela, que la tomó con raza por el pitón derecho. El maestro Finito se pasó la muleta a la zurda donde consiguió sacar series de naturales de temple y toreo puro, de los de la antigua clase torera. Remató con vistosidad las series.
Manuel Escribano, que sustituyó a Cayetano, se enfrentó a Trinquete,  marcado con el nº 15, un toro que con unas buenas hechuras y bien rematado. Lució de capote en sus primeros lances a la verónica e  interpretó un tercio de banderillas el matador de poder a poder y al violín,  siendo  aplaudidos por el respetable. Con la muleta, el torero sevillano Manuel Escribano dejó ver el buen momento por el que está a estas alturas de temporada, que deja las puertas abiertas para la siguiente, estando en uno de los lugares más altos del escalafón. Manejó la muleta con temple, instrumentando y firmando una faena de mérito y muy acompasada por ambos pitones.
El extremeño Emilio de Justo, otro de los toreros que esta temporada han hecho correr la tinta, está en uno de los mejores momentos finalizando la temporada, con muy buenos resultados y como su compañero Ginés Marín está llamado a ser una de las esperanzas de la próxima. Se enfrentó al nº 58 de nombre Océano, que salió con brío y  muy buen tranco, de lo que se aprovechó el extremeño para lancear y torear con estilo a este ejemplar de Salvador Domecq que apretó en el caballo y en banderillas. Emilio de Justo desplegó la muleta con buenas maneras y realizó una faena de toreo serio y de gusto, luciendo su mano zurda con temple en un toreo al natural, ligando y acompasando los muletazos. 
Triunfal regreso de los toros en ÁvilaTriunfal regreso de los toros en Ávila - Foto: Isabel GarcíaLe siguió esta tarde un andaluz, que también viene apretando en el escalafón con otra buena temporada y muchos festejos toreados. Ginés Marín desplegó su capote ante Segador, marcado con el nº 51, un toro que salió algo distraidillo pero según avanzó la lidia fue desplegando ritmo y el joven matador  de Jerez de la Frontera lo fue metiendo en las telas y corriendo la mano consiguió estructurar una faena de muy ajustado toreo. Por el pitón derecho desplegó el toreo redondo y ligado en ocasiones, y por el pitón izquierdo, algo menos lucido, el toro protestó pero ligo una bonita serie, gustándose el andaluz.
Cerró el festejo nuestro paisano de Las Navas del Marqués Daniel Barbero, otro de los que esta temporada ha toreado unas 20 novilladas con los del castoreño, y está en puestos de relevancia en el escalafón de los novilleros con picadores. Se ha curtido esta temporada por plazas del Valle del Tiétar y ha hecho su presentación en la primera plaza del mundo, como es las Ventas de Madrid. Este domingo nos dejó ver el oficio y el toreo que lleva dentro, tanto de capote como con el manejo de la muleta, quizás algo nervioso por estar en la plaza donde había soñado muchas veces que desearía torear como todo torero abulense.  Dejó ver algún defecto que seguro los nervios le hicieron cometer, pero deja la puerta abierta para próximos compromisos en esta plaza y para la próxima temporada.
Terminado el festejo se celebró un tentadero público y gratuito en el que una de las promesas de nuestra provincia, otro joven de Las Navas del Marqués, Daniel Rivas, perteneciente a la escuela taurina de Nava del Rey, nos deleitó con su manejo de los trastos delante de una becerra que le obligó a desplegar todos los recursos aprendidos en la escuela y demostrar que tiene conocimientos del oficio que ha elegido y está aprendiendo. Dada su juventud, 11 años, es una promesa de la que no hay que perder la estela, pues dejó pinceladas de torero y no perdió la compostura en ningún momento. Fue muy ovacionado por el público al término de su actuación. 
Triunfal regreso de los toros en ÁvilaTriunfal regreso de los toros en Ávila - Foto: Isabel GarcíaComo anécdota final, el respetable pitó a los toreros cuando abandonaban el coso al entender que debían quedarse a presenciar la exhibición de Daniel Rivas. Sin embargo, el reglamento obliga a los matadores a abandonar el coso cuando acaba su festejo y, por tanto, no podían quedarse a contemplar esa actuación.
Pero fue lo de menos. Esperemos éste sea el principio y acabe con la sequía de toros en Ávila pues como se ha visto la afición lo reclama.


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