"Se reían de mi marido por llevar mascarilla"

E.Carretero
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En Ávila residen unos 400 chinos que siguen con especial interés y preocupación el rápido avance de esta pandemia a la que ellos, semanas antes de que llegara a Europa, ya hacían frente con medidas de protección

"Se reían de mi marido por llevar mascarilla" - Foto: David Castro

La situación de emergencia sanitaria generada por el COVID-19 se sigue con especial atención, y también «preocupación», por parte de la población china que vive en España. No en vano, China es el país donde se detectaron los primeros casos de esta enfermedad que ha puesto en cuarentena a prácticamente todo el mundo. Lógicamente muy pendientes del avance de la enfermedad, y de lo que ocurre tanto en España como fuera de nuestras fronteras, está la comunidad china residente en Ávila, de 408 personas a principios del pasado año, según la estadística de la Junta de Castilla y León.
«Estamos muy preocupados», reconoce Fan Fan, vecina de la capital abulense desde hace 13 años. Ella y su marido, al que todos conocen como Ángel,  regentan una frutería en la calle Maceros, si bien pese a que el decreto del Gobierno les permite abrir  ellos decidieron no hacerlo hace ya más de una semana. En esta decisión, explica Fan Fan, pesaron las informaciones que les llegaban desde su país. De hecho, cuenta que semanas antes de que los españoles percibieran el coronavirus como una amenaza global, y real, ellos ya se habían tomado muy en serio esta enfermedad. «Mi marido iba a Mercamadrid a comprar fruta y se reían de él porque llevaba mascarilla», apunta esta empresaria china como muestra de que en España, y pese a ver lo que estaba ocurriendo desde enero en China, la población no era consciente del riesgo.
Es más, seguros de que lo que estaba pasando en China ocurriría no solo en España sino en todo el mundo, Fan Fan y su marido empezaron hace semanas a comprar mascarillas y otros elementos de protección que de forma generalizada ya utilizaban sus paisanos para evitar el contagio. Hicieron lo mismo la mayor parte de chinos que viven en Ávila si bien cuando las autoridades pidieron colaboración no dudaron en donar sus equipos de protección individual a la sanidad abulense.
Asegura además Fan Fan que tanto ellos como el resto de compatriotas chinos que viven en Ávila  siguen al pie de la letra las recomendaciones del Gobierno. «Solo salimos de casa para cosas imprescindibles», asegura esta empresaria madre de tres niños pequeños que advierte además del riesgo de no hacerlo. Lamenta también que haya gente que todavía, y pese a la situación de alerta sanitaria, salga todos los días a la calle a comprar cosas de alimentación que, entiende, no son de primera necesidad. «Nosotros ahora comemos más arroz y harina, y tiramos de carne congelada», detalla Fan Fan como han organizado las comidas para evitar tener que ir a comprar cada poco tiempo.
Y aunque Fan Fan y sus compatriotas reciben con esperanza las noticias que llegan desde China, donde se han aplicado medidas más estrictas que en nuestro país, entre ellas la obligación de tomarse la temperatura para salir a la calle,  también advierte «que no hay que relajarse» porque está convencida de que «esto todavía no ha terminado».