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La culminación de una gran apuesta por la garnacha

I.Camarero Jiménez
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Comando G tiene ligados a Ávila seis vinos, con uno de ellos, Rumbo al Norte, elaborado con uva de Villanueva de Ávila, ha logrado repetir los 100 puntos Parker y precisamente allí inicia este otoño las obras para contar con una bodega

La culminación de una gran apuesta por la garnacha

UN millón de euros de inversión dicen mucho de la confianza que Comando G y sus dos socios, Daniel Gómez Jiménez Landi y Fernando García, tienen en la garnacha abulense, en los suelos de granito abulense y en la no menos abulense sierra de Gredos en general «por la que llevamos apostando desde hace 20 años», reconoce Landi. 

Por si no se han dado cuenta granito, garnacha y Gredos comienzan por G y ése es el ‘apellido’ de este comando formado por una pareja de viticultores que hace ya muchos años aterrizaron en  Ávila para hacer realidad su idea del vino. 

Ese millón de euros del que hablamos posibilitará que este año comience a enrraizar en Villanueva de Ávila la bodega en la que, ya sí, elaborarán de principio a fin sus vinos abulenses que para el próximo año saldrán con el sello Denominación de Origen Cebreros. Será con la añada 2021. Es condición ‘sine quanon’ elaborar en Ávila para salir con esa DOP, puesto que sus viñas ya hace tiempo que están inscritas en la marca que tan buen sabor de boca va dejando allá por dónde pasa.

La idea es comenzar la obra este otoño -ya que aún están con los permisos municipales y finiquitando licencias- para que ésta sea una realidad en breve y además  nazca adaptándose perfectamente al paisaje, integrándose en él y ahondando en la sostenibilidad o el uso de energías limpias. «Que nos permita trabajar siendo mucho más responsables» es de lo que se trata. «Nuestra filosofía es interfronteras, creemos en el ‘terroir’, en la naturaleza y poco en las fronteras políticas. El vino es algo más amplio y nosotros nos debemos a Gredos. Por eso en estos años hemos trabajado en 9 pueblos y 70 hectáreas a lo largo de los tres valles de Gredos, para descubrir distintas viñas, altitudes...». Ahora han seleccionado 15 de esas hectáreas para «hacer los vinos que queremos y entre ellos hay una zona en Ávila, el Alto Alberche, la parte alta de Gredos que es la que más nos gusta y donde está Villanueva».

Hablamos con Daniel Gómez Jiménez Landi, uno de los dos socios de este Comando G,  para que nos cuente el por qué de esa gran inversión. 

Tras ella, lo cierto es que hay mucho más que una bodega en la que elaborar un producto. Daniel lleva ya muchos años apostando por nuestra tierra. De algún modo fue pionero y consiguió que se hablara de Cebreros y de Gredos mucho antes de la consecución de una DOP por la que muchos han luchado con ahínco.

Fue su ‘Reventón’ uno de los vinos que comenzó a poner en el mapa vitícola a Ávila y A Gredos al lograr una gran puntuación Parker, un reconocimiento internacional. Estuvo entre los cinco mejores de España (con, entre otros, Vega Sicilia o Pingus y La Ermita). Mucho ha llovido desde entonces pues hablamos del año 2010, aunque de la añada 2008 (en el que logró una gran calificación). Su historia en Ávila, en lo profesional nació en 2004, directamente en Cebreros. Desde entonces, muchos vinos se han sumado a un Comando G que también apuesta por otras tierras y otras DOP. 

Por aquel entonces era Gredos una zona prácticamente desconocida, a la región «se la conocía como Gredos» pero en el mundo del vino no se hablaba de ella y sus vinos no eran precisamente apreciados, relata. Así que:  «Nuestra misión era recuperar viñedos abandonados, revitalizar la región y ponerla en el mapa del mundo vitícola». Partían de que el lugar, es «una región de fronteras entre las dos Castillas y un oasis de bosques y de montañas preciosas, pero en un principio, «denostada y despoblada». En  18 años allí «el trabajo era poner en valor la zona y también, en el mapa, la región, sacándola del anonimato porque era un folio en blanco».

Tiempo atrás «no había referencias, se vendía vino barato y se compraba uva barata», de ahí que las apuestas no pasaban por Ávila y la gente en general se iba a Madrid, relata. Cuenta que «empezamos más o menos a la vez algunas bodegas, pero sin referencias y donde la gente no podía cuidar los viñedos y se iban, tiempos de éxodo rural».

Por suerte, con el paso de los años se ha cambiado la tendencia y ante todo «ya no se arranca ni se abandonan viñedos, se ha revitalizado», la uva se paga más cara: «De 0,27 el kilo hemos pasado a 1,25 euros» y los vinos que se venden ya no son sólo los baratos. Además hablamos ya de una zona «de una región de las principales de España a nivel de reconocimiento y en la que se ha demostrado que se pueden hacer grandes vinos a nivel mundial». 

Su labor está ahí, pero también la de otros muchos que se fijaron en un lugar con grandes posibilidades, como se ha demostrado con el paso del tiempo. Ahora ya no se ve la profesión como algo de «paletos y de pobres», ahora la gente «vuelve a ello con orgullo» «ha habido un cambio de visión muy importante». «Para mí la agricultura es una de las cosas más bonitas del mundo e importantes socialmente».

Hablábamos de que tras esa inversión de 900.000 euros muy largos hay mucho más y eso es una apuesta firme por Ávila, sí, pero sobretodo por Villanueva de Ávila, que es el lugar elegido para albergar la bodega. 

Es así porque es esta tierra a la que de algún modo quieren agradecer lo mucho que les ha dado.

 

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