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Salvaguarda de la tradición

P.R.
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El investigador Carlos del Peso Taranco ofreció una conferencia en la trade de ayer en Navatalgordo, en la que destacó la importancia de las tradiciones que se conservan en Navatalgordo

Ramos de panes y cirios ofrecidos a Nuestra Señora de la Canaleja - Foto: C. P.

La  Casa Sindical de Navatalgordo acogió ayer la conferencia impartida por el investigador Carlos del Peso Taranco: La salvaguarda de la tradición serrana abulense: NAVATALGORDO. El acto que se enmarca en la programación del Verano Cultural desarrollado por la Concejalía de Cultura y Turismo de este ayuntamiento del Valle del Alberche.  El etnógrafo ha desarrollado distintos trabajos, a lo largo y ancho de estas tierras, entre los que destacan sus publicaciones en indumentaria tradicional (El avío serrano avilés: El traje de rabo, dedicado al vestir más arcaico de El Barraco o Las gorras de paja de centeno. El peinado y el tocado femenino en Ávila, incluyendo en él el área gorrera de Hoyocasero y Navalosa donde, a día de hoy, no es difícil ver a las mujeres más mayores lucir estas artesanías serranas). Así mismo, su último trabajo ha versado sobre la tradición oral de Navalmoral de la Sierra plasmada en más de 500 páginas y más de 7 horas de audios de los intérpretes originales en el título: Corpus de tradición serrana. Navalmoral. Esta última publicación hace un importante repaso al repertorio que ha conservado esta localidad, variado por demás, incluyendo temas de cuerdas, gaitilla, rabel y acordeón, pero también el resto del repertorio vocal desde los villancicos, a las tonadas de carnaval y quintos, las segadoras, el repertorio religioso o el repertorio infantil.

En esta ocasión abordó en su conferencia algunos de los aspectos más reseñables de la tradición serrana de Navatalgordo. Entre todas las manifestaciones vivas, una de ellas destaca por su conservación: la fiesta en honor a Nuestra Señora de la Canaleja. La festividad, desarrollada todos los años el 8 de septiembre, con cierta relevancia comarcal, tiene un complejo ritual, hundiendo sus raíces en la baja Edad Media cuando se procede a la repoblación de las muchas navas medievales del sur de la provincia de Ávila. En ese momento se enmarca la leyenda que indica como la Virgen se aparece en la canal de un pino, y como trasladada a la localidad de Navatalgordo reaparece una y otra vez en el pinar, decidiéndose entonces construir allí su casa, ejecutando una apropiación no solo espiritual sino también material del espacio y los recursos naturales.

El conferenciante comentó  que «acaso lo que más destaque de la fiesta es el mantenimiento hasta nuestros días de los ramos de cirios y panes como ofrendas a la Virgen de la Canaleja. Dos ramos de cirios y hiedra y dos ramos de panes, uvas y manzanas. Los mayordomos acompañan con las varas y los carieros serán los encargados del reparto del pan, en reminiscencias de antiguas funciones asistenciales en siglos pasados».

La conservación de los ramos de Navatalgordo es un caso singular pues hunden sus raíces, probablemente en antiguos ritos de culto a la naturaleza unidos a pretérritas ofrendas de panes y roscas ya presentes en el mundo romano. Los ramos son especialmente abundantes en el norte peninsular, áreas como Galicia, Asturias, Cantabria, León o Zamora han conservado buena parte de los que hoy están vigentes. A medida que avanzamos hacia el este y hacia el sur estas manifestaciones aparecen más salpicadas, aunque aún se conservó la memoria viva de ellos en tierras de Palencia, Segovia, Burgos, Soria, Madrid, o Toledo por poner algunos ejemplos.

Recuerda del Peso TarancoLa provincia de Ávila  «contó y cuenta con algunos buenos ejemplos de ramos ofrecidos a las Vírgenes y Santos en una decena de localidades. Vivos se mantienen todavía el de Navarredondilla, en el Valle del Alberche, ofrecido a Nuestra Señora del Rosario y el canto del ramo (aunque perdió el arbolito decorado) a Nuestra Señora de la Serrezuela en la Navidad de Serranillos también en el Alberche. Ni rastro queda del ofrecido de antiguo, por las cirieras, a Nuestra Señora de Aldeavieja en Navalmoral. Mejor vida tiene todavía el canto del ramo en Becedas y el cercano Palacios de Becedas, cantado por un coro de mozas en distintas festividades (La Encarnación y Santa Teresa o San Juan y el Rosario respectivamente). En Solana de Ávila (antes de Béjar) se ofrecía a la Virgen de la Asunción cuando se documentó por Kurt Schindler en los años 30 del siglo pasado. Al Apóstol Santiago se le cantaba y se le ofrecía el ramo, en El Barco de Ávila y en Santiago de Aravalle y se llegó a documentar un interesante ramo de Pascua de Resurrección en Pascualcobo, ya en la Sierra de Ávila, en los años cincuenta del siglo XX».

Normalmente los ramos, en sus variantes más simplificadas, son pequeños arbolitos (un fresno, un olmo, un acebo…) decorado de rosquillas o panes, cintas y frutas y portado generalmente por un mozo del ramo. El ramo en cuestión suele ir acompañado de cánticos alusivos pidiendo permiso para entrar con él en la iglesia o avisando de su recorrido, así como desgranando las alabanzas al titular del mismo. No en todos los casos se conservaron o se contó con cánticos alusivos, pero allí donde aparecen son francamente interesantes.

Y mantiene también el conferenciante que «acaso sea Navatalgordo el que mejores ramos ha mantenido, que recuerdan mucho en la hechura a algunos documentados en la cercana provincia de Madrid. Su singularidad bien merecería su protección en el apartado de bienes inmateriales únicos de la provincia de Ávila».

Ymantiene que «no es solo la fiesta de la Canaleja el único elemento de tradición que podemos rastrear en Navatalgordo. Importantísimo es el acervo de arrabel que llegamos a documentar en las antiguas Umbrías de Navatalgordo, agrupadas hoy en día en Villanueva de Ávila. Allí recopilamos de la mano de Justo Muñoz, uno de los últimos arrabeleros, un riquísimo repertorio de romances y coplas de arrabel, con todo el sabor de la tradición antigua del instrumento en estas serranías abulenses.

Un más que apetecible ramillete de temas de ronda de cuerdas (jotas, rondas, seguidillas y rondeñas), buenos gaiteros y una buena indumentaria serrana completan algunos de los aspectos a tener en cuenta del patrimonio inmaterial de este pueblo del Valle del Alberche que comparte cultura con el resto de pueblos del Valle, un espacio de una riqueza etnográfica que compensa con creces el escaso patrimonio monumental arquitectónico que atesora».

Y concluye lamentándose que «sin duda en muchos casos estamos asistiendo, hoy en día, a la pérdida continua de elementos patrimoniales de la cultura popular. La tradición no interesa, por desconocida. Los eximios censos poblaciones apenas pueden arrastrar ese bagaje cultural hasta las nuevas generaciones interesadas en nuevas formas de vida más urbanas. La gobalización cultural es un hecho, también en los pueblos del Valle del Alberche.  La salvaguarda de esta tradición es la gran cuenta pendiente para mantener la identidad cultural de estos pueblos serranos. Necesariamente urgen medidas de identificación, documentación e investigación de todo este acervo cultural antes de que desaparezcan los últimos testimonios vivos de la gente que vivió en esos ámbitos rurales. Tiempo habrá después de trabajar en la valorización, enseñanza y revitalización de todo lo recogido. Todavía estamos a tiempo».