"No hay que intentar ser mejor que otro sino que uno mismo"

E.Carretero
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Ávila puede presumir de contar entre sus hijos con uno de los mayores expertos en medicina de columna de nuestro país que, además y pese a vivir en Madrid, no olvida sus orígenes y regresa a la tierra que le vio nacer y crecer cada vez que tiene oc

"No hay que intentar ser mejor que otro sino que uno mismo" - Foto: Ana I. Ramirez

Rafael fue el único de los hermanos, siete en total, que nació en el hospital, según su madre porque «venía mal» y el parto «fue complicado». También fue el único de todos los hijos de la familia González Díaz que cursó estudios universitarios. Lo hizo, reconoce,  gracias a las becas y a unas notas brillantes que ya obtenía desde sus primeros años de estudiante cuando asistía a la Escuela Unitaria de Muñoyerro, el pequeño municipio abulense en el vivió hasta los 13 años y en el que nacieron sus seis hermanos.
Y aunque los primeros años de su vida los pasó Rafael González en esta localidad situada entre la Sierra de Ávila y La Moraña, su adolescencia discurrió en la capital abulense, a donde una vez jubilado el padre, agricultor de profesión, la familia se trasladó. En Ávila siguió mostrando el joven Rafael su brillantez académica. Primero en el Pablo VI y después en el instituto Alonso de Madrigal. En aquellos años aún se debatía el hoy jefe de la Unidad de Columna del Hospital del Niño Jesús de Madrid entre dos alternativas tan dispares como las Bellas Artes, disciplina que confiesa le «apasiona», y la Medicina, por la que finalmente optó probablemente, reflexiona, gracias a la semilla que sembró en él uno de los profesores de Biología que tuvo en el instituto.
En esa decisión académica también influyó, reconoce, que en aquella época Ávila contara con un Colegio de Medicina adscrito a la Universidad de Salamanca donde los futuros médicos podían cursar los tres primeros años de carrera para luego continuar su formación y las prácticas clínicas en la capital charra lo que, reconoce, pudo hacer gracias a las becas. «Yo vivía de las becas. Pedía todas las que hubiera: de investigación, de colaboración y también como alumno interno», recuerda quien de este modo tuvo su primer contacto con la Traumatología, especialidad por la que posteriormente se acabó decidiendo probablemente también gracias a la influencia del doctor Ferrández Portal, Catedrático de Cirugía Ortopédica y Traumatología y «de los pocos médicos que en aquella época hacían cirugías de escoliosis fuera de Madrid». «Me gustó muchísimo ser alumno interno con él y a partir de ahí fui buscando mi camino», rememora quien a día de hoy es uno de los especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología más prestigiosos de nuestro país.

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza sobre Ávila?
 Viviendo en Madrid, la paz y tranquilidad que se respira, la historia y las ‘piedras’, que me encantan. Por supuesto el tapeo y que siempre quedamos con familia y amigos.
¿Y lo que más le gusta de Ávila?
Su gente. Gente sencilla, humilde, y a las claras, castellanos viejos.
¿Y lo que menos?
Es una pregunta difícil. Me preocupa pasear por la zona vieja y ver que hay muchos comercios y tiendas emblemáticas, de toda la vida, cerradas. Por ejemplo, en mi familia somos muy lectores, y ver la librería Católica o Medrano del centro cerrados… así como otros comercios….
Un lugar para perderse.
Me encanta pasear por la noche alrededor y en el interior de la Muralla.
Un recuerdo de la infancia.
Mi infancia se divide entre mi pueblo, Muñoyerro, y Ávila, más como adolescente. Es difícil encontrar un recuerdo concreto, pero si tengo que quedarme con alguno recuerdo como en mis ratos libres tanto de estudio en el instituto como en el Colegio de Medicina iba a leer a los patios de Santo Tomas, en aquella época casi sin explorar a visitantes y turistas. Me generaba (y aún lo hace) una paz indescriptible.
Un personaje abulense que le haya marcado...
Mi personaje abulense favorito es Isabel La Católica. Pienso que Ávila, Castilla y España no serian lo mismo. Y por ello quería recordar a otro personaje que como aficionado también a la Historia me apasiona, don Claudio Sánchez Albornoz, quien dijo aquello de que «Castilla hizo España y España deshizo Castilla».
El  mayor cambio que necesita Ávila..
Por supuesto, generar cambios estructurales enfocados a crear empleo, no solo relacionado con el turismo, que está muy bien, si no más enfocados a industria campos de I+D+I, etc. Los políticos deberían tener puntos de mira más altos. También ayudaría mejorar las comunicaciones vía red ferroviaria con Madrid en todos los sentidos
¿Qué tiene que mantener?
Pienso que uno de los mayores cambios que ha experimentado Ávila desde mi infancia y adolescencia viene relacionado con el nombramiento como ciudad patrimonio de la humanidad. Todas las ayudas enfocadas a mejorar los aspectos relacionados con el patrimonio pienso que son las cuestiones fundamentales por mantener.
¿Qué le parece Ávila hoy?
Una ciudad abierta, muy amable para el turismo y las visitas, con buena restauración y agradables lugares para visitar, y con un enclave como la sierra de Gredos al lado que es una maravilla. Y todo a 100 Km de Madrid. ¿Que más se puede pedir?
¿Cómo ve el futuro?
Me preocupa, como decía antes, la falta de oportunidades de trabajo que no sean relacionadas con el turismo. Debemos mejorar en este sentido
¿Qué puede aportar usted a la ciudad?
Hace dos años organizamos un congreso muy grande en Ávila de Cirugía de Columna, en el que estaba invitada la Sociedad Norteamericana de Columna. Se ocuparon todos los hoteles y se llenaron los restaurantes durante cuatro días. Además, la promoción de Ávila estuvo en la pagina web de nuestra sociedad y de la Norteamericana durante más de un año.  Estas son las cosas en las que como profesional puedo influir. Pienso que hay muchos profesionales como yo, no solo de la medicina que podríamos influir en la promoción de Ávila como ciudad.
En otro sentido, más personal, atendiendo a muchos paisanos en la consulta y ayudándoles en todo lo que podemos.