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Editorial

Un año del Plan Territorial de Fomento de Ávila y su entorno

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El Plan Territorial de Fomento para Ávila y su entorno cumple estos días un año desde que se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León su aprobación por parte de la Junta de Castilla y León. Un año en el que se ha puesto en marcha la maquinaria de los distintos ejes de actuación que se han marcado (a grandes rasgos, los polígonos industriales de Vicolozano, Hervencias y La Colilla, la Plataforma Logística Agroalimentaria, el Centro de Transferencia del Conocimiento y la financiación y el apoyo a las empresas), cuyos frutos, con licitación de proyectos y ejecución de obras, deben comenzar a ver la luz en este último trimestre del año. 

Los impulsores de este plan, que deberá desarrollarse entre 2020 y 2024, y que debe sentar las bases del futuro desarrollo industrial de esta ciudad y su entorno, estiman que los resultados reales se podrán percibir en el plazo de entre tres y siete años, pero para ello es imprescindible que todas estas actuaciones que se han puesto en marcha se vayan consolidando. Más allá del «ruido» que se generó con las disensiones que se produjeron para la puesta en marcha de la Plataforma Logística Agroalimentaria, desde las distintas administraciones y los grupos de trabajo se está llevando a cabo una labor callada pero intensa, y los resultados deben empezar a aflorar ya en el último trimestre del presente año.

El objetivo que se ha marcado el PTF es ambicioso y a la vez complejo. Ávila parte de una posición muy precaria desde el punto de vista industrial y laboral, en el furgón de cola de la comunidad autónoma de Castilla y León, y con muchos déficits tanto a nivel de infraestructuras como de volumen y de dimensión de las empresas arraigadas en esta tierra, que no son capaces de generar ese empleo que haga crecer a la ciudad.

Las inversiones que se realizarán en los próximos años tanto desde el Plan Territorial de Fomento, como con otro proyecto que discurre paralelo, como es el Plan Nissan, declarado de interés prioritario, con una inyección económica que en su conjunto supera los 72 millones de euros, debe servir para dar ese impulso necesario que esta ciudad y esta provincia necesita para posicionarse desde el punto de vista industrial, o al menos para converger con el resto de provincias de Castilla y León.

Ahora bien, si importante es la labor de dotar de esas infraestructuras necesarias para acoger empresas, no lo será menos la tarea de captación y también de acercar a las empresas abulenses a la financiación que necesitan para acometer sus ampliaciones, que les permitan crecer y generar oportunidades laborales. Estamos ante un momento crucial para el futuro de Ávila, y ese trabajo de consenso que se ha llevado hasta ahora debe continuar, buscando un horizonte común de desarrollo para Ávila y su provincia.