scorecardresearch
José Ignacio Dávila

Pensando

José Ignacio Dávila


Sectores productivos y económicos

06/01/2022

Uno de los principios de la conducta parlamentaria, consiste en pensar y actuar con el máximo sentido común "constitucional", comprometerse en actuar con la lealtad, que en juramento o promesa, como paso previo, y para cumplir con el compromiso con la Nación española, ocupar el puesto que la representación en las Cámaras confiere para defender, representar y cumplir con el engrandecimiento de la democracia representativa en un Estado Social y Democrático de Derecho. 
La opción por la responsabilidad voluntariamente asumida, implica el cumplir con el conjunto de reglas que marca el paso dado, adelante y actuar con la dialéctica que marca nuestro diccionario de la Lengua Española en su acepción de persona con especial capacidad para debatir y argumentar, y por el puesto representativo asumir el honor de ser representante de la promoción del progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida, como figura en el Preámbulo de nuestra Constitución, española, en el quinto párrafo, y sin enmiendas. 
El título conferido por la representación política y nacional, va unido en lógica conducta política, pública y privada, a la coherencia con el sentido común de la defensa, promoción y representación política de la Nación española, en un mundo en el que la competencia no conoce fronteras: ni en la prensa ni en la respuesta de los mercados de consumo y financieros, como partes en la Unión Económica y Europea. 
La herencias liberales, social-demócratas, y no autoritarias, han configurado un Estado Social y Democrático de Derecho, tan moderno y actual como el nuestro, moderno y delimitando las reglas de juego para señalar las normas que una sociedad democrática avanzada, y con sentido común del valor de la suma de opciones políticas, legítimas y complementarias den forma al Estado de las Autonomías. 
La representación política se lleva a cabo cumpliendo con el compromiso asumido y libremente, hasta retribuido, con  la representación política  y  se debe  manifestar en normas que defiendan el modelo democrático ético de la convivencia, revistan la forma legal dispuesta por la Constitución (que se puede leer en varios idiomas y es de acceso libre y gratis: ver la página del BOE, legislación)  ; se camine por la senda y con las reglas de conducta del funcionamiento de un Estado moderno, democrático: como sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes (si se quiere leer, está en el Diccionario RAE, también  gratis). 
En una sociedad de todos para todos, ninguno sobre ni puede ser excluido y alojado en  el abismo del olvido, de "los nadie", ni dar lugar a los enfrentamientos que puedan resucitar, o aparecer, según se rece. Nos hemos decidido por la defensa de la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.  Es un conjunto de reglas que la representación política ha asumido como compromiso, que nuestro Estado ha establecido como nación española, y que se imponen como luz para evitar que se tropiece, por el camino de la convivencia política, con los apagones de las llamadas visiones éticas autoritarias, cegando los ojos a las luces de las libertades, que aquí no hay vuelta fácil a la vida norman de una sociedad democrática avanzada. Los derechos, deberes y obligaciones que declara, reconoce, e impone la Constitución son compromiso asumido por los representantes políticos, en defensa, promoción y no debilitación, privada ni pública, para que las economías de mercado, del bienestar, política y española, autonómica, regional, provincial y local sean defendidas, promocionadas, y sin sobresaltos para no caer en ninguna sima de la economía cerrada.
Las normas que regulan un Estado moderno, la fuerza del Derecho que respalda la acción y representación política de la Nación, se convierten en frutos de la vida normal, sin dominios autoritarios o fantásticos que puedan encalibrinar al electorado (RAE: Dicho especialmente de un olor o de un vapor: Causar turbación en una persona o en su cabeza; hacer concebir a alguien falsas esperanzas; Obstinarse, empeñarse en algo sin darse a razones; y hasta obstinarse, empeñarse en algo sin darse a razones. Con los ricos chuletones de Ávila, el Barco con sus judías, la Avileña carne, Ternera de en recia compaña por el mundo mundial, sin ataque que les toque cuernos ni cola; el Tente en pie de San Juan de la Cruz, nuestros productos de la ganadería y agricultura, hostelería famosa y fantástica cocina siempre renovándose. ¿Qué les puedo decir que no les haga relamerse?: un cocido, pan untado en salsa que no perder, y quesos, y porcino, y dulces, y ollas llenas... como embajada que no deja a nadie sin opinión. Así que, política real en defensa de nuestra ganadería y agricultura, campo y hostelería; y en casa, y en familia que llegue a fin de mes en fruto de sana política, sin que nadie toque estos sectores productivos, que saben hacer bien las cosas.