"Las grandes decisiones se tienen que tomar en común"

E.Carretero
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Tras un año 'alejado' de la vida pública, quien fuera portavoz de UPyD en el Ayuntamiento de Ávila durante la pasada legislatura se pone ahora, tras un proceso electoral, al frente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la ciudad

"Las grandes decisiones se tienen que tomar en común" - Foto: David Castro

Seguramente que la cara de quien protagoniza  esta entrevista les suene. Y mucho, ya que durante cuatro años, y durante la anterior legislatura, Javier Cerrajero (Ávila, 1966) fue el único concejal, y por tanto portavoz,  de UPyD en el Ayuntamiento de Ávila. Tras algún tiempo alejado de la vida pública, ahora regresa a ‘hacer ciudad’ lejos de la política y en este caso desde el asociacionismo. Desde este jueves, y tras ser elegida por unanimidad la candidatura que él encabezaba, es el nuevo presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ávila (FAVA), que desde marzo estaba en manos de una gestora tras no haberse presentado  candidatura para sustituir a la directiva saliente, presidida por Valeriano Hernández. 

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
La ciudad a la que quiero, mi tierra, mi casa.

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?
Su patrimonio, la gastronomía y la solidaridad de los vecinos en las situaciones que se necesita ayudar.

¿Y lo que menos le gusta?
La negatividad de algunos de los ciudadanos. No me gusta oír eso de «Ávila está muerta». Ávila no solo tiene que valer la pena, sino merecer la alegría.

Un lugar para perderse.
El Santuario de Nuestra Señora de Sonsoles.

Un recuerdo de la infancia.
Mis amigos y mi barrio, La Toledana. Jugar en las eras al lado del río chico, junto a mi colegio Pablo VI.

Un personaje que le haya marcado.
Ninguno en particular. He aprendido de muchas personas, empezando por mis padres. Pero si tuviera que decir quienes me han marcado en la vida, serian mis hijos, Javier y Laura.

El mayor cambio que necesita Ávila es
Modernizarse en todos los aspectos y posibilidades de trabajo a través un buen tejido industrial, no solo del sector servicios. Vivir en una ciudad patrimonio de la humanidad no está reñido con la modernidad.

¿Qué tiene que mantener?
Su patrimonio, se debe de educar a las nuevas generaciones para que sea valorado y respetado. Es de donde venimos, nuestro origen, y hay que cuidarlo.

¿Qué le parece Ávila hoy?
Una ciudad triste. Con la crisis sanitaria, entre el miedo o respeto a la hora de salir a la calle está desangelada.

¿Cómo ve Ávila en el futuro?
Soy optimista por naturaleza, todos podemos aportar nuestro granito de arena para el progreso de la ciudad. Grano a grano se hace granero.
¿Qué puede aportar usted a Ávila?
Trabajo en equipo, honradez, generosidad, colaboración y la experiencia adquirida en mis trabajos, en las asociaciones y en la política.