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"En estos tiempos no se sabe qué va a pasar con la igualdad"

B.M
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ENTREVISTA Jimena Manteca acaba de ser reconocida con un premio Meninas por su labor en igualdad en 'su pueblo'. Allí ayuda a transmitir un concepto que para ella forma parte de su vida, lo que también puede hacer con su trabajo en Comisiones Obreras

"En estos tiempos no se sabe qué va a pasar con la igualdad" - Foto: David González

Entre los galardonados a los premios Meninas de este año está Jimena Manteca Pérez (Ávila, 1995). Se le concede el premio «por su colaboración con el Ayuntamiento de Mediana de Voltoya como asesora y formadora en Igualdad y prevención de la violencia de género, así como por la puesta en marcha del 'Portal de Igualdad del Ayuntamiento'».

Estos galardones son las distinciones que otorga la Delegación del Gobierno de Castilla y León al trabajo que organismos, colectivos, entidades, instituciones o personas físicas realizan en la Comunidad para prevenir y luchar contra la violencia contra las mujeres. Pero detrás de Jimena, de esa apariencia algo vergonzosa, hay mucho más de lo que puede decir un premio, dado que en ella hay amor a su familia y a su tierra, a su barrio 'obrero', al pasado como indica su nombre que recuerda a Ximena Blázquez y una esperanza de que en el futuro haya una sociedad más igualitaria.

La defensa de los derechos de las mujeres es su forma de entender la vida y así lo demuestra tanto en el proyecto emprendido en Mediana de Voltoya, un pueblo heredado de su familia, como en su trabajo en Comisiones Obreras.

Jimena pasó una infancia «muy familiar porque tengo muchos primos». Se crió en el barrio de Santo Tomás, «un barrio obrero, haciendo vida en la calle, en los parques y con mis primos».

Estudió en Las Nieves, una época de la que le quedan los recuerdos del Grande, Duque de Alba, los recreos...

Su familia es de Ávila, porque aunque su madre sea madrileña se vino a vivir aquí con 17 años, así que sus raíces están en esta tierra. Las de Jimena tuvieron que separarse temporalmente cuando se fue a Madrid a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Complutense. Después hizo un máster de Cooperación Internacional y con las prácticas del máster viajó a Bolivia a impartir talleres de prevención de la violencia de género. Después llegaría un segundo máster,  de Igualdad y Prevención de la Violencia de Género, con el que ya se «especializó más».

No tiene problema en reconocer que estudió Ciencias Políticas porque, aunque a ella lo que le llamaba la atención era la cooperación internacional y tenía pensado estudiar Relaciones Internacionales, no le dio la nota de corte y se decidió por Ciencias Políticas para después especializarse. Y esto llegó tras sus «épocas de confusión» porque estaba estudiando en el Bachillerato de Ciencias. El punto de inflexión fue cuando vio la sangre en el  laboratorio y pensó que eso no era lo suyo.

Estuvo ocho años viviendo en Madrid, un tiempo que define como una «de las mejores etapas» de su vida, la época universitaria, en la que pudo conocer gente nueva, vivir fuera de casa y aprender a ser autónoma.

Después de su paso por Bolivia volvió a Madrid y estuvo trabajando en El Corte Inglés porque no encontraba trabajo de lo suyo, de ahí la decisión de hacer el segundo máster. Quizá entonces hubiera otro punto de inflexión en su vida. Fue cuando la propusieron en su pueblo, en Mediana del Voltoya, «que si había estado dando talleres de violencia de género en Bolivia por qué no te pones a darlos en el pueblo, que aquí también nos hace falta» y así fue como surgió la colaboración con el Ayuntamiento.

Dio un par de talleres a mujeres y a la población en general de sensibilización en igualdad y prevención de la violencia de género pero luego llegó la pandemia y tuvieron «que repensar la fórmula de hacer llegar toda esta información a la población y fue cuando surgió la idea de crear el portal de igualdad dentro de la página web y empezar a crear vídeos con lo que fuera a contar en los talleres, en formato vídeo para que la gente lo pudiera ver. Resultó que conseguía llegar a más gente porque al ser una zona rural, la gente estaba con el ganado o trabajando en el campo y nunca podía quedar para el taller a ninguna hora. Hacerlo en formato vídeo y que ellos pudieran verlo a la hora que quisieran fue una manera de facilitar hacer llegar la información».

Aunque los talleres presenciales tuvieran buena acogida, porque «es un pueblo pequeño y cualquier actividad es siempre bienvenida y están siempre dispuestos a participar en cualquier actividad, en especial en Mediana donde la población es muy agradecida», hacerlo con la segunda fórmula tuvo más repercusión. También ayudó el hecho de que fuera conocida en el pueblo, el de su abuela.

Su trabajo se traduce en que en la página web contiene la normativa a nivel legislativo internacional, nacional y autonómico, y creó un glosario de términos de uso frecuente en los medios de comunicación para que la gente «si veía algo en los medios supiera de qué estaban hablando». También incluyó los contactos con el CEAS Rural para saber con quien ponerse en contacto en el caso de que desgraciadamente sufrieran una situación de violencia.

Los vídeos van «más enfocados a temas que cada año son más relevantes, el año pasado lo hice sobre la guía que editó el Ministerio de Igualdad del punto violeta, y este año los vídeos han sido de sumisión química porque estaba todo el mundo alterado con el tema y lo hice coincidiendo con las fiestas del pueblo», asegura.

Para el futuro, está agradecida «si el Ayuntamiento decide seguir contando conmigo para seguir colaborando con vídeos o cualquier otra actividad».

Además de esta colaboración puntual, Jimena es la agente de igualdad de Comisiones Obreras en Ávila. Por ello busca seguir con su trabajo «desempeñándolo todo el tiempo que pueda porque en estos tiempos inciertos no se sabe qué va a pasar con los temas de igualdad y violencia de género y ojalá desde el sindicato podamos seguir ofreciendo este servicio que yo considero  importante porque a parte de violencia de género asesoro a los afiliados sobre los derechos en materia de conciliación laboral, permisos de maternidad, reducciones de jornada, casos de acoso sexual en el trabajo, acoso por razón de sexo. Ojalá que a pesar de todos estos contratiempos que está habiendo a nivel autonómico podamos seguir ofreciendo el servicio».

Se hacen campañas, sobre todo en prevención del acoso sexual, también a los delegados se les forma en materia de igualdad, hay planes de igualdad, se trabaja en como negociar con perspectiva de género los convenios colectivos... y  los afiliados llevan sus consultas y «desde mi Servicio de Asesoramiento en Igualdad de Género se les intenta resolver cualquier duda que tengan».

Entre las principales dudas que llegan están las de solicitud de reducciones de jornada por cuidado de hijos, solicitar el permiso de lactancia acumulada, permisos de maternidad y paternidad y si hay algún caso de acoso sexual en el trabajo. Esto último es más esporádico «porque la gente todavía, si lo identifica, no se atreve a denunciarlo por miedo a perder su puesto de trabajo».

Como reconocimiento a su labor en Mediana de Voltoya, Jimena recibe el premio Meninas (en el momento de esta entrevista todavía no había sido el acto), un premio al que le presentó el Ayuntamiento sin avisarla, aunque reconoce que la hizo «mucha ilusión». A ella ni se le había ocurrido por lo que está «muy agradecida». Eso sí, no se lo dijeron hasta el último momento, porque ya se iba a enterar por la prensa. Se emocionó mucho cuando recibió la notica porque es un «reconocimiento por mi trabajo, se pone en valor que estoy haciendo las cosas bien».

Con el premio también se deja claro el hecho de que hay que adaptar los mensajes «a las características de la zona donde estás haciendo llegar la información. No es lo mismo que los medios de comunicación nacionales les intenten explicar los conceptos que se los explique de manera más cercana alguien al que ya conocen, con un vocabulario más cercano y de una manera más clara, con ejemplos que bajen a terreno los conceptos, con ejemplos de su entorno que sean más visuales para ellos».

Mientras ella lucha por la igualdad, reconoce que «hace falta que la sociedad esté de verdad concienciada. Con las nuevas corrientes que han llegado a la Junta considero que quizás la sociedad castellano y leonesa no está lo suficientemente concienciada como para enfrentar la desigualdad de género que existe todavía a día de hoy en España porque si no se cree en algo lógicamente no se va a luchar por ello».

Sin embargo, se muestra «muy optimista» para el futuro y tiene esperanza «en las nuevas generaciones. Conozco a bastantes chicas jóvenes que están implicadas con el movimiento feminista y que tienen unas ideas bastante revolucionarias en el sentido de que no van a permitir establecer relaciones tóxicas con sus parejas y ante cualquier actitud machista van a intentar pararle los pies».

Para seguir trabajando en ello, hay que poner el foco en la educación porque «la lucha contra la violencia de género es una carrera de fondo y no de velocidad. Si ponemos las energías en formar a las nuevas generaciones en que se traten como iguales desde Infantil, ahí está la clave en alcanzar la igualdad de género».