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"Hilandia pretende poner en valor la lana española"

P.R.
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La vida de Blanca Fernández Navas ha cambiado radicalmente desde que se dedica plenamente a una actividad que le apasiona, el mundo de la lana y la tradición textil española. A la vez que didáctico pretende dar un matiz solidario a sus actividades

Blanca Fernández Navas - Foto: David Castro

Blanca  Fernández Navas (Madrid, 1960), es una socióloga que procede del mundo del marketing y de la consultoría. También ha trabajado durante 21 años en una multinacional petrolera, hasta que le pusieron en la calle durante la crisis de 2007-2008. En la actualidad colabora con una consultora independiente en Silver Economy Consulting. Pero en el momento actual se ha volcado en un proyecto que le lleva gran parte de su tiempo: su pasión por la lana y la tradición textil. Es la promotora de Hilandia.

Como ella misma reconoce, su misión es comunicar el valor de la lana. «Y además, de la lana que tenemos en España. Aquí éramos los reyes de la lana. Después lo perdimos en la época de Napoleón, cuando se empezó a sacar la lana fuera. Ahora está en Australia o Nueva Zelanda, en Inglaterra. Nuestra principal fuente de ingresos era la lana, que vendíamos a nivel mundial. Castilla era la gran potencia mundial. El vellón era la moneda de cambio que se establecía con Alfonso X. En la época de este rey también se creó la Mesta, que llegó a ser una institución muy importante que decidía muchas cosas en España. Castilla era una gran potencia en esta materia, que ahora hemos perdido. De hecho, hemos perdido tanto que ahora no sabemos ni de donde viene el jersey que nos ponemos. Por eso yo quiero poner en valor esta lana».

Esta primera misión pretende mostrar como es la lana, como del vellón se llega al ovillo y del ovillo al jersey o la bufanda.

Este proceso lo explica en un libro para niños cuya protagonista es una oveja, Meri Merina, que se ha convertido en su mascota. Meri Merina va contando en este libro todo el proceso de la lana: «Meri está en el campo, cuando llega la primavera se esquila porque le sobra el vellón. Tiene que lavar la  lana, porque las ovejas no se duchan. La peina para alinear las fibras para luego hilarla».  Reconoce Blanca que se puede hilar de varias maneras. La primera es con los dedos. «A los niños los enseño a hilar con los dedos. También se puede hilar con uso, o con rueca. Esta es la máquina que inició la revolución industrial. A esto lo pusieron vapor y de aquí se organizó toda la revolución industrial».

Recuerda que aprendió a tejer con su abuela de una manera especial: «Siempre cuento que mi abuela me dio un par de agujas, un ovillo de lana gris horroroso y tejí una bufanda llena de agujeros, que ahora estaría muy de moda, pero me quedó fatal. Pero si que me enganchó a tejer y he estado tejiendo toda mi vida».

Reconoce que este trabajo está indicado para todo tipo de personas, desde los niños, hasta las personas con Alzheimer. Reconoce que para los discapacitados esta actividad les viene fenomenal cuando tienen movilidad. Para personas que viven solas les ayuda a socializar. «Creo que está indicado para todo el mundo. Normalmente a los hombres les digo que se animen. Parece que es tabú que los hombres tejan, pero fueron los primeros que comenzaron a tejer. Después, cuando nos encerraron en casa, nos pusieron a tejer a nosotras.  Pero está indicado para todo el mundo. Si  ves el Parlamento en los países nórdicos, se ve a hombres tejiendo. Se puede utilizar también como terapia. Lo que haces es mover los dedos y está trabajando el cerebro, porque tienes que estar contando. Es una labor pedagógica».

En estos últimos años han sido muchos los proyectos en los que se ha metido. Hilandia es tal vez su proyecto más ambicioso. «Hilandia es un proyecto que nace cuando dejo todo este lío de multinacionales, de viajar por Latinoamérica por la época dura de la crisis del 2008. Todo esto lo dejo y comienzo a tejer para bebés, por encargo  para hacer regalos, en una página que se llama 'Patupeque by Blanca'. Esto evoluciona. Hablando en el 2017 con Elena, la responsable de la tienda Ldelana, en el centro de Ávila, le propuse algo para la decoración de su escaparate para los Medievales de ese año. Decoramos el espacio. Yo me puse a hilar. Quedamos segundas en el concurso de Escaparates. Esto fue lo que a mi me hizo recuperar el trabajo con la rueca. Yo había hecho lo de hilar para aprender una cosa más. Entendí que 'Patupeque' es una parte que tenía que crecer. Aquí es donde nace Hilandia, que no es solamente tejer, sino comunicar sobre la lana, enseñar a hilar, escribir cuentos para que los niños conozcan de dónde sale el jersey que se ponen. De esta forma el proyecto empieza a tener muchas más patas. Hace dos años, justo antes de comenzar el confinamiento, lancé una iniciativa pequeña, que iba a dar en talleres y colegios, que se llama 'el reto solidario Hilandia'. Pedí a los niños y a la gente en general que dibujaran una oveja, y la mandara por correo en forma de pintura, un dibujo de un tejido con forma de oveja». 

Objetivo. Y lo hizo con un triple objetivo: por una parte poner en valor la lana de oveja, ayudar a los objetivos de desarrollo sostenible y  donar ovillos para hacer tejidos solidarios para personas vulnerables. Con este triple objetivo puso esta iniciativa en marcha. Lo lanzó en febrero y en marzo se produjo el confinamiento. «Fue el boom por las redes. Comenzaron a mandarme imágenes de ovejas pintores, dibujantes, ilustradores, tejedores, bordadores. Me comenzaron a mandar ovejas muchísima gente». Se trataba de  una iniciativa muy fácil de hacer, de ahí esa gran respuesta por parte del público. Con todas estos dibujos sobre las ovejas el primer año editó un libro (Meri Merina y su rebaño de ovillos) con un sencillo planteamiento: poner la foto del dibujo con un nombre de la oveja, que facilitan los propios autores, para identificarla en el rebaño. También incorpora el nombre del creador. En ese primer libro recopiló un total de 500 ovejas. Este fue el inicio y siempre con un fin solidario, donar ovillos. Por cada diez ovejas que recibe y publica en la web dona un ovillo para la Asociación IAIA.org para hacer tejido solidario. Con esta asociación llevaba colaborando desde el año 2015. «Me parecía que estaba muy en línea con lo que estaba haciendo. Como esta iniciativa fue tan exitosa, el año pasado la volví a poner en marcha y recibí 850 ovejas, con lo que ya tenía 1.350 ovejas». Volvió a hacer un libro recogiendo las ovejas y ahí fue «cuando pensé que había que mostrarlo». De esta forma fue como llegó a conseguir el mayor rebaño virtual de ovejas del mundo. A partir de entonces fue cuando decidió organizar la exposición que preparó en el mes de diciembre del pasado año en la sala del Auditorio municipal de San Francisco y que llevaba por título 'Hilando solidaridad'. Junto a la exposición lanzó una iniciativa,  'La bufanda más solidaria'. Para ello pidió a la gente que tejiera con lana una bufanda. Consiguió recibir 240 bufandas, que son las que expuso en San Francisco . Serían para donar.

El proyecto gustó a Radio Televisión Española. Les gustó tanto que organizaron una intervención en el Castillo de Villaviciosa, de modo que rodearon el castillo con bufandas. Sirvió de llamada para ver si había más gentes que se quería sumar a este reto solidario. RTVE también realizó un evento que se llamó 'Bufanda Tour'. Entre lo que se consiguió con la exposición y lo que logró RTVE se ha conseguido un kilómetro de bufanda. «Puede parecer  poco o mucho, pero es que es para 1.000 personas más que van a tener su bufanda». Esta iniciativa se ha propuesto para presentarlo e incluirlo en el récord Ginnes. «Nadie lo había hecho. Si que hay bufandas largas, pero no hay bufandas solidarias largas». Todo esto es Hilandia, que además también organiza talleres con niños, comunicación en colegios, escribe cuentos, pero siempre con el fin de poner en valor la lana. 

Ahora está preparando otro proyecto junto al fotógrafo vasco, José Barea el autor del proyecto 'Bestiarium' que recoge fotografías de las razas autóctonas de España, entre ellas ovejas. Barea se encargará de hacer la fotografía de la oveja y ella incorporará la lana y el resultado final de la lana, para que la gente vea de dónde sale al final la prenda o el jersey. Esta exposición está previsto que se inaugure en mayo. La exposición también contará con talleres y se incorporará otra parte con el tejido de las razas autóctonas. También prepara otra exposición para el Palacio de los Serrano en octubre, con un tema solidario.

Recuerda  también Blanca Fernández que en el Palacio de los Serrano los viernes organizan un taller de tejido solidario. Todo lo que tejen es  a través de la lana que solidariamente reciben. Por ello hace un llamamiento para que la gente se anime a donar lana para que este proyecto pueda continuar. Esta lana que reciben de forma solidaria tejen prendas solidarias. «Tenemos una caja en la cual se encuentran los ovillos solidarios que recibimos para poder tejer. Porque nosotros no tenemos fondos». A este taller del Palacio de los Serrano acude un grupo estable de entre ocho y diez personas, además de gente que teje en su casa y dona las prendas. En total el grupo estará formado por unas quince o dieciséis personas. 

Reconoce que comenzaron con Fundabem el febrero del año pasado en Riofrío, cuando esta organización estaba realizando una plantación de árboles. «Aquí  conocimos a Pilar Galán, la alcaldesa, y le propusimos que podíamos ir a tejer. Con motivo del día mundial de tejer en público, en el mes de julio, organizamos una quedada para tejer, a la que se sumaron una treintena de personas. Se hicieron dos mantas que después se donaron  a Aldeas Infantiles. De aquí salió un grupo para tejer en Riofrío, que fue cuando comenzamos a tejer los viernes. Cuando fue el incendio seguimos tejiendo para ayudar a la gente. Este es el grupo del Palacio de los Serrano que vino de Riofrío».

La Asociación IAIA, con la que colabora y es la delegada en Castilla y León, es una asociación de tejido solidario. Su misión es ayudar a personas vulnerables, en riesgo de exclusión, personas mayores. Trata de ayudar con la colaboración de los voluntarios y voluntarias, que tejen para proyectos, que hay infinidad de ellos.

Lleva tejiendo toda su vida. En 2014 comenzó «por una carambola, como empiezan otras muchas cosas». Ese año una de sus amigas se quedo embarazada y comenzó a tejer unos jerséis y unos patucos para estos bebés, que eran mellizos. Pensó en hacer una página web y así fue como nació 'Patupeque by Blanca' y a partir de  ahí todo lo demás...» De esta forma comenzó a realizar cosas por encargo, ya de una manera profesional. Lo de tejer para tiendas al hacerlo manual no puede llegar. Por eso lo hace por encargo. «Pero esto no te da dinero. Lo haces porque te gusta. Lo que quiero es que no me cueste. La artesanía no está pagada en ningún caso. Lo profesionalizo porque lo que hago quiero que sea un tema serio». Es su pasión, porque como reconoce, «puedo contar la historia de cada prenda que hago. Esto me ayuda mucho».

Mundo laboral. En la actualidad colabora con una consultora independiente, Silver Economy Consulting. En esta consultora se propone tanto a  empresas como instituciones públicas que se tenga en cuenta la experiencia acumulada por los de los conocidos como Baby Boomer  (nacidos entre 1957 y 1977) que pueden aportar grandes cosas tanto a la sociedad como a las empresas. «Desde el punto de vista del marketing y la sociología hacemos un informe de tendencia. Hacemos una encuesta y de ahí sacamos tendencias que son un instrumento que nos sirve muy bien para vender a ayuntamientos sobre 'Ciudades Amigables', el proyecto de la ONU sobre el que estamos trabajando para hacer ciudades amigables. También con las empresas de cualquier sector para poner de manifiesto que en este momento somos la clase económicamente más fuerte, porque nuestros hijos tienen unos sueldos muy bajos y nosotros somos los que tenemos la casa pagada. Los que están jubilados  tienen una pensión buena y los que están trabajando tienen un salario decente. Es un colectivo muy interesante sobre el que hay que trabajar».

A los ayuntamientos se les propone formar parte del grupo de 'Ciudades Amigables', que se consigue cumpliendo una serie de instrumentos reglamentados. Se trata de un proyecto muy ambicioso y beneficiario para las ciudades que consiguen este reconocimiento.

 

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?

La vista de la Muralla desde el Paseo del Rastro.

¿ Qué es lo que más le gusta de Ávila?

La luz del cielo en días despejados.

¿ Y lo que menos?

El frío.

Un lugar para perderse.

El paseo desde la plaza de los Dávila hasta el arco de la Santa.

Un recuerdo de la infancia...

La imponente vista de la Muralla llegando desde la carretera de Madrid.

Un personaje abulense que le haya marcado.

Jesús Terciado (mi marido)

El mayor cambio qué necesita Ávila es...

Mejorar la red de transportes por carretera (quitar el peaje) y la frecuencia de los trenes.

Y Ávila tiene que mantener.

La iluminación y el mantenimiento del casco antiguo.

¿Qué le parece la ciudad hoy en día? 

Un lugar muy agradable para vivir.

¿Cómo ve la ciudad en el futuro?

Un buen sitio para retirarse.

¿ Qué puede aportar usted a la ciudad?

Mi pasión por la lana y la tradición textil y el espíritu solidario que mueve a la gente a colaborar tejiendo. 

 

ARCHIVADO EN: Blanca Fernández