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Editorial

Meritoria mejoría del empleo, a pesar del complicado contexto

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El vigor del sector servicios ha mantenido a la baja el desempleo en la provincia de Ávila durante el mes de abril. El número de demandantes de empleo se sitúa en 9.460, a niveles del otoño de 2008. Son 253 menos que los registrados el mes pasado pero, lo que es más importante, 3.077 menos que doce meses atrás. La reducción mensual es ligeramente inferior a las registradas en los ámbitos regional y nacional, que alcanzaron el 3,8% y el 3,3%, respectivamente, mientras que la caída anual fue algo superior a la de Castilla y León (-23,7%) y el país (-22,7%). 

Otro de los aspectos destacables ha sido el de la contratación, con 3.777 rubricados en la provincia, con el lastre aún de la temporalidad, que representa el 60%, pero con un repunte relevante de la contratación indefinida, que ya es del 40%.  

Son, desde luego, buenos datos, que vienen a corroborar la tendencia a la mejoría, con el añadido valor de desvelarse en medio de una crisis importante sobrevenida justo cuando salíamos de la de la covid, la provocada por la Guerra en Ucrania. Aun así no hay que caer en triunfalismos, pues la asignatura de un empleo estable y de calidad sigue llamando a la puerta de los gobiernos. La temporalidad es un lastre, también en el sector público, aunque al menos en este ámbito parece que el plan de estabilización puede funcionar si el proceso, complejo, no se alarga demasiado. Igualmente, los sindicatos han detectado una «feminización del desempleo», ya que seis de cada diez personas en esta situación son mujeres. El otro aspecto a tener en cuenta en el actual mercado laboral es la importante pérdida del poder adquisitivo del empleo, con una inflación desbocada, que se mantiene entre el 8 y el 9 por ciento. 

Así mismo, es preocupante que la tasa de paro en Ávila –en la línea del conjunto del país– siga rondando el 14 por ciento. Supone una anomalía en el mercado laboral, máxime cuando aumenta la demanda de empleo y se constata la necesidad de profesionales en diferentes sectores. Las empresas continúan muy afectadas por la inflación y el alto endeudamiento tras la crisis asociada a la pandemia, y están revisando a la baja las previsiones de crecimiento.

Razones todas ellas suficientes para buscar un marco de acuerdo entre los agentes sociales que apuntale la meritoria mejoría en el desempleo, a través de grandes pactos de renta, en la línea de los AENC anteriores, reforzando a la vez las iniciativas de apoyo a empresas e inversores para que se den las máximas garantías y estabilidad. 

Especial atención va a requerir para los abulenses, y los castellanos y leoneses en general, la crisis de matriculaciones que vive el mercado de la automoción, la cual, previsiblemente, se alargará también en 2023. Un sector que, además, experimenta una triple transición: digitalización y nuevos canales de venta de vehículos; transición ecológica y cohesión territorial de la nueva movilidad.