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«Nuestra sociedad es como es por la investigación espacial»

M.M.G.
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Desde San Miguel de Serrezuela, a la NASA. Éste es, a grandes (muy grandes) líneas, el recorrido vital de nuestro protagonista de hoy, Felipe Gómez, astrobiólogo. Su objetivo: descubrir el origen de la vida. Ahí es nada.

«Nuestra sociedad es como es por la investigación espacial» - Foto: David Castro

Pocas veces podemos comenzar estas líneas felicitando el cumpleaños a su protagonista. Pero este domingo, 26 de junio, Felipe Gómez (San Miguel de Serrezuela, 1968) está de aniversario. Y aún hoy, sólo unos cuantos años después, Felipe sigue conservando mucho de aquel niño que adoraba quedarse horas mirando «el maravilloso cielo estrellado» de su pueblo, para el que sólo tiene buenas palabras, y al que procura regresar siempre que tiene ocasión. 

Quién le iba a decir al hijo de Miguel y Teodora («todo lo que he logrado y a lo que he llegado se lo debo al esfuerzo y tesón de mis padres. Mis padres son personas muy inteligentes, mas que yo sin duda, pero no tuvieron, como era habitual en aquella época, posibilidades para estudiar», se emociona al hablar de ellos), que terminaría siendo astrobiólogo, que trabajaría para la NASA y que dedicaría todo su tiempo a conocer, en lugares remotos y extremos del planeta, los límites de la vida.

Y esto es sólo el principio de una biografía apasionante que hoy les presentamos y que habla de un joven «muy activo», incapaz de estarse quieto, que estudió Bioquímica, Agrónomos y Física, y que descubrió desde muy pequeño su pasión por la observación y la experimentación.

Ese afán de conocimiento le llevó a entrar en contacto con las tesis de  Schrödinger y muy pronto comenzó, como él, a plantearse el origen de la vida desde el punto de vista de la Física. «Me fui especializando y entré en contacto con lo que en aquel momento era el Instituto de Astrobiología de la Nasa (Nasa Astrobiology Institute, NAI), recuerda de una época en la que él vivía en Massachusetts (EEUU) y en la que la intervención del físico español Juan Pérez Mercado logró que nuestro país se convirtiera en el anfitrión de la primera sede fuera de América del NAI. «El Centro de Astrobiología, el CAB, se formó en Torrejón de Ardoz en 2002», prosigue con su relato.

Y allí, en «un cachito de la NASA fuera de las fronteras de EEUU», comenzó a trabajar Felipe, lo que le permitió estar en contacto directo con todas las misiones espaciales que estaban en marcha.

Lea la entrevista completa en la edición impresa de Diario de Ávila.

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?

Depende si estoy de viaje, lejos de España o estoy por aquí. Si estoy por aquí y alguien menciona Ávila lo primero que me viene a la cabeza es la impresionante estampa de sus murallas. Ese perfil egregio del que se puede disfrutar desde muchos puntos de Ávila, desde los cuatro postes al otro lado del río se puede disfrutar de esa línea perfecta que enmarca su recinto amurallado.

Si estoy lejos de España, lo primero que me viene a la cabeza es mi pueblo, San Miguel de Serrezuela y sus paisajes, su encinar, las noches estrelladas, recuerdos de mi niñez que cuando salíamos a pasear fuera del contorno del pueblo enseguida se podía vislumbrar ese maravilloso cielo oscuro, estrellado que tenemos en Ávila. 

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?

Sus calles empedradas, el entorno histórico situado en los alrededores de la catedral donde puedes pasear recreando el Ávila medieval de hace siglos. Parece que te transportas en el tiempo rodeado de tanta piedra insigne y de ese patrimonio que nos caracteriza. 

¿Y lo que menos?

No identifico algo que no me guste de Ávila, de forma concreta.

Un lugar de la ciudad para perderse.

Como he comentado antes, algo que me gusta especialmente y donde puedes pasar mucho tiempo paseando es el los alrededores de la catedral, o visitando algunos de sus espacios o entornos: el Museo de Ávila, el Convento de La Encarnación, o las vistas de la Muralla desde el lado este de la ciudad.

Un recuerdo de su infancia.

Las noches estrelladas de verano, paseos bajo el silencio nocturno de los campos de alrededor de San Miguel de Serrezuela, con una cúpula celeste que tengo grabada y que jamás olvidaré. Hoy en día se puede observar igualmente, así que cada vez que puedo intento salir de noche a pasear, o incluso adentrarme en el campo, lejos del pueblo para disfrutar de ese cielo tan espectacular. 

Un personaje abulense que le haya marcado.

Hay varios personajes que me vienen a la cabeza. Sin duda, por su contribución histórica tanto en su aspecto espiritual como literario a nivel nacional, el primero que diría sin lugar a dudas en Santa Teresa de Jesús. 

Por su contribución histórica, Isabel I de Castilla (La Católica).

Y Adolfo Suárez.

El mayor cambio que necesita Ávila es…

Mayor comunicación por transporte público con la capital. Sería un punto de inflexión que llevaría a Ávila un desarrollo muy importante de su tejido industrial.

Y tiene que mantener…

Su personalidad histórica, sus construcciones y legados de los siglos que hacen de Ávila un incomparable marco histórico donde perderse visitando monumentos que nos retrotraen a tiempos inmemoriales.

¿Qué le parece la ciudad hoy en día?

Creo que he tenido un desarrollo considerable en el últimos años que ha dado lugar a una ciudad muy acogedora y con un importante tejido de comunicaciones y empresariales que la convierten un muy interesante destino para vivir.

¿Cómo ve la ciudad en el futuro?

Desde mi campo de investigación, que son las ciencias planetarias y la observación estelar desearía que Ávila aproveche ese importante patrimonio astronómico que tiene, ese cielo oscuro tan espectacular que la hace prácticamente única a nivel nacional y que le posibilita para convertirse un destino turístico estelar que ayudaría a su desarrollo. 

¿Qué puede aportar a la ciudad?

Mi trabajo en el mundo de la investigación aeroespacial. Mi conocimiento para el desarrollo de la actividad investigadora y de observación del Universo en el contexto de un maravilloso cielo oscuro que posee Ávila. También me gustaría contribuir con mi apoyo a la nuevas generaciones (cosa que ya hago a nivel nacional y que por supuesto me gustaría contribuir con ello en mi tierra), para que salgan futuras vocaciones científicas que se dediquen a la investigación del universo. Creo que ese capital humano del que dispone Ávila debe ser potenciado para tener nuevas contribuciones de relevancia en el futuro.