«Si no se disfruta del presente es muy difícil ser feliz»

E.Carretero
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Conocido por su labor al frente de los Premios Gredos de Guisando, galardones que creó hace más de tres décadas, José Miguel Blázquez es empresario y además pionero del mindfulness, una disciplina que este guisandero ha convertido en estilo de vida

«Si no se disfruta del presente es muy difícil ser feliz» - Foto: David Castro

José Miguel Blázquez Mateos habla pausado, sin prisa, y su conversación es cercana, amable y acogedora como lo es también Guisando, el pequeño pueblo de la Sierra de Gredos donde nació y que él se ha empeñado  en dar a conocer en todo el mundo. Con ese objetivo creó hace ya 32 años los Premios Gredos de Guisando, unos galardones «modestos» y sin compensación económica que sin embargo a lo largo de estas más de tres décadas de vida han recogido con orgullo algunas de las personalidades más importantes de nuestro país. Políticos, actores, futbolistas, empresarios, cantantes y personalidades destacadas en distintos ámbitos han sido galardonados con estos premios que tienen el único objetivo de dar a conocer Guisando, Gredos y la provincia de Ávila en general más allá de nuestras fronteras.
La infancia es probablemente la etapa que más nos marca, dice nuestro protagonista que justo por eso tiene un vínculo especial con Guisando. Allí nació, y en las calles y plazas de este rincón privilegiado de la provincia de Ávila pasó muchas horas durante su niñez jugando a las canicas, las chapas, a burro o a policías y ladrones con otros  niños de un pueblo en cuyas calles las risas infantiles ya no suenan con la intensidad de antaño.
«Soy muy guisandero, lo llevo en el corazón», reconoce José Miguel al hablar de su pueblo, en que hoy viven medio millar de personas y donde de hecho él mismo ha elegido pasar este confinamiento que a él le gusta llamar «retiro espiritual».
Aunque en Ávila es conocido por los premios con los que ha puesto en el mapa no solo a este pequeño pueblo de Gredos sino también al conjunto de la provincia también lo es por su labor al frente de la revista de publicidad Ávila Siglo XXI, que puso en marcha hace 24 años.

 

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
Una ciudad para disfrutar el momento presente con serenidad.

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?
Su riqueza patrimonial y la cercanía de la gente.

¿Y lo que menos le gusta?
La falta de infraestructura industrial

Un lugar para perderse.
El Paseo del Rastro en el caso de Ávila capital, y si hablamos de Guisando, el jardín de Lucila Mateos, mi madre, que falleció hace tres años, y que es la terraza donde  se entregan los Premios Gredos.

Un recuerdo de la infancia.
Jugar con los niños en la plaza de Guisando.

Un personaje abulense que le haya marcado.
Santa Teresa de Jesús.

El mayor cambio que necesita Ávila es…
La llegada de empresas para crear empleo.

¿Qué tiene que mantener?
El turismo y la cultura.

¿Qué le parece Ávila hoy?
Una ciudad decepcionada a la espera de importantes proyectos.

¿Cómo ve Ávila en el futuro?
El futuro no lo veo porque me gusta vivir en el presente.

¿Qué puede aportar usted a Ávila?
Lo mismo que pretendo desde 1996, seguir potenciando el sector empresarial con mi revista Ávila Siglo XXI.