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Una experiencia que te cambia la vida

I.Camarero Jiménez
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Profesores y alumnos de la UCAV, de la universidad Santo Tomás de Chile y de la Católica de Valencia han participado este verano en una misión solidaria en el país chileno de la que este martes hacían un enriquecedor balance

Una experiencia que te cambia la vida - Foto: Isabel García

Hay experiencias que te cambian la vida y éstas pueden ser de todo tipo. Este martes la Universidad Católica de Ávila quiso dar a conocer el último viaje que han hecho dentro de su programa de Misiones, en vigor desde hace 15 años, y que en esta ocasión ha desplazado a un grupo de profesores y alumnos a Chile para, allí, en una lejana isla, desarrollar un programa solidario con sus gentes. Verano en España significa todo lo contrario para tierras chilenas. 

Se trata de una experiencia que han compartido con otras universidades 'tomistas' y que se abre a profesores y a alumnos universitarios. En total han sido 35 personas las que han dado forma a un grupo que se ha nutrido de la universidad abulense, pero también de la católica de Valencia y  de la de Santo Tomás de Chile. Un conjunto de personas que sencillamente han querido invertir sus vacaciones en acercarse a los que menos tienen y en varias de las facetas de su vida. Han entrado en colegios, en consultorios y en viviendas para acompañar a gentes sencillas y humildes a las que les han brindado su tiempo para acompañarles en la soledad o en la enfermedad. 

De relatar la experiencia que tuvo casi un mes de duración y no pocas dificultades se encargaban Mercedes Sánchez, veterana en estas lides; Jorge García, ex alumno de Derecho de la UCAV;Beatriz Santiago, alumna de Enfermería y el profesor, Francisco Trullén. Si algo tienen claro todos es que de allí vienen ante todo enriquecidos. «Reseteado» decía Trullén y es que a veces hay que desconectar para encontrarse a uno mismo, tenía claro Sánchez.

Desvincularse de todo para enriquecerse después y para valorar lo que en el día a día de algún modo no sabemos apreciar. En la lejanía, con el frío del lugar, en ocasiones durmiendo en el suelo, «sin pasar hambre», por supuesto que no, pero sí comiendo alimentos a los que tampoco estaban acostumbrados, así transcurría una experiencia que les despojó de los superficial y que sólo con recordarla más de uno de los presentes en la rueda de prensa se emocionaba. Y es que allí sí en la lejanía se acercaron al prójimo, le acompañaron, le miraron a la cara y de algún modo aprendieron el valor del día a día. 

Misión Chiloé llevaba por título este proyecto solidario que se enmarca en Icusta y que tanto les ha hecho ganar en lo personal. Además se ha forjado un grupo que estiman se ha ayudado en la dificultad y ha permitido intercambiar culturas. 

Relataba Beatriz Santiago, de la facultad de Enfermería, que por las mañanas se encargaban de acudir a lo que en España serían consultorios rurales para ayudar en promoción y prevención de la salud a los isleños;por la tarde la actividad era de acción social, de acompañamiento a las personas, para realizar pequeñas obras, limpiezas... Sea como fuere para todos fue una gran experiencia y una suerte que a buen seguro les devuelve mucho más que el tiempo que han invertido.Por su parte José García también valoraba sobremanera este viaje 'interior' que ha permitido «observar diferentes realidades y mejorar ciertas situaciones de desigualdad». Una experiencia para poner en primer plano a las personas y dejar de lado lo material.