La huelga de trenes afecta en Ávila a 20 servicios

I.Camarero Jiménez
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La conexión con Madrid dejó una decena de servicios suspendidos este 15 de julio, cinco de ida a la capital de España y seis de vuelta, según informaron fuentes de Renfe

Una veintena de trenes con origen o destino Ávila se quedaron ayer sin salir de las estaciones debido a la huelga convocada por el sindicato CCOO. En este caso se trataba de trenes regionales, media distancia y trenes hotel, si bien el paro también dejaba en la estacada a nivel general en España a alta velocidad y larga distancia pues para todos ellos estaba convocada la jornada de huelga.
Según fuentes de Renfe a nivel nacional los afectados eran 320 trenes (107 de larga distancia y AVE), en Castilla  yLeón, 65  y en el caso de Ávila, una veintena. La línea más afectada en la provincia abulense fue la que nos une con Madrid. Cinco Ávila-Madrid no partieron a destino y seis Madrid-Ávila corrieron la misma suerte. En el caso de los Ávila-Valladolid y los que circulaban en sentido contrario fueron seis los afectados y en la conexión con Salamanca, tres en ambos sentidos.
Los motivos de la huelga que alega CCOO y que coincide con la segunda fase de la operación salida de las vacaciones de verano pasan porque consideran que «la empresa ha incumplido lo pactado respecto a las tres principales materias del nuevo convenio, esto es, «generar empleo, reducir la jornada y aumentar el sueldo», y también porque estiman «agotada» la vía de la negociación.
Ante estos acontecimientos la Organización de Consumidores y Usuarios han querido recordar los derechos que asisten precisamente a los usuarios y por ello emitieron una nota de prensa con recomendaciones. Entre ellas por supuesto consideran oportuno que los viajeros afectados conserven copia de los tiques o facturas de los gastos realizados por culpa del retraso o cancelación y es que «aquellos que se vean afectados por las cancelaciones de los trenes, tendrán derecho a que se les devuelva el precio pagado por el servicio». Si la cancelación se produce en las 48 horas previas al inicio del viaje, la empresa ferroviaria estará obligada a proporcionar al viajero transporte en otro tren u otro modo de transporte, en condiciones equivalentes a las pactadas o a devolverle el precio pagado por el servicio. Si el viajero ha sido informado de la cancelación del viaje en las cuatro horas previas a la fijada para su inicio, tendrá derecho, además, a una indemnización a cargo de la empresa ferroviaria por el doble del importe del título de transporte.
 Es decir, la solución para los afectados pasa por: el reembolso, es decir que devuelvan todo lo pagado por el usuario (o la parte del viaje que no ha disfrutado). Ofrecer una alternativa, esto es  llevar al viajero a su destino de otra manera y lo antes posible, poniendo otro tren, autobús u otro medio de transporte. En caso de que el tren se retrase, se compensará al viajero cuando la demora en la llegada al destino sobrepasa ciertos límites.
En cuando a indemnizaciones, el Reglamento establece expresamente que el transportista quedará exento de responsabilidad por los retrasos o cancelación producidos por fuerza mayor, aunque a juicio de OCU una huelga como esta no puede ser considerada «circunstancia excepcional» porque su gestación es de dominio público.
Como las cancelaciones por la huelga producen al viajero las mismas molestias que los retrasos, OCU considera que se deberían compensar en las mismas condiciones que las previstas en el compromiso de puntualidad de Renfe.

Más paros. 

Cerrada la jornada de huelga de ayer, hay que destacar que el sindicato CGT ha convocado nuevos paros este verano y en fechas especialmente señaladas. En su caso lo hacen al estimar que «los ministerios de Hacienda y Fomento aprueban tasas de reposición ridículas que no solucionan los problemas estructurales del Grupo Renfe», a ello se une lo que consideran es la actitud de intransigencia de la empresa con los trabajadores. Así CGT ha convocado paros en las siguientes fechas y horarios: el 31 de julio, el 14 de agosto, el 30 de agosto y el 1 de septiembre y en todos los casos entre las 12 y las 16 horas y de 20 a 24. 
Con estos paros, CGT busca un aumento de unas tasas de reposición que conduzcan «a la mejora de los servicios que prestamos a la ciudadanía, el aumento del derecho a la conciliación familiar, el freno a la externalización de servicios, el derecho a la promoción interna… y a todos esos derechos de los que a los ferroviarios nos están despojando día a día».
La carestía en este sentido hacen que sean incapaces de «mantener y garantizar la prestación de unos servicios de calidad y garantizar un ferrocarril para la mayoría». Además quisieron recordar que en los medios de comunicación y a diario «vemos como se suprimen trenes por falta de personal, como las averías se encadenan una tras otra por falta de un mantenimiento correcto, sin olvidarnos del continuo goteo de externalizaciones de servicios que se llevan a cabo por varios caminos».