"Credo habría recibido más visitas si las iglesias hubieran tenido mayor capacidad"

Mayte Rodríguez
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El día en que 'Credo' cierra sus puertas en Arévalo, el secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre, el abulense Gonzalo Jiménez, hace balance de lo que ha supuesto la exposición

Gonzalo Jiménez, junto a la iglesia de Santa María, la primera de las tres sedes de Las Edades del Hombre de Arévalo. - Foto: Antonio Bartolomé

Satisfecho porque «las cosas han salido razonablemente bien» y porque se han cumplido los tres objetivos que la Fundación Edades del Hombre buscaba con la celebración de ‘Credo’ en Arévalo, su secretario general, el abulense Gonzalo Jiménez, ahonda en lo que ha supuesto una exposición que, entre otras cosas, ha propiciado un «despegue» económico de la capital de La Moraña que a partir de ahora tendrá que saber mantener la sociedad arevalense por sí misma, aunque advierte que resulta imprescindible «la colaboración» institucional y una mayor implicación de la hostelería.
‘Credo’ cierra sus puertas en Arévalo y la primera  pregunta es obligada, ¿qué balance hace la Fundación Edades del Hombre de esta exposición?
Un balance positivo en la medida en que se ha cumplido los tres objetivos que nos habíamos propuesto con ‘Credo’. El primero era crear una catequesis fuerte en torno al símbolo de la fe que es el Credo y yo creo que sí se ha logrado con la exposición desde su inicio, que empieza con esa proyección tan impactante de diálogo entre la simbología de la fe y concluye con esa niña de los ojos cerrados con la que acaba el recorrido. Así que considero que sí hemos logrado transmitir el sentido del Credo. Otro de los objetivos era convertir a Arévalo, durante seis meses, en un centro cultural de importancia, algo que también se ha conseguido, en parte porque la itinerancia de una exposición con tres sedes obligaba a caminar por el patrimonio de Arévalo y ese patrimonio ha contribuido a enriquecer la exposición.
Por tanto, lo que en principio parecía un hándicap, que era el hecho de que la exposición estuviera en tres lugares diferentes, ¿al final ha resultado positivo?
Sí, en principio resultó difícil porque suponía multiplicar la logística y, en consecuencia, los gastos. Pero al final tener tres sedes se ha demostrado realmente positivo y ha merecido la pena. La decisión se tomó porque Arévalo no tiene iglesias grandes, por lo que nos vimos obligados a crear tres sedes para la exposición y eso también ha influido porque podríamos haber tenido muchas más visitas si la capacidad hubiera sido otra, pero las cosas son como son. Haber superado los 200.000 visitantes está muy bien, es un balance muy positivo, pocos acontecimientos culturales  y catequéticos como éste, tan singular, llegan a superar esa cifra ni en España ni en el resto del mundo salvo que se trate de una exposición como la de Dalí situada en una capital con cuatro o cinco millones de habitantes. No hay que olvidar que Arévalo es una ciudad con poco más de 8.000 habitantes a la que muchos días ‘Credo’ ha llevado casi tantos visitantes como vecinos,  llegando incluso a 5.000 visitantes algunos días. En ese sentido , la Fundación está muy satisfecha porque se ha cumplido el objetivo de convertir Arévalo en centro cultural. Y el tercer objetivo que nos planteábamos era que la exposición fuera un impulso económico para la zona, algo que también se ha logrado porque los hosteleros han tenido un 200% más de actividad casi todos los días, pero sobre todo los fines de semana, cuando en los restaurantes se han dado hasta tres turnos de comidas. Pero ‘Credo’ no solo ha impulsado económicamente Arévalo, también ha proyectado toda la comarca de La Moraña y así se ha notado especialmente en Fontiveros y en Madrigal de las Altas Torres, que han recibido muchísimos visitantes a pesar de que no cuentan con los servicios necesarios para posibilitar una mayor permanencia de los turistas en esos municipios más allá de la mera visita a los monumentos. Los pueblos tendrán que ir remediando estas carencias, pero sin lugar a dudas ‘Credo’ también ha sido un impulso para ellos.
Dentro del objetivo de convertir Arévalo en centro cultural también quiero resaltar que ‘Credo’ ha propiciado una remodelación y un cuidado de Arévalo, donde se han restaurado calles y plazas, se han invertido casi 300.000 euros en la restauración de la iglesia de El Salvador, y todo ello redunda en beneficio de la propia ciudad y su comarca, que es lo que pretendíamos.
Y esas mejoras que han llegado a Arévalo de la mano de ‘Credo’ permanecerán aun después del cierre porque la idea es que la exposición también haya servido como caldo de cultivo que proyecte Arévalo y la comarca de cara al futuro, ¿verdad?
Sí, porque Arévalo tiene patrimonio histórico, mueble e inmueble suficiente como para ser un atractivo turístico permanente, además de su gastronomía. Pero eso hay que trabajarlo. Solo las tres iglesias que han servido de sede a Las Edades del Hombre y alguna más pueden constituir por sí mismas un atractivo importante al que añadir el Castillo y la gastronomía de Arévalo. Este patrimonio por sí mismo puede atraer un flujo turístico y, por tanto, un negocio permanente, no solo los fines de semana.

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