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Julia Navarro

ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Presidente para unos cuantos

16/03/2022

Parece que hay políticos que cuando llegan al poder no son conscientes de que su obligación es gobernar y representar a todos sus conciudadanos y no solo a quienes les votan.

Desafortunadamente, llevamos años en que los políticos independentistas catalanes que gobiernan la Generalitat solo gobiernan para los suyos. Pensaba en esto ante la ausencia de Pere Aragonés de la foto que se hicieron todos los presidentes autonómicos en la Isla de la Palma, junto al Rey y el Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez.

Aragonés no solo no quiso salir en la foto, sino que desairó a los habitantes de la Palma negándose a participar en el homenaje que se les rindió por su comportamiento ante la tragedia que asoló la isla con el estallido del volcán. Y, por si quedaban dudas, tampoco quiso asistir a la cena informal con el Rey. Por cierto, el lehendakari Urkullu tampoco asistió a la cena, otra actitud inexplicable.

En mi opinión resulta cansino, además de reprobable, este tipo de comportamientos por parte de los responsables políticos del independentismo. No solo agravian al Rey, sino a España entera, porque don Felipe lo que representa es una institución refrendada por la Constitución y es el Jefe del Estado de todos, también de ellos, aunque hagan como que no. De manera que el comportamiento ridículo del Presidente de la Generalitat lo único que demuestra es que no es el presidente de todos los catalanes, tan solo de quienes le votan, y que no tiene la altura política para dirigir una institución como la Generalitat.

Eso si, nuestro Gobierno está dispuesto a tragar carros y carretas y la ministra portavoz ha quitado importancia a lo sucedido porque, según dice, ahora son buenas las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat.

Tengo la impresión de que los políticos nacionalistas son tan cortos de miras y tienen una visión tan excluyente de todo aquello que no sea su ideario, que incumplen continuamente con su responsabilidad, que no es otra que procurar el bien común, es decir, de todos los ciudadanos.

Comportarse con ese sectarismo, intentar agraviar al Jefe del Estado para poner de manifiesto que están en contra de la Constitución y del Rey, es algo que refleja una concepción infantil, fanática y sectaria de la política y una falta de respeto absoluto hacia los ciudadanos que viven en su Comunidad.

El señor Aragonés está en su derecho de ser independentista y de intentar conseguir la independencia de Cataluña por la vía legal, es decir, con métodos democráticos, pero eso no le da carta blanca para despreciar a los ciudadanos de La Palma, al Jefe del Estado y desde luego a todos los catalanes que no piensan como él.

Visto el comportamiento de estos políticos, no es difícil comprender las tragedias que ha provocado el nacionalismo en todo el mundo.

En cualquier caso, es evidente que con su comportamiento el señor Aragonés demuestra que no tiene altura política para presidir una institución como la Generalitat que representa a todos los catalanes.