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Infraestructuras para garantizar el riego de las judías

P.R.
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Desde el Consejo Regulador se pide agilizar la tramitación para solventar problemas como el surgido este verano, al no poder utilizarse el agua del Tormes para regar

Campo de judías acogidas al Consejo Regulador - Foto: Archivo

Desde el Consejo Regulador de las Judías de El Barco de  Ávila se pide una mayor agilización en la tramitación para construir infraestructuras que puedan garantizar el abastecimiento de agua durante los veranos y especialmente en épocas de sequía, como la actual, comenta el director técnico de este Consejo Regulador, Nicolás Armentero que reconoce que tiene conocimiento de organización de reuniones entre comunidades de regantes, la Confederación Hidrográfica del Duero y la Junta de Castilla y León para  analizar todas estas cuestiones. «Con la situación que estamos viviendo las comunidades de regantes y los productores se han unido más para tratar de buscar una solución para buscar posibilidades de que se hicieran las infraestructuras necesarias para embalsar agua en el invierno y poderlo utilizar cuando se pueda necesitar para garantizar el ciclo de la judía todo el verano. De momento son reuniones. Tengo conocimiento de una a tres bandas entre los regantes, la Confederación Hidrográfica y la Junta de Castilla y León para abordar estas cuestiones. Esa reunión está pendiente. Evidentemente para este año ya no se podrá hacer porque las primeras judías están ya prácticamente secas y comenzará enseguida la recolección al no haber habido nada más que calor, con lo que su ciclo se acorta. Sería importante que se llegara a algún acuerdo y que existiera alguna posibilidad de poder garantizar el riego», señalaba Armenteros quien reconocía también  que  esta situación este año ha afectado a los agricultores acogidos al Consejo que utilizan el agua del río  Tormes, ya que en este mes de agosto se prohibió los regadíos ante la bajada considerable de cauce del río, que está por debajo de su caudal ecológico. A todo esto se une el hecho que las judías han sufrido las fuertes temperaturas y han sufrido el estrés de no poder regarlas adecuadamente en una fase tan importante como la que se produce en el mes de agosto, que es cuando llenan las vainas y se forma la semilla y los granos.

Zonas afectadas. Esta situación, reconocía Armenteros, ha afectado a una parte de la ribera de El Barco de Ávila y por otra al término municipal de El Losar, que son los  términos que tienen el mayor número de hectáreas inscritas en el Consejo. Pero reconocía que «también es cierto que otros municipios que captan el agua de otras procedencias hay casos en los que las judías están bien. Es un poco pronto para adelantar cómo se encuentra la cosecha, y realizar un balance de las mismas, ahora no podemos cuantificar. Pero si que podemos afirmar que la situación ha afectado de diversa manera a aquellas tierras a las que si han podido regar de aquellas en las que el agua no ha llegado en esta etapa, donde las cosechas quedarán mermadas.

Este año las hectáreas cultivadas está en la media habitual de  años anteriores, entre 25-30 hectáreas y los productores que inscribven sus parcelas son unos 30. Comenta Armenteros que este año había alguna iniciativa de nuevos productores que habían venido de fuera y que se habían asentado en El Losar,  con intención de  hacer unas explotaciones rentables y con la intención de poder vivir de estas explotaciones del cultivo de la judía. Esto ha afectado a una parte de estas explotaciones que se encuentran en la zona afectada de El Losar. Mi imagino que la experiencia no ha sido la esperada, pero tenemos que alentar este tipo de iniciativas y poner medios para que este tipo de iniciativas puedan consolidarse en el tiempo y es importante para la consolidación y el asentamiento de esta gente en nuestros pueblos, pues ahí está el futuro de los mismos. «En los pueblos tiene que haber economía y si no se genera dificilmente se mantendrán las explotaciones. Comenzando por lo esencial: la judía es un cultivo de regadío y si no se puede apelar a que venga un verano con más lluvias o más tormentas. Si no hay agua para riego estas explotaciones no tienen viabilidad. Lo primero es que se pueda garantizar ese agua mediante embalses que lo garanticen».