"Algo ha fallado si no se conocen estas cifras tan brutales"

M.E
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Carlos Hernández de Miguel presentó el libro 'Los campos de concentración de Franco', de los que tiene documentados casi 300, uno de ellos en Arévalo

"Algo ha fallado si no se conocen estas cifras tan brutales"

«En los campos de concentración franquistas no hubo cámaras de gas, pero se practicó el exterminio y se explotó a los cautivos como trabajadores esclavos. En España no hubo un genocidio judío o gitano, pero sí hubo un verdadero holocausto ideológico, una solución final contra quienes pensaban de forma diferente». Esta es una de las conclusiones que el periodista y escritor Carlos Hernández de Miguel deja en su libro Los campos de concentración de Franco, obra que fue presentada ayer en Ávila de la mano de la Fundación Jesús Pereda y CCOO Ávila y que, basada en documentación oficial y testimonios, pretende sacar a a la luz uno de los aspectos más desconocidos de la Dictadura y, a su juicio, «crucial» para la recuperación de la memoria histórica. 296 campos de concentración franquistas, 24 de ellos en Castilla y León y uno en Ávila (Arévalo),  y entre 700.000 y un millón de prisioneros (al menos 150 en el de Ávila) son los números que han brotado de una investigación a la que su responsable ha dedicado tres años. «Que esas cifras tan brutales no se conozcan significa que algo ha fallada en nuestra Democracia», aseguró Carlos Hernández, quien abogó por «asumir lo que ha sido nuestra historia reciente, como han hecho países como Alemania o Italia». Sobre el por qué de ese desconocimiento, el escritor cita a «lo ocurrido en España», en el sentido de que aquí «Franco ganó y permaneció en el poder varias décadas», con lo que hubo tiempo para «borrar huellas» y «reescribir la historia». A ello también contribuyó, aseguró, la Transición, proceso que apostó por «dejar las cosas como estaban», con el «olvido de las víctimas, con una historia falsificada y la impunidad de los verdugos». 
A rescatar ese capítulo se dedica un libro que consta de dos parte, una en la que se detalla el proceso de creación y consolidación del sistema concentracionario franquista, el cual nació horas después de la sublevación militar y que se prolongó durante buena parte de la dictadura, y una segunda en la que se aborda «el hambre, las torturas, las enfermedades, la muerte… en definitiva, el drama humano» de los prisioneros.
Preguntado sobre si la reciente exhumación de Franco también ayudará a traer ese capítulo al presente, aseguró que es «un paso importante, pero insuficiente. Si los símbolos son importantes y hay que retirarlos, aún más importante es la educación», subrayó, para añadir que «el principal problema es la ignorancia histórica» y eso se resuelve llevando «la historia real a las escuelas para que las generaciones no crezcan como nosotros».