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Editorial

La oportunidad de relanzar el consumo de productos cercanos

J.C.H
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Un total de 15 empresas agroalimentarias de la provincia de Ávila estarán presentes la próxima semana en el recinto ferial IFEMA de Madrid, al amparo de la marca 'Ávila Auténtica' de la Diputación de Ávila, para promocionar los productos agroalimentarios abulenses y dar a conocer la riqueza gastronómica de la provincia. Esta presencia forma parte del relanzamiento exterior de la promoción de dicha marca tras los largos meses de restricciones covid, estrategia anunciada recientemente por la institución provincial. La marca colectiva abulense acude así al certamen con un stand de 24 metros cuadrados que servirá de plataforma para la difusión de las excelencias del sector alimentario y gastronómico de la provincia. Como complemento, en el expositor de Ávila Auténtica, además de degustaciones y catas de distintos productos, se llevarán a cabo presentaciones a cargo de distintas empresas adheridas, que mostrarán a un público profesional sus últimas innovaciones agroalimentarias.

Esta convocatoria coincide en el tiempo con la huelga del transporte y los crecientes problemas y alertas de desabastecimiento de algunos productos, todo ello ligado al alza de costes por mor de un mundo globalizado en el que cualquier estornudo –por no hablar de verdaderos catarros bélicos– provoca disfunciones en la economía y el consumo. Lo vimos en otras convocatorias de huelga, lo vimos con la covid y los estamos experimentando, con cierta dosis de histerismo, en relación a la invasión rusa de Ucrania. Es un buen momento para revalorizar el producto local, la artesanía alimentaria abulense que tan bien representa Ávila Auténtica, y de reivindicar lo que se viene llamando consumo de kilómetro cero, una forma atemperar coyunturas como la actual. Son muchas las razones para apostar por estos alimentos de proximidad. En primer lugar, y sin desdeñar el asunto por controvertido que en ocasiones resulte, dicha mercancía deja una huella de carbono menor, o sea, menos emisiones de gases nocivos en el proceso de producción y distribución.

Por otra parte, los pequeños productores contribuyen al tejido económico y al empleo, especialmente en provincias rurales como Ávila, que adolecen de imparables tendencias a la despoblación. Consumir este tipo productos ayuda a mantener viva la ruralidad. Así mismo, en un mundo en que la gastronomía no es solo reclamo de ocio y turismo, sino toda una ciencia para alimentarse sana y gozosamente, los productos de cercanía responden a las expectativas: pueden recogerse en el momento idóneo y en temporada, no necesitan congelarse o someterse a tratamientos de conservación previos a la venta y aportan más frescura. 

Nada de todo esto será posible, sin embargo, sin un compromiso de los consumidores con sus agricultores y ganaderos, con unos precios justos y con una Administración que sepa flexibilizar la producción y comercialización de ese tipo de productos facilitando, por ejemplo, su venta directa.