Alcer denuncia el «calvario» que sufren con las ambulancias

B.M
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La Asociación para la Lucha contra Enfermedades del Riñón habla de «esperar horas» para que les lleven a casa, como si fueran «paquetes»

Alcer denuncia el «calvario» que sufren con las ambulancias

«Calvario» es la palabra que utilizan desde Alcer Ávila (Asociación para la lucha contra Enfermedades del Riñón) para definir la situación que están viviendo con el servicio de ambulancias para recibir su tratamiento de hemodiálisis. Es más, aseguran que no son «paquetes de una empresa de mensajería» que es como se llegan a sentir.
José Manuel Martín Orgaz, presidente de Alcer Ávila, explicó que «si la cosa estaba mal», fue a peor «con el cambio a principios de año» cuando la coordinación del servicio pasó a Valladolid. En ese momento ya se mostraron preocupados por lo que podía suceder y aunque recibieron, afirma, «buenas palabras, al final se quedó en eso» y cree que la situación es «vergonzosa, lamentable».
Señala que se ha visto obligado a «denunciar públicamente» lo que está pasando, especialmente pensando en que se trata de «personas mayores» que viven en el «medio rural». En este sentido afirma que tienen unos cien pacientes que acuden a hemodiálisis (es una cifra que está en constante cambio), con un servicio médico que se presta en la capital abulense pero también en Talavera, Béjar o Medina del Campo, según la cercanía de los pacientes. Recuerdan desde Alcer que se trata de «personas con enfermedad crónica que dependen de un tratamiento (hemodiálisis) de cuatro horas tres veces por semana, teniendo que soportar ser recogidos con mucha antelación antes del tratamiento, al igual que al finalizar, incluso llegando a casos de haber dejado olvidado al paciente al terminar el tratamiento».
Pero no se trata solo de situaciones puntuales, sino que hablan de tener que «esperar horas para que los lleven a casa» cuando se trata de pacientes con un tratamiento agresivo del que pueden salir con «nauseas, vómitos, mareos producidos por graves bajadas del tensión e incluso sangrados» de forma ocasional al trabajarse con vías.
Añaden que además, en ocasiones, a mitad del trayecto se ven obligados a «tener que aguantar que la ambulancia dé media vuelta para recoger a otras personas ajenas al tratamiento» o «transbordos en mitad de la carretera o en mitad de la nada de una ambulancia a otra».
Sus críticas se extienden también a que «cuando se llama a la central tardan mucho en coger el teléfono y cuando son respondidos se les pregunta ciudad, nombre del hospital o pueblo», por lo que cree que están obligados a dar «tantas explicaciones que los pacientes se terminan desesperando», especialmente teniendo en cuenta que la mayoría «son personas del medio rural». A ello se une que los pacientes que residen en la capital «deciden irse a casa por sus propios medios con el riesgo que esto tiene porque cuando la ambulancia llega a buscarlos ellos ya están en su casa».
Ante toda esta situación desde Alcer se dice que «basta ya de abusos y tan poca humanidad» porque son ante todo «personas» que merecen «un trato digno» porque «bastante duro es nuestro día a día como para encima tener que aguantar tan mala gestión y mala coordinación» ya que «no somos paquetes de una empresa de mensajería», aseguran.