El Tiétar y el Alberche se llenan de veraneantes

M.E
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Aunque en algunas localidades como en Sotillo no se llega al nivel del «histórico» verano de 2020, en otros casos, como en Navaluenga o Cebreros, se habla de una «afluencia masiva» y se pide «responsabilidad»

El Tiétar y el Alberche se llenan de veraneantes

En pleno verano, y algo más de dos meses después de que se pusiera punto y final al segundo estado de la alarma por la crisis de la covid y, con ello, a las restricciones de movilidad por los confinamientos perimetrales, muchas localidades de la provincia ya notan el ‘efecto rural’ y están «llenas» de vecinos y visitantes, algunas a la altura de «un verano normal» y otras «algo más», en este caso como consecuencia directa de la pandemia dada la preferencia de muchas personas, fundamentalmente las que tienen segundas residencias en propiedad o alquiladas, a pasar el verano en el pueblo buscando la tranquilidad. En algunos casos, eso sí, no se llega al nivel del «histórico» verano de 2020, ese en el que la covid convirtió a los pueblos en los lugares de veraneo más deseados.

El pistoletazo de salida a los desplazamientos y el fin de los colegios fueron determinantes y los pueblos de las comarcas del Tiétar, Alberche y Pinares, aunque también en la Moraña o el Tormes, bullen de gente, sobre todo los fines de semana. Casas rurales, fincas y segundas residencias dejaron atrás la soledad del confinado invierno para recibir con los brazos abiertos a parejas, grupos de amigos y familias enteras dispuestas a pasar unos días o temporadas más largas en el ‘paraíso’ del medio rural abulense.

Las piscinas y las zonas de baño naturales que dan los ríos y las pozas están siendo los lugares más frecuentados para combatir estos días de calor y las previsiones hablan de un agosto también «a tope», con lo que algunos alcaldes ya llaman a la «responsabilidad» de vecinos y visitantes para que la quinta ola de la covid, que está afectando principalmente a los jóvenes, no vaya a más en los pueblos, muchos de los cuales también han venido notando la subida de la incidencia. En los municipios, además, se acatan las nuevas restricciones impuestas por la Junta y que afectan al interior de la hostelería o el cierre de parques en horario nocturno, aunque algunos regidores también apuntan a la imposibilidad de materializar esta última medida, sobre todo en las zonas más naturales. 

En cualquier caso, y aunque los problemas de aglomeraciones de jóvenes se están intentando controlar, localidades como Navaluenga, Burgohondo, Cebreros, Candeleda, Arenas de San Pedro o Sotillo de la Adrada, junto a los pueblos de alrededores, han vuelto a ver multiplicada su población en estas semanas de verano con la llegada, principalmente, de madrileños, dada la cercanía de la comunidad vecina. Esto se nota en las calles y plazas, en el tráfico, en los establecimientos hosteleros y comerciales, en las zonas de baño y hasta en el consumo de agua o el volumen de residuos que generan.

No obstante, mientras en algunas localidades como en Sotillo de la Adrada no se está llegando de momento al nivel del verano de 2020, en otras, como Cebreros o Navaluenga, se habla de una «afluencia masiva» a altura, o más, del año pasado.



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