Pensando

José Ignacio Dávila


Las noticias de la ayuda para que los demás vivan

22/01/2021

Las noticias cercanas, cuando son preocupantes, no pueden dejarnos en la indiferencia, sobre todo cuanto la situación social, sanitaria, puede mejorar desde el momento en que la responsabilidad social neutralice la propagación de la insolidaridad y el egoísmo irresponsable. Las epidemias no admiten la ignorancia, mucho menos cuando nuestros sanitarios ayudan, acompañan y acogen a los pacientes, les cuidan y entregan su inmensa riqueza de solidaridad, haciendo frente a la angustia de las familias y nos enseñan que es posible salir de esta situación de riesgo real, para todos, también para ellos mismos.
Los aplausos de la tarde no pueden olvidarse, al lado de la imagen de cuantos han sido acompañados por nuestros vecinos, los héroes vestidos de blanco en su profesión contra la humillación de los ataques virales contra las vidas, las suyas y las de todos nosotros, cuando el verdadero respeto a la dignidad humana de las personas es defendido sin tregua en las horas inciertas de la libertad de la vida por vivir, de la enfermedad que superar. De verdad, las noticias cercanas nunca nos pueden ser indiferentes cuando son preocupantes, cuando depende de nuestra responsabilidad para ayudar a quienes nos ayudan a vivir.
La ignorancia, la indiferencia social frente a la soledad en la presencia del daño que se pudo evitar por la falta de sentido común, por no cuidarse para cuidar y respetar la vida de los demás, cuando todos somos responsables de la verdadera política social que funciona: la verdad de la compañía social, la ayuda a quienes nos han dejado su vida para enriquecer la nuestra y que ya nos cuidaron al inicio de la cuenta de nuestros días; la verdadera política social de la ayuda a quienes nos cuidan para superar la enfermedad en las horas ciertas, para que ellos puedan seguir con la entrega de su luz en el hospital, en la residencia, en su presencia real en la vida que nos ofrecen, en la vela de la compañía del consuelo espiritual y la religión del respeto y entrega en su vocación sanitaria y religiosa por la vida que vivir. Las noticias cercanas preocupan cuando nos revelan se puede ayuda a vivir, repitiendo cada día que podemos ayudar a la vida de los demás, si respetamos la ley fundamental de vivir para dejar vivir. 
Las enfermedades sociales, de la inteligencia, como la capacidad de entender y comprender que si nos cuidamos en salud, velamos por la de los demás, por sus vidas, no pueden ocultar la realidad. Los cuidadores de nuestra salud, los grandes profesionales de la vida en familia, en hospitales y residencias nos dan lecciones cada día, en las escuelas de la vida en familia, pueblo, en casa y nación; con la maestría de los profesionales sanitarios en su profesión para la vida, en su adhesión y fidelidad a la verdadera Constitución sin fronteras ideológicas: el respeto a la atención sanitaria de las personas, como verdaderos soportes de la fe puesta en esta sociedad, en su profesión, en el respeto que reclaman para la salud de los demás y que repercute en ellos y en la conciencia social, para seguir adelante por la vida que vivir y la capacidad de resolver problemas por parte de ciudadanos inteligentes.
Las noticias de la acción política social no puede admitir una división en dos mitades de la responsabilidad ciudadana en el respeto de las normas sanitarias, sería como dividir a la sociedad en dos. A un país dividido debe corresponder una dirección social en coalición, en la inteligencia de la sociedad que actúa con destreza y habilidad aprendiendo de la experiencia, como s dicen nuestros sanitarios, en su sabiduría profesional con las lecciones del dolor, la angustia ante la vida que se cuida, frente al cansancio, contra la epidemia viral que no entiende de reacciones difusas ante una situación en lucha contra la enfermedad que doblegar, que repercute en los costes económicos y sociales, y que no distingue entre ideas ni banderías, cuando la vida está en juego. 
Las noticias son preocupantes cuando nos dicen que no nos cuidamos como la mejor fórmula social para cuidar a los demás. Aquí no hay fronteras políticas que ofrezcan novilleros que apunten buenas maneras cuando en el coso de la vida la presencia viral puede cornear sin piedad a todos, sobre todo si se actúa perdiendo el lugar en la plaza. La razón de la inteligencia social común señala que en las situaciones de las epidemias, en la lucha entre la vida y la baja definitiva en el censo depende del respeto social de las normas, de los consejos de la experiencia de quienes velan por nuestra salud, de los sanitarios que nos demuestran el gran valor profesional, frente al mal viral, superando el cansancio, y poder leer las buenas noticias de la colaboración social en una sociedad de todos para todos. Reconocimiento de nuestros profesionales sanitarios, cuidadores, policía, y cuanto nos amparan frente a las cornadas del mal de la economía empobrecida, del desempleo, de la soledad; para que los demás y todos vivamos. ¡Ea!