El cine teatro Lagasca cumple 10 años en los que ha estado cargado de actividad

Isabel Camarero
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El 12 de mayo del año 2005 volvieron a la vida unas instalaciones que habían permanecido más de 30 años cerradas, tras una inversión de un millón de euros

Este martes y para satisfacción y orgullo de los barcenses se cumplen 10 años desde que su cine teatro Lagasca volviera a la vida. Corría un 12 de mayo de 2005 cuando tras dos años de trabajo y una importante inyección económica de un millón de euros volvía a abrir sus puertas este espacio con el fin de que los vecinos encontraran en él un lugar de esparcimiento. Ahora, una década después, lo recordamos por boca de su alcalde, hoy y también entonces, Agustín González.
«Había la necesidad, la inquietud cultural de recuperar un espacio para la cultura» y qué mejor lugar que aquel que llevaba 30 años cerrado pero que en su día fue un cine. Su historia no se habría escrito si no es por el desembolso económico realizado por, en su mayoría (700.000 euros), la Junta de Castilla y León con su programa Arquimilenios,y por el Ayuntamiento barcense, que se encargó de «vestir el edificio».
Su historia se remonta al año 1949 cuando empezaron las proyecciones y fue larga: de 21 años. El propietario era el mismo que tenía en la capital abulense el cine Lagasca, rememora el regidor, pero hubo problemas empresariales que terminaron con el cierre del negocio.
Fue entonces cuando unos vecinos del pueblo lo compraron para hacer de él un supermercado, el Ayuntamiento tenía protegido el inmueble, no podía demolerse y la idea que para él tenían no cuajó.Un año, otro año y así hasta 30 sufriendo el paso del tiempo sobre sus muros. Pero entonces, casi recién estrenado el siglo XXI entró en acción elAyuntamiento, con su alcalde a la cabeza, y decidieron que volviera a latir de la misma forma y con el mismo fin con el que inició su andadura, siendo un lugar para la cultura, para el cine y para el teatro, también. Recuerda Agustín González en ese sentido que había un déficit pese a la inquietud cultural del pueblo, así que iniciaron los contactos con los propietarios, «muy receptivos» y acabaron vendiéndolo al Consistorio: «Pagamos 30 millones de las antiguas pesetas por él, 180.000 euros». Con el edificio en mano había que meterse a trabajar y en eso invirtieron dos años.  El primer proyecto lo encargaron al hijo del arquitecto que diseñó el primer cine «al hijo de Martínez Oria», pero falleció antes de haberlo concluido. Entonces se le dio a Antonio López «que era además hijo de El Barco de Ávila». Él lo terminó y sobre su base tomó forma el edificio que hoy 10 años después sigue en pie y sobre todo muy activo.

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