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La pandemia crea miedo, inseguridad y cansancio generalizado

D.C
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La segunda cita de las Jornadas de Filosofía abordó la perspectiva personal con la que la ciudadanía ha vivido estos tiempos difíciles

Se celebró este lunes la segunda cita de las Jornadas de Filosofía que, coordinadas por el profesor abulense Manuel Paz Marcos y organizadas por el Ayuntamiento de Ávila, invitan a la ciudadanía a que realice y comparta una serie de 'reflexiones en tiempos de pandemia' que ayuden a entender mejor, incluso a superar, la dura realidad que nos ha tocado vivir desde marzo de 2020; y si en el primer encuentro esa reflexión compartida en forma de diálogo giró en torno a los 'aspectos sociales y políticos', la de ayer se centró en la 'perspectiva persona y formativa', una aproximación más individual en la que en vez de hablar del planteamiento político que se realizó y se está haciendo de la pandemia se hizo de las reacciones individuales ante lo que ha significado la covid-19.

Entrar a analizar esa perspectiva personal, comentó el profesor de Filosofía Manuel Paz, «es más complejo que hablar de los aspectos sociales y políticos que abordamos el pasado lunes», en parte porque esa perspectiva individual «viene en ocasiones influida por los aspectos sociales y políticos dominantes, algo que quiero destacar, pero lo importante es que cada individuo comparta con los demás cómo lo haya vivido, teniendo en cuenta siempre que hay una circunstancia personal y diferenciadora que rodea a cada individuo, y eso se nota».

En cualquier caso, por mucho que esa perspectiva personal esté cargada de singularidades, apuntó Manuel Paz que «ha habido una serie de elementos confluentes comunes a todos; el primero de todos ellos fue el miedo ante una amenaza grave, inesperada y desconocida; el segundo fue la inseguridad, y luego vinieron otros como una especie de desilusión ante las soluciones que se proponían, y también una cierta desconfianza en cómo se pudiera resolver la situación; todos ellos han sido factores que han influido mucho en la conducta de cada uno de los individuos, en su forma de afrontar estos tiempos de pandemia desde una perspectiva propia».

Y es que, añadió el profesor de filosofía, «en principio hubo mucha gente que pensó, entre ellos muchos de mis alumnos, que el problema que se nos venía encima era algo para quince días, y solamente se tomaron primero medidas para ese tiempo; pero yo advertí de que de quince días nada, de que aquello se prolongaría en el tiempo, de que se tomaban unas medidas para luego prolongarlas».

Algo «evidente», siguió explicando, es que «nadie se esperaba que esta situación fuese a prolongarse tanto tiempo, y ya vamos para dos años y en ciertos aspectos seguimos casi como al principio», dilatación inesperada que «ha provocado otro de los factores preocupantes en la sociedad, el de la existencia de un cansancio generalizado, porque al principio había una esperanza de que esta situación tan preocupante se resolviera relativamente pronto, pero no ha sido así y ese  cansancio también ha provocado determinadas reacciones, algunas inesperadas. El negativismo de mucha gente ante esta pandemia, por ejemplo, ha sido como una especie de reacción a toda esa serie de circunstancias que eran inesperadas, que nadie las podía ni siquiera imaginar en principio».

Si la situación de se prolongase más, advirtió Manuel Paz, «es probable que aparezcan nuevas reacciones personales y sociales quizás inesperadas, pero es un poco como la pescadilla que se muerde la cola, se retroalimentan con todas estas novedades que hacen que sigamos sin saber prácticamente qué es la pandemia, cómo va a evolucionar o cómo va a influir en nuestra vida».

Toda esa incertidumbre y cansancio acumulados, reflexionó el profesor de Filosofía, «ha provocado reacciones muy especiales y ha originado situaciones bastante irracionales», y frente a esas respuestas que suelen nacer menos de la reflexión que de la emoción consideró que «la perspectiva racional ante este problema, que es también la más acertada ante todos, debe ser que en vez de dejarnos guiar por conductas que de alguna manera no tienen ninguna base lo hagamos por conductas que respondan a una base racional, porque eso, en definitiva, es lo que más nos puede ayudar, incluso en el caso de que la pandemia se prolongara».