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Victoria Lafora

Victoria Lafora


¿Laura, cuándo te vas?

28/07/2022

A la reunión de la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat, celebrada ayer en Moncloa, asistieron dos fantasmas: Laura Borras, presidenta in extremis del Parlament de Cataluña, y José Antonio Griñán, condenado por el caso de los ERE.
Para ERC, único partido presente en la cita, el caso de su "socia" de Junts, acusada de corrupción y atrincherada en la cámara autonómica, es una evidencia más de la fragilidad de la coalición. Y para los socialistas, la dura pena de seis años de cárcel para el expresidenteandaluz ha sido un nuevo mazazo en su intento por digerir el fracaso en las elecciones andaluzas.
Pero, volviendo a la dirigente catalana, su irredento apego al sillón que preside la sala de plenos del Parlament la ha llevado al extremo de intentar quedarse en el mismo sin cargo pero con mando en plaza. Pretende ser "presidenta legítima". Figura poética que inauguró Puigdemont cuando se fugó a Bélgica.
Al igual que el expresident, que declaró la independencia para veinticuatro horas después cruzar la frontera desde Gerona, y declararse "exiliado político", Laura Borras aseguraba ayer que su procesamiento por corrupción se debe a una persecución judicial por su lucha a favor del independentismo.
No parece que sus "amigos" de ERC y la CUP se vayan a tragar, a estas alturas, semejantes argumentos y, en la reunión de la Mesa del Parlament, celebrada este martes, dejaron en evidencia su solitario atrincheramiento. Pese a que Pere Aragonès, que sabe de la fragilidad de los apoyos con que cuenta, preferiría que Borras se fuera sin forzarla, la situación es tan grotesca que la portavoz de su partido ha tenido que salir a dejar claro que: "No vamos a dejarnos un milímetro de margen para que la corrupción se enquiste en las instituciones". Más claro, agua.
Pero Borras, acusada de malversación, fraude, prevaricación y falsedad en documento público por, supuestamente, trocear un contrato para beneficiar a un amigo, sabe que, tras agotar todas las triquiñuelas legales, sus horas en el cargo están contadas.
Y, para acabar de enfangar más la salida de Laura Borras de la política y su entrada en la sala de administración de Justicia, está el incidente de su "protegido" y diputado de su formación, Francesc Dalmases, a quien no le gustó la entrevista que le hicieron en TV-3 a Borras y, ni corto ni perezoso, agarró del brazo a la subdirectora del programa, la encerró en un camerino, y le afeó a gritos las preguntas sobre corrupción que se "habían atrevido" a plantear.
Puede que este jueves, en la nueva reunión de la Mesa, el tema Borras quede zanjado porque, incluso en sus propias filas, todos se preguntan: ¿Laura cuando te vas?