La OSCyL engrandece el Chico con música clásica

M. L.
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Dentro de su gira 'Plazas Sinfónicas', la Orquesta Sinfónica de Castilla y León interpretó fragmentos de autores tan conocidos como Mozart, Brahms o Rossini

La OSCyL engrandece el Chico con música clásica

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León deslumbró ayer a unos entusiastas abulenses que abarrotaron la plaza del Mercado Chico en el concierto ofrecido dentro de la gira ‘Plazas Sinfónicas’, que recorre los principales foros de todas las capitales de la comunidad, llevando la mejor música clásica a los ciudadanos castellanos y leoneses.
En la actuación de ayer, los vecinos abulenses disfrutaron de un repertorio variado que recorrió la obra de algunos de los principales compositores de música sinfónica. Bajo la batuta del malagueño Alfredo Díez Boscovich, los primeros acordes de la obertura del ’Nabucco’ de Giuseppe Verdi trasladaron a los vecinos de la capital a las tierras de Jerusalén, donde tiene lugar la trágica historia de amor venganza y luchas de poder en torno a la familia del rey Nabucodonosor.
A esta obertura le siguieron los compases del primer movimiento de la ‘Sinfonía nº 39 de Wolfgang Amadeus Mozart. La sección de vientos de la OSCyL tuvo aquí uno de los momentos culmen de la noche, poniendo corazón y técnica en la fanfarria inicial. 
El pizzicato inicial de ‘La italiana en Argel’, de Rossini (de quien también interpretaron la obertura de su ‘Guillermo Tell’) marcó a su vez uno de los momentos más bonitos de la noche, con el oboísta principal disfrutando (y haciendo disfrutar)de uno de los pasajes más sugerentes de esta ópera cómica.
El compositor romántico aleman Johannes Brahms tuvo su hueco también en la noche con la interpretación del tercer movimiento de su ‘Sinfonía nº 3’, donde el lirismo y la tragedia se juntaron en una interpretación  que arrancó fuertes aplausos del público.
La música nacional tuvo su hueco de la mano de las ‘Goyescas’, del compositor catalán Enrique Granados, ópera de la que interpretaron su famoso ‘Intermedio’.
La ‘Marcha fúnebre para una marioneta’, del compositor francés Charles Gounod, encogió el corazón de más de uno de sus asitentes (quizás influidos por la sombra de Hitchcock y su serie de terror) con sus tragicómicos acordes.
Finalmente, la OSCyl interpretó  el Intermedio de ‘La Boda de Luis Alonso’, obra que no estaba en cartel y que sustituyó a la prevista ‘Rapsodia’ de Liszt. Con su característico trote de castañuelas, la famosa zarzuela del sevillano Gerónimo Giménez puso el broche a una interpretación de gran altura que dejó a los abulenses pegados a su asiento.