«Hacer bonita la vida y sus momentos clave es un privilegio»

I.Camarero Jiménez
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«Hacer bonita la vida y sus momentos clave es un privilegio» - Foto: David Castro

Psicóloga de formación, Marta Alfayate ejerció esta profesión durante muchos años, 10 meses después de que naciera su primer hijo creó un blog y ahora apuesta desde su firma Grisberenjena por adornar los momentos y espacios clave de la vida

A veces la vida, sin querer, te va guiando hacia tu destino y tú al final lo vas modelando, esculpiendo, a base de caer y volverte a levantar o simplemente de equivocarte para volver a empezar el camino. En el fondo es la vida misma o al menos la de Marta Alfayate (Ávila, 1968). Ella es incorformista, perfeccionista y ante todo una persona con ganas de formarse siempre, un tanto hiperactiva y ante todo entusiasta: «Igual es así por que nací en mayo del 68».
Cuando era más joven tenía clara una cosa: quería estudiar Bellas Artes, le encantaba crear, modelar, idear, pero «mi madre no quería que me fuera de Ávila». Así que al final tiró por la Psicología, aunque solo fue el principio. 
«Estudié Psicología en la UNED» y lo cierto es que pensó en hacerlo durante un tiempo y luego retomar lo de las Bellas Artes, pero no fue así. La carrera le gustó mucho, demasiado por todo lo que tiene que ver con las emociones, con la inteligencia emocional y ante todo con «la conducta humana», así que al final se quedó. 
Inició su vida laboral en un gabinete de psicología, primero como empleada, después se puso al mando. Acabó cerrando y como nadie se lo quería quedar «porque es mucha la gente que prefiere trabajar por cuenta ajena». Y es que fue por aquel entonces cuando tuvo a su primer hijo y quería volcarse en él. Cuando el pequeño cumplió 10 meses salieron unas plazas para su perfil en la Diputación de Ávila y allá que fue. Aquello duró tiempo y no puede estar más encantada de lo mucho que se llevó con una experiencia más que gratificante que duró hasta 2011: «Viajaba mucho y trabajaba con gente mayor de la provincia de Ávila y he de decir que aunque es complicado, me apasiona el trabajo con ellos».
El devenir de los tiempos, la crisis, la mayor carga de trabajo y el cambio de las condiciones laborales además de la casualidad hizo que Marta recondujera el camino. Fue su hermana mayor, Ana, la que aún trabajando en Diputación le habló de la posibilidad de que abriera un blog «yo ni sabía que era eso, vamos, ni flores», pero el caso es que tenía ganas de dar a conocer lo que entonces eran «mis cositas», por así decirlo. 
«Me gustaba escribir, crear, hacer cosas a mano, decorar, la fotografía»... y sí «quería exponerlo». Eran otros tiempos porque el primer blog «lo tuve que hacer con códigos html, no había plantillas», pero surgió. Nació en abril de 2010. Y es que en el fondo «yo, como El Fary, menos taxista, he hecho un poco de todo». 
Aquello fue el germen de lo que es hoy su empresa y sobre todo de lo que quiere que sea en el futuro porque ahora ya sí puede definir qué es lo que hace realmente. Como decíamos antes hablaba de «mis cositas», pero ahora es diferente. Su trabajo está centrado especialmente en cuidar los detalles de los días importantes y también los espacios, esos que marcan a las personas y a sus familias. 
Se trata de «hacer bonita la vida, los momentos clave de ésta y eso es un privilegio. Que te digan lo bonito que ha quedado un trabajo...».
En especial trabaja las comuniones, pero también las bodas y los bautizos. Pequeños detalles, un «poner las cosas bonitas», pero sin estridencias y de ahí el lema de su empresa, Grisberenjena: «Sueña sencillo, sueña bonito, sueña lento» que, por cierto, cuenta con nada menos que 9.000 seguidores en redes sociales.

Primero fue la boda de una amiga, luego la de otra y luego llegaron los encargos especialmente de fuera de Ávila, mucho para Madrid y numerosos envíos a fuera de España, Nueva York, Francia, Venezuela. Son encargos artesanales de recordatorios, misales, regalos para bautizos, comuniones en los que priman los buenos materiales y las líneas sencillas, un poco «menos es más», pero todo muy cuidado y con materiales de calidad y por supuesto «personalizado».
Los primeros pasos los dio con su amiga Melania y en su propia casa, pero después vio que su piso se quedaba pequeño y alquiló un local en el edificio Nalvillos «donde estaba la Gerencia de salud», allí el próximo viernes y sábado tendrán jornadas de puertas abiertas para darse a conocer más en Ávila. Una ciudad de la que está tremendamente orgullosa. «Yo era de subirme a las piedras de El Rastro, de procesiones, de todas esas costumbres que en otras tierras llevan muy a gala y nosotros... No tanto. Fíjate que cuando empecé con la empresa me decían que no dijera que soy de Ávila... Siempre he dicho que soy de aquí».
Al principio fueron Melania y ella, pero su amiga se bajó del carro «era lo mío, así que me quedé yo». Poco a poco fue contratando personal para una empresa que claramente crecía, ahora están también Blanca, Gloria, Teresa, Marta y hay un fichaje más en mente. En la empresa está la parte creativa, pero también la de administración y la de comunicación y es que «hay que darse a conocer», entre otras cosas «porque nos conocen más fuera que en casa, hay amigos míos que no saben de la empresa».
Una empresa, Grisberenjena que quiere ampliar cometidos porque «Ávila tiene muchas posibilidades». Se refiere a la decoración de espacios. Descubrió una veta de futuro el día que puso en alquiler su vivienda. «Prácticamente se alquilaba sola, con ver las fotos que puse en un portal, ya estaba». Fotos bonitas y cuidadas en una casa bien decorada y rematada. Alfayate asegura que en su momento «no sabía que ese vender, ese alquilar rápido se debía al empleo de una técnica de márketing: home staging, se llama» y allá que fue también. A formarse a Madrid en ello para poder aplicarlo también en su empresa.
Y es que en Ávila contamos, explica con muchas casas y pisos en alquiler y muchas más que se pueden poner, pero claro, «hay que ponerlo bonito y a veces es mejor hacer una inversión que además es pequeña para poder alquilar o vender y no tenerlo cerrado y deteriorándose». Cerrado, explica «igual te cuesta 3.000 euros al año, pero si inviertes 1.500 quizá sea más fácil de arrendar». «Se trata de que entre por los ojos». Habla de los espacios pero también de los eventos. No entiende que por ejemplo cuando hay una boda «se tenga que pringar a un familiar para que cuide los detalles» y tampoco «que sean los novios los que estén pendientes». «La gente en general no tiene pega por ejemplo para contratar a un fotógrafo, pero sí por ejemplo para decorar». 
La versatilidad del negocio pasa también por dejar tiempo para llevar a cabo talleres creativos para las personas que estén interesadas e incluso tienen un servicio bautizado como «ordena tu espacio» que como su nombre indica trata de organizar la vivienda, los armarios especialmente. Aunque reconoce que «Mi sueño es tener mi propia línea de objetos decorativos». Todo se andará.
Como también hizo andar sus ganas de ayudar a emprendedores a través de cursos de formación pues «hay que estar preparados. Muchas veces se cierran negocios porque no estamos preparados mentalmente y emocionalmente para gestionarlos», ya sea porque no lo tenemos definido o porque tenemos miedo, relata. Hay que «conocerse a uno mismo pero también a los demás, de hecho yo he dejado cosas porque no eran para mí». Es importante «educarse y gestionar lo emocional, también para saber llevar a la gente a tu terreno», habla de personal y también de la gente para la que trabaja en los diferentes eventos.

 

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
Las vistas hacia El Valle Amblés y el campanario de Santiago, mi barrio, mi familia, mi pasado y mi presente.
¿ Qué es lo que más le gusta de Ávila?
Los atardeceres en otoño, el silencio, el ritmo lento, el sonido de la nieve el día después, la ternera, sus tradiciones no perdidas, el sol en mi banco de San Vicente, mucha gente de Ávila.
¿ Y lo que menos?
La falta de estética y cuidado en algunos detalles. Aún duele pasear por el Grande. Y con sus farolas nuevas, como las de la Catedral, ya te crujen los ojos. Y otra gente, la que no entra en el grupo anterior. Sobre que no haya empresas, que no haya comunicación, que nos falte alegría, lo dejo para cuando tenga más de dos frases.
Un lugar de la ciudad para perderse
Sus palacios. Escuchando con intención  puedes oír como arrastran las faldas las damas al bajar los peldaños.
Un recuerdo de su infancia.
El olor de la biblioteca del Rastro pequeño, Lala y los libros amarillentos, las horas muertas sobre los bancos leyendo, el kioskito de chuches Paco, un sacerdote muy viejito con sombrero que nos daba caramelos de bolitas de anís, los patines de hierro, la casa de la anciana bruja del paseo y lo intrépido de las piedras.
Un personaje abulense que le haya marcado
Mi padre José Luis Alfayate, hecho de múltiples personajes, de profesión actor, empleado de banca en su tiempo libre.
El mayor cambio qué necesita Ávila es...
Barriendo para casa: un cambio mental y estético. Tampoco le venía mal una vueltita  profesional, personal, empresarial, política, religiosa o tecnológica. Y todo esto sería para desarrollarlo con tiempo. Y unas cervezas mediante. 
Y tiene que mantener.
Su esencia, sus edificios, sus tiempos, sus tradiciones. Y las tapas.
¿Qué le parece la ciudad hoy en día? 
Un tanto decepcionada. Bonita, a pesar de los carteles de «Se alquila» que afean las fachadas y encogen las esperanzas. Llena, llenita de posibilidades. Que sea la ciudad más bonita de España no es difícil, solo necesita confianza y un empujoncito común. Y cómoda, con calidad de vida, que es lo que de verdad importa.
¿Cómo ve la ciudad en el futuro?
Espero verla en invierno en por la tele cuando digan que ha nevado desde mi casa en el campo al lado del mar, rodeada de  familia y amigos de visita. Y patearla en verano, sintiéndome muy orgullosa de como salió de su letargo invernal para convertirse en una ciudad cosmopolita, elegante, amigable y en un referente cultural, turístico y gastronómico.
¿ Qué puede aportar usted a la ciudad?
En lo profesional, nuestra marca, para hacer bonito lo más importante de la vida:  los días señalados, el hogar o negocio. En lo personal ideas, entusiasmo e intención. En fin, dadme unas lineas y moveré el mundo: «Sueña sencillo, sueña bonito, sueña lento».