"No faltaron equipos de protección individual"

B.M
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ENTREVISTA María Antonia Pedraza es la gerente de Asistencia Sanitaria de Ávila y a quien le ha tocado lidiar con todo lo que ha supuesto, con adaptaciones incluidas, la pandemia sanitaria provocada por el coronavirus para la sanidad abulense durante

"No faltaron equipos de protección individual" - Foto: Isabel García

El coronavirus ha sido la realidad de todos y cada uno de nosotros en los últimos meses. Pero aún más de los profesionales sanitarios cuya labor ha sido imprescindible para superar la crisis provocaba por la aparición en nuestras vidas de la covid-19. Y Ávila, como cada lugar, no ha podido evitar estar expuesta a una alta presión para la asistencia sanitaria que ha llevado a ampliar camas, extender servicios, reagrupar y contratar profesionales o vivir momentos de incertidumbre. Y son todas estas situaciones las que comenta para Diario de Ávila la gerente de Asistencia Sanitaria, María Antonia Pedraza, como cabeza visible de la sanidad abulense.
¿Cómo han vivido desde la sanidad abulense esta pandemia?
Inicialmente con una situación de muchísimo trabajo. Sobre todo situaciones de incertidumbre porque por parte del Ministerio se iban cambiando protocolos de actuación cada semana y eso requería irnos adaptando de manera continua a las diferentes informaciones y diferentes informes técnicos que elaboraba el Ministerio de Sanidad. Y esto ya pasaba a principios de febrero, cuando ya tuvimos la primera reunión con el Comité de Seguridad y Salud Laboral en la cual ya le hicimos llegar que por parte de la Consejería de Sanidad se había activado el Plan de Prevención de Enfermedades Infecciosas de Alto Riesgo, aunque todavía no se había concretado.
A la semana siguiente ya se elaboró el plan de prevención de riesgos laborales específico del coronavirus y a partir de ese momento lo más importante fue la constitución de una comisión de coordinación en la cual estábamos todo el día, mañana, tarde y noche, viendo cuáles eran las diferentes actuaciones que era necesario hacer en el hospital para irnos adaptando al número de casos que nos iban llegando a Urgencias e ir adaptando las diferentes unidades de hospitalización a las necesidades que íbamos teniendo.
Se fueron adaptando las plantas del hospital. Lo primero que hicimos fue habilitar y ampliar la zona de la UCI y paralelamente a esta situación se decretó por parte de la Gerencia Regional el estado de nivel 3 de alerta sanitaria (día 15 de marzo), que suspendía toda actividad programada, tanto actividad quirúrgica como de consultas. Al suspenderse la actividad quirúrgica programada todos los quirófanos y la reanimación lo transformamos en UCI.
De lo positivo que podemos destacar de esta vivencia, ha sido la permeabilidad y la capacidad de respuesta del sistema porque realmente en cuestión de 48 horas teníamos las 22 camas de la UCI extendida a pesar de que todavía no teníamos todas las camas de UCI ocupadas, que estructuralmente teníamos ocho, pero estábamos viendo las características de esta infección por covid, que fundamentalmente era la neumonía bilateral y la posible necesidad de UCI. Esta extensión se hizo en la tercera semana de marzo.
Y paralelamente ya estábamos viendo la disposición de equipos de protección que teníamos, y estoy hablando de febrero.
La adaptación de las unidades de hospitalización era a diario. Lo primero que hicimos fue preparar el hospital Provincial para poder ir trasladando todas aquellas unidades de hospitalización convencionales, Digestivo, Neurología, Cardiología, es decir, todo lo que era no covid. Y en este sentido destaca la capacidad de todos los trabajadores del hospital, con los facultativos que todos se transformaron en servicio de Medicina Interna porque lo más importante de todo era que hubiera un protocolo  único de trabajo y de consenso. Y los cirujanos se pusieron a hacer guardias en Urgencias porque lo que hicimos también inmediatamente, a finales de febrero, fue el desdoblamiento de Urgencias, con el triaje a la entrada y según la sintomatología iban a una zona si era posible caso covid y si no a la otra.
Al final el hospital Nuestra Señora de Sonsoles fue solo covid.
¿Cuál fue el máximo número de pacientes hospitalizados durante la pandemia?
El número máximo de pacientes que llegamos a tener fue de 220. Y se puede decir que el Complejo Asistencial tiene una capacidad de 430 camas, pero es que muchos de estos pacientes estaban en habitaciones individuales. Y 220 habitaciones individuales... llegamos al máximo de nuestra capacidad. Bien es cierto que, aunque teníamos preparada la cafetería, con 20 camas, y se firmó el convenio de colaboración con la Escuela de Policía entre la Subdelegación del Gobierno y la Delegación Territorial, con otras 120 camas disponibles, no tuvimos necesidad de utilizar ni las camas de la cafetería ni derivar pacientes a la Escuela de Policía.
El pico máximo de pacientes lo tuvimos exactamente el 29 de marzo. Ese día por la noche estaba yo hablando con el hospital de Salamanca para, si nos venía algún paciente más, si podíamos derivarlo a Salamanca, que nos dijeron que sí, que ellos disponían de camas porque habíamos llegado al máximo de ocupación, pero no lo necesitamos.
¿No sé si ese fue el peor momento que se vivió?
Fue ese. El peor momento fue ese fin de semana en el que veíamos que ya estábamos llegando al máximo de nuestra capacidad, bien es de verdad que de UCI no, pero sí que si teníamos que ingresar a más pacientes estábamos al máximo de capacidad porque el hospital Provincial ya estaba todo ocupado y tampoco queríamos derivar pacientes covid al Provincial porque queríamos mantener perfectamente diferenciados los dos hospitales para evitar contagios. 
Sí que se habló en un momento de dos pacientes UCI que se llevaron fuera de Ávila ¿Hubo algún problema en esta unidad?
No, ninguno. Lo que pasa es que si un paciente es subsidiario de cirugía torácica, cardiaca, cardiovascular o cateterismo se trasladan. Hubo traslado de dos pacientes pero no por covid. Por ejemplo un paciente fue por un tema de un cateterismo, que además tenía covid, pero había que hacerle el cateterismo. Y el otro era un tema de cirugía torácica.
¿Nunca se llegó al máximo?
No, porque nuestra preparación era de 22 camas y nunca tuvimos más de 18. 
Entonces entiendo que nunca fue necesario establecer prioridades ni dejar a ningún paciente fuera de la UCI aunque lo necesitara.
No, nada, nada. Por ningún motivo, no fue necesario. Nosotros hemos tenido ingresados pacientes con edad media de 90 años e incluso pacientes ingresados de 102 años. Eran pacientes muy vulnerables, no solamente por el covid sino por su situación.
Pero sí se tuvo que recurrir a la sanidad privada.
Sí, pero eso fue por el tema de la actividad quirúrgica. Como con el nivel 3 se suspende toda la actividad quirúrgica programada para poder atender las prioridades 1 (dentro de la lista de espera se establece la clasificación de prioridad 1, cuando se tiene que ser intervenido en menos de 30 días), los propios servicios quirúrgicos fueron los que determinaron todos los pacientes que eran de prioridad 1 y esos los operábamos en la Clínica Santa Teresa. Pero operaban nuestros cirujanos y de especialidades quirúrgicas y la Clínica Santa Teresa lo que nos ofrecía eran los quirófanos y las habitaciones.
¿Finalmente fue necesario trasladar pacientes covid al hospital Provincial?
Al final del todo se habilitó media planta pero no se llegó a utilizar. Se habilitó y preparó una de las plantas de Medicina Interna, en disposición por si era necesario pero no se llegó a utilizar. 
Lo que sí se hizo fue trasladar servicios.
Claro. Lo que sí hicimos fue trasladar al hospital Provincial Traumatología, Digestivo y Neurología, a parte de Medicina Interna y los dispositivos que tenemos allí de Psiquiatría.
¿Y en este momento podemos decir que ya se ha podido volver a la normalidad?
Hemos vuelto a la normalidad. Todas las unidades de hospitalización han vuelto a su sitio pero hemos dejado una planta entera, la octava, para posibles pacientes covid. Tenemos 60 camas, que no están utilizadas porque ahora mismo hay diez pacientes ingresados, pero tenemos esa planta dedicada por si surge algún problema coyuntural tener espacio ya destinado específico para pacientes covid.
Seguimos manteniendo el triaje y el doble circuito de Urgencias. Hemos recuperado toda la actividad quirúrgica, todos los quirófanos, toda la actividad de endoscopias, la de programada y pruebas diagnósticas, del TAC, ecografías, resonancias, mamografías... Se van citando las diferentes consultas y es importante tener en cuenta que el tema del covid, el desdoblamiento de las agendas mañana y tarde y mantener de forma definitiva, o al menos durante mucho tiempo, desdoblada la urgencia, nos ha hecho cambiar toda el área de consultas externas del hospital. Hemos trasladado varias especialidades de consultas al hospital Provincial.
En este momento (por el viernes) se está trasladando Dermatología, y hace 15 días se trasladó Neurología porque los espacios que tenían en Sonsoles las consultas de Dermatología y Neurología tienen que ser ocupados por las consultas que estaban en la planta baja y que ahora están destinadas a Urgencias, que son las de Cardiología y Neumología. 
Y por eso también estamos haciendo obras de adaptación y hemos empezado las obras de la UCI.  La ampliación de la UCI también conlleva coger espacios que antes los tenía Cardiología y hay que ubicarlos en otro sitio. Y sobre todo porque en la ampliación de la UCI una de las cosas más importantes, más allá de los puestos, es que hay dos circuitos, una zona UCI específica covid y otra para pacientes no covid y que están totalmente diferenciadas físicamente. Aunque si no hay pacientes covid se pueden utilizar.
¿Cómo se ha gestionado el tema de personal?
Contratamos 378 profesionales y de esos se siguen manteniendo hasta el 30 de septiembre 340, prácticamente la totalidad porque algunos de ellos eran estudiantes de sexto de Medicina que estaban con una modalidad de encomienda de funciones y siempre tenían que estar tutelados, pero estaban para hacer triajes y la atención en las zonas de urgencias aunque siempre acompañados. Fue una situación puntal con los de sexto de Medicina y cuarto de Enfermería y esos no han continuado, pero el resto se hicieron los contratos de entrada hasta el 30 de septiembre. Tenemos un apoyo muy importante porque es preferible estar prevenidos.
Ya hemos hablado de cómo se reorganizó la atención en el hospital pero ¿como fue en Atención Primaria?
En Atención Primaria se centralizó a todos los profesionales en el centro de salud y fundamentalmente se hizo una atención telefónica y, dependiendo de lo que valorase el médico en esa atención telefónica, se determinaba si era necesaria la atención presencial o domiciliaria. Se mantuvo, fundamentalmente, en domicilios o en el propio centro de salud. Allí teníamos a todos los profesionales, cada uno atendía a sus pacientes y si era necesario se trasladaban a su domicilio.

¿Ha habido algún momento en el que han faltado equipos de protección individual?
Faltar, nunca faltaron equipos de protección individual. Lo que sí hemos tenido son momentos de tensión en los cuales se decía que llegaba mañana el pedido. Nosotros teníamos un seguimiento diario de las existencias y los consumos, de manera que teníamos previsto perfectamente hasta cuándo teníamos con la previsión de llegada. Hemos adquirido equipos el hospital por su propia cuenta y la Gerencia Regional de Salud también nos mandaba equipos, que a veces venían de Ingesa. Había situaciones de tensión en la que decías que me queda para cuatro días y que como no llegara el envío... Lo que sí les decíamos a los profesionales es que fuesen muy responsables con el uso de los equipos de protección individual porque andábamos justos pero en ningún momento nos faltaron.
Sí es cierto que a veces el miedo..., y es lógico por parte de los profesionales, por mucho que los profesionales del servicio de protección de riesgos laborales, que todos los días se recorrían todo el hospital, indicaban los equipos necesarios. A veces se podía decir que se necesitaba una mascarilla FPP2 y solo hacía falta una quirúrgica y los protocolos se actualizaban cada semana y se ha actuado siempre en base a estos protocolos. Y ahí sí ha habido sus tensiones, pero más por miedo y hubo muchos momentos, sobre todo a mediados de marzo cuando se declara el estado de alarma, que cada dos día se cambiaba el protocolo por parte del Ministerio.
Es importantísimo resaltar que el pico que nosotros tuvimos de infección de los profesionales fue una semana antes que llegase el pico de los pacientes. Es que la infección estaba en la calle.
Otro tema del que se ha hablado mucho es de los contagios de covid-19 entre profesionales sanitarios ¿Cómo se ha visto afectada la plantilla en Ávila?
Entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria hemos tenido en personal médico un 14,7 por ciento y de enfermería, un 14,2 por ciento.
Lo que sí ha sido necesario es adaptar algún centro de salud por el hecho de tener que tener dos circuitos, covid y no covid.
Ahora mismo tenemos presupuestos aprobados ya para la adaptación del centro de salud de El Barco de Ávila y de Piedrahíta y en Ávila Norte. Ávila Norte es para hacer la zona específica de atención con sintomatología respiratoria y en El Barco y Piedrahíta es para tener doble circuito de Urgencias. Está ya aprobada y a punto de empezarse.
Otro de los temas polémicos es el cierre de consultorios en el medio rural ¿Cómo están?
Están abiertos. Nosotros tenemos los consultorios abiertos pero lo que pasa es que en todos los consultorios tenemos cita previa porque lo que tenemos que mantener son las medidas de protección y distanciamiento y tenemos que tener la cita previa para que sepas que pueden ir 5, 7 u 8 personas pero es obligada la atención inicial telefónica.
Para eso se ha reforzado los centros de salud con personal auxiliar administrativo y líneas telefónicas para que las personas llamen, pregunten por su médico y digan lo que les pasa. Se está atendiendo, pero también se está haciendo mucha atención telefónica, por ejemplo si se necesita renovación de recetas y no es necesaria atención presencial. Pero la atención es personalizada y se han reforzado auxiliares administrativos que se han contratado en todos los centros de salud rurales para que la atención sea personalizada teniendo en cuenta que en los pueblos hay personas mayores y para que no salte una centralita. En Ávila los consultorios están abiertos.
¿Y el trabajo de los denominados ‘rastreadores’?
En el personal de vigilancia epidemiológica tenemos contratados 13 y tenemos designados este personal en todos los centros de salud. En algunos donde la presión asistencial es más baja algún profesional del equipo se dedica a la vigilancia epidemiológica. Ahora mismo es el punto crucial y fundamental en la situación en la que estamos porque lo que nosotros tenemos que tener claro es que ante cualquier síntoma o sospecha se pueda hacer el estudio del caso y de los contactos. Todos los centros de salud disponen ya de técnicas de PCR para diagnosticar en el propio centro de salud. La manera de evitar un brote es que se detecte el posible caso sospechoso y se haga el estudio de contactos (familiares, amigos, con quien ha estado) y se están haciendo muchísimas. Estamos haciendo muchas PCR en los centros de salud. En el hospital (en centro de salud hace la toma y el hospital hace el análisis), y casi todas las PCR son de Primaria, estamos haciendo una media de 120 diarias, que casi todas son negativas pero las estamos haciendo.
¿En este tiempo ha habido alguna zona de salud que haya preocupado especialmente?
Zonas de salud no, residencias sí. Residencias ha habido dos, una en Aldeaseca y otra en la zona de Sotillo de la Adrada.
¿Cómo ha afectado toda esta situación a las listas de espera?
La realidad es que al no haber consultas no ha habido entradas. Nosotros hemos seguido operando las prioridades 1 y entonces ahora vamos a mantener durante todo el verano todos los quirófanos funcionando para no incrementar esta lista de espera. 
En la lista de espera quirúrgica nosotros tenemos 972 pacientes en lista de espera total (738 estructurales) y teníamos antes de empezar la pandemia 1.118 (936). Y en pruebas y procedimientos nos ha pasado lo mismo. En pruebas diagnósticas, antes del estado de alarma había 3.113 y ahora 2.010. Y lo que también es importante es que ya hemos empezado a pasar consulta en Arenas de San Pedro.
¿Y en el tema de consultas de especialistas?
Están ahora mismo actualizando las consultas porque a todos los pacientes que estaban en lista de espera de consultas se les llamó telefónica y con los pacientes hay que reorganizar las listas y ver exactamente cuál es la realidad.
Se habló de la posibilidad de que los profesionales trabajasen fuera de horario para recortar listas ¿Se va a hacer en Ávila?
Nosotros estamos haciendo consultas de mañana y de tarde, que habitualmente no se hacía.
¿Qué otros proyectos, además de la ampliación de la UCI, están en marcha?
El TAC (se refiere a un TAC que se va a instalar en julio en el hospital Provincial y que se une a los dos del hospital Nuestra Señora de Sonsoles).
¿Durante este tiempo de pandemia se han detectado necesidades en la sanidad abulense?
El TAC. Yo cada vez que me preguntaba el gerente regional le decía que el tercer TAC porque el TAC en el hospital Provincial nos permite dotar de capacidad diagnóstica a ese hospital y aumentar su índice de complejidad en la hospitalización.
¿Cómo está preparado el sistema sanitario en Ávila para un posible rebrote?
Ahora mismo lo que hemos podido detectar por nuestra flexibilidad y número de camas es que entre el hospital Nuestra Señora de Sonsoles y el Provincial tenemos capacidad suficiente en cuanto a hospitalización. 
Lo que no teníamos capacidad suficiente era de consultas, que es la ampliación de consultas que hemos hecho. Toda la zona administrativa que quedaba en el hospital Provincial se ha transformado en área de consultas y lo que teníamos dedicado a la unidad de desintoxicación hospitalaria, que nos ha permitido tener un mayor número de camas, ya se está utilizando. 
Podemos concluir que en este momento, no con la organización actual que cada especialidad está en su planta, podríamos volver a dejar de nuevo parte del hospital Nuestra Señora de Sonsoles para covid porque el TAC, que era lo que nos dificultaba poder trasladar hospitalización de otras especialidades como Neurología, nos permite tener ese grado de atención en el Provincial. Así que hemos podido ver que con nuestras camas hemos podido dar respuesta y ahora con la ampliación de la UCI no necesitaremos extender y ocupar los quirófanos como nos ha sucedido.
¿En qué punto se encuentra ahora mismo el proyecto de radioterapia para Ávila?
Ya comentó la consejera de Sanidad que ya se habían reiniciado las actuaciones y en este momento está a punto de finalizar la redacción del proyecto.