La seguridad manda en los conciertos

Agencias
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La Federación de la Música edita una guía para intenta minimizar el riesgo de contagios de COVID en los eventos

La seguridad manda en los conciertos

La pandemia de coronavirus ha cambiado el día a día de todo el planeta. Y el sector musical no iba a ser una excepción. Con cientos de conciertos suspendidos solo en España, los promotores de espectáculos se resisten a dejar pasar el año completamente en blanco, a pesar de las restricciones que hacen mucho más complicado su trabajo.
Para guiarlos en la ardua tarea de organizar eventos, la Federación de la Música en España está preparando un manual sanitario para la celebración de conciertos y música en directo con el objetivo de minimizar  el riesgo de contagios entre los asistentes, pero también para «frenar la inseguridad jurídica» en el sector. Así, se incluirán recomendaciones de distanciamiento social, aforo, riesgos laborales y horarios, todo bajo el contexto de la pandemia. De hecho, los conciertos que finalmente puedan celebrarse, una vez superada la evaluación de riesgos de cada autonomía, deberán concluir antes de la una de la madrugada, un toque de queda que se utiliza también para los bares y restaurantes después del acuerdo entre las comunidades y el Gobierno.
Por ejemplo, en el documento -del que se esperaba su publicación en julio y finalmente verá la luz en las próximas semanas- se recomienda que  entre la boca del escenario y el artista haya una distancia mínima de dos metros, para colocar el vallado antiavalancha. Y a partir de ese vallado y hasta la primera fila, otros dos metros de distancia mínima. Es decir, el público no debería situarse a menos de cuatro metros de su cantante favorito.
 Además, como el texto lleva elaborándose varias semanas, vienen incluidas medidas que, finalmente, han sido adoptadas por la Administración, tales como la prohibición de fumar en estos espacios.  
Se incluyen otras recomendaciones novedosas, como prestar atención al «impacto» que pueden tener estos actos con amplio aforo en relación a los edificios de su entorno. «Por ejemplo, si llega a formarse una fila de 100 personas para el acceso, se te puede ir a más de 200 metros», explica uno de los encargados de este documento y experto en seguridad de eventos, Raúl Valera.
Asimismo,  la guía aborda cómo los promotores deberán poner especial atención en servicios complementarios de control, como la medición de temperatura corporal; los reajustes de aforos o densidades grupales de ocupación; las medidas para cada fase del evento; las posibles cancelaciones, que conllevarán la devolución de entradas y la contratación de seguros; o incluso la celebración de live streaming para que los actos tengan mayor repercusión.
Más allá de las recomendaciones de cara a los asistentes, la guía recuerda asimismo las medidas de seguridad e higiene que deberán cumplir las personas que trabajen en el evento desde el montaje del escenario y las sillas o mesas que ocuparán los espectadores -no hay que olvidar que está prohibido dejar zonas de baile- hasta las barras o las tiendas de merchandising.
Futuro. Respecto a las salas de conciertos, Valera reconoce que, tras la nueva normativa, habrá que revisar las «peculiaridades» de cada comunidad autónoma y su tipología de establecimientos y actividades. De forma general, los locales de ocio nocturno que se dediquen al consumo de bebidas no tienen autorizada su apertura, aunque sea para celebrar espectáculos musicales. «En esta situación habrá muchas salas de conciertos y otro tipo de locales con música en vivo que podrían intentar mantener los conciertos programados mediante una autorización como evento multitudinario», apunta el experto en seguridad.