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«Reduje la jornada para cuidar a mi hijo enfermo»

Beatriz Mas
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Vanessa Belmar se asoma a Diario de Ávila como presidenta de Alcer (Asociación de Lucha contra las Enfermedades Renales), pero ella es mucho más. Madre, profesional y enamorada de una ciudad en la que no nació pero de la que disfruta

«Reduje la jornada para cuidar a mi hijo enfermo» - Foto: David Castro

Esta entrevista transcurre entre el buen humor que caracteriza a Vanessa Belmar (Madrid, 41 años) y también la emoción (y alguna lágrima) de los duros momentos que ha tenido que vivir. Madrileña de nacimiento pero también enamorada de Ávila, ciudad en la que vive y disfruta con su familia, Vanessa es presidenta de Alcer (Asociación de Lucha contra las Enfermedades Renales) Ávila, una asociación a la que se unió después de vivir con los problemas renales de su hijo mediano y que representa con su toque de reivindicación, sobre todo ante el transporte sanitario.

Llegó a Ávila de la mano de su marido, que es, dice, «un abulense que ejercía de abulense en Madrid, donde vivíamos y siempre soñó con poder volver a casa». Pudo hacerlo junto a sus hijos y su mujer, esta farmacéutica que trabajó en la industria durante 20 años aunque ahora ha cometido «la locura de comprarme una farmacia, soy la farmacéutica de San Bartolomé de Pinares», dice con orgullo.

Aunque trabajaba en la industria farmacéutica, su tiempo ha estado marcado por una reducción de jornada por cuidado de hijo enfermo. «De mis tres hijos, el mediano, Miguel, que va a hacer diez años en julio, ya nació con la enfermedad renal y entonces me reduje la jornada para poder cuidarle», afirma.

Desde que Miguel nació se hizo socia de Alcer, primero en Madrid y luego en Ávila, donde la pidieron colaborar de una manera un poco más activa. «Me liaron y aquí estoy de presidenta», dice con una sonrisa.

¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza sobre Ávila?

Lo a gusto que está mi familia aquí.

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?

Pasear por el centro.

¿Y lo que menos?

La falta de comunicación, la falta de oportunidades laborales… lo de siempre.

Un lugar para perderse.

El barrio judío.

Un recuerdo de su infancia.

Yo soy madrileña y estudiaba en un colegio de monjas. Todos los años nos llevaban de excursión a Ávila y Salamanca. Recuerdo estar con mis amigas por el centro de Ávila y ese es el recuerdo principal y el primero que tengo con esta ciudad.

Un personaje abulense que le haya marcado.

Jimena Blázquez. Es una de las primeras mujeres que se echó la ciudad a la espalda y luchó por los abulenses.

El mayor cambio que necesita Ávila es...

Que tengamos unos transportes de calidad, con un precio y frecuencia adecuados y que tengamos un tejido industrial para que la gente se pueda quedar.

Y Ávila tiene que mantener...

Su sabor a ciudad pequeña. Cuando has vivido en una ciudad gigantesca como Madrid, ese saborcillo a ciudad pequeña, a estar todo cerca, a familiaridad. Esto tiene que mantener.

¿Qué le parece la ciudad hoy?

Me parece que la ciudad tiene mucho margen de mejora.

¿Cómo ve Ávila en el futuro?

Si no se implican todas las instituciones veo que nos vamos a convertir en una ciudad más avejentada de lo que todavía somos.

¿Qué puede aportar a Ávila?

Como presidenta de Alcer, lo que lucho es por los derechos de los enfermos renales, no solo de la ciudad sino de la provincia. Creo que el tejido asociativo del tercer sector que tenemos en Ávila es digno de admiración, todas trabajamos en el mismo sentido.

 

Lea la entrevista completa en la edición impresa