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Álvaro Mateos

El Valtravieso

Álvaro Mateos


La grandeza de un joven novillero en el día de La Santa

10/10/2022

A menos de una semana de la que pretende ser una gesta simbólica al encerrarse en la Plaza de Toros de Ávila con cuatro novillos, Sergio Rodríguez, en los primeros puestos del escalafón, ha bordado la temporada. Con una carrera fulgurante y éxito tras éxito en los certámenes de novilladas de la Comunidad de Madrid, con actuaciones para quitarse el sombrero en Cenicientos, Villaseca de la Sagra, Arnedo o Zaragoza, el de Las Navas anhela ir a Las Ventas pero, afortunadamente, con los pies en el suelo, mide bien los tiempos y sabe que cualquier paso en falso puede marcar su carrera. 
De momento, el nieto de Justo y Angelita, navero por los cuatro costados, brinda faenas al cielo y cada tarde se pellizca para ver si está despierto, porque está cumpliendo un sueño compartido con su abuelo. Algunos amigos de la familia, entre los que tengo la fortuna de encontrarme, ya escuchamos al bueno de Pepo aventurando que Sergio iba a ser figura del toreo. Ya se encargó él mismo, cuando compartían generosas meriendas, viendo en televisión o siguiendo en los ruedos de todo el mundo al maestro de Galapagar, de mostrarle los gestos de elegancia del toreo genuino y clásico, un toreo con porte, pausado, silencioso y entregado. 
Poco tiempo después, Sergio Rodríguez; Daniel Barbero; Alejandro Pascual; Daniel Rivas,… y muchos otros niños tuvieron la oportunidad de recibir las primeras lecciones de la Escuela Taurina de Las Navas, impulsada por José María Matute y Macareno de Colombia. De aquellos primeros pases de muleta hace más de diez años vienen estos éxitos gracias a una labor silenciosa de preparación y entrega. 
Son muchos los que quieren terminar con la Fiesta, los que pretenden dibujar una realidad distinta en la que no está de moda la afición. Sin embargo, la tradición taurina permanece: la liturgia que envuelve el toreo verdadero sale a relucir cada tarde y Sergio Rodríguez es heredero de esa magia de los ruedos a los que ha llegado a acudir con parte de su cuadrilla en el seiscientos de su tío. 
Como decía al principio, empresa e instituciones han acertado de lleno a la hora de apostar por Sergio en el coso del Adaja el día de nuestra Santa. El joven novillero, con su carácter serio y reservado, casi místico, mostrará a los paisanos su mejor arte, con sus detalles y saber estar, un diestro al que le gusta el toro auténtico y sabe extraer lo mejor de cada oponente. Es una buena ocasión para el renacimiento de la Fiesta, de esta tierra que acogió el primer festejo taurino de la historia, encontrándose con la juventud y el buen hacer de un valiente al que deseamos lo mejor: ¡Suerte, maestro!