Ideas para cambiar el mundo

Carlos Cuesta (SPC)
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La estrategia de éxito de las compañías que buscan triunfar en las próximas décadas tiene como objetivo esencial mejorar la existencia del ser humano desde la eficiencia y sostenibilidad

Ideas para cambiar el mundo

Resulta muy difícil imaginar cómo serán las empresas y, sobre todo, la sociedad en los próximos 25 años. Se avecinan cambios muy importantes; quizás se presenten los mayores avances en la Historia de la Humanidad y el objetivo debe estar orientado a mejorar la calidad de vida sin perder el espíritu lucrativo emprendedor. La mentalidad de un consumo sin límites y por encima de las posibilidades del planeta que ha caracterizado el sistema productivo en las últimas décadas parece estar abocada al fracaso si ya no es eficiente y sostenible. 
Si bien es cierto que ningún negocio puede sobrevivir sin ser rentable, en el mundo empresarial ya no se habla del beneficio como el único parámetro y, cada vez hay más corporaciones que dedican parte de su proyecto a generar iniciativas que tengan un impacto positivo en la sociedad.
Los departamentos de recursos humanos más prestigiosos se interesan por los mejores profesionales, los más cualificados, los que más idiomas dominan pero, entre las cualidades que más aprecian de los candidatos finalistas sobresalen que sean personas con inquietudes para contribuir con su trabajo y su experiencia a cambiar y mejorar el mundo. De ahí la importancia que tienen los voluntariados en los currículums más valorados.
El fundador de Apple, Steve Jobs, manifestaba que «ser el hombre más rico del cementerio no significa nada para mí. Irme a la cama por las noches sabiendo que hice algo extraordinario es lo que más me importa». Jobs sostenía, además, que «muchas personas quieren iniciar un negocio por el dinero que puede llegar a ganar, pero solo unos pocos lo hacen por la verdadera pasión que sienten de hacer realidad su idea y trascender».
Ya no se trata de servir solo a los mercados que puedan comprar un producto o servicio determinado con el fin de obtener la máxima ganancia, sino que ahora las empresas deben aportar también un bien social como valor añadido. 
Es una filosofía muy próxima a la denominada economía social basada en fines universales donde inventos como la bombilla más barata del mundo, la nevera del desierto, internet gratis y los sistemas de energía solares permiten a miles de personas disponer de comodidades que hasta ahora solo disponían los países desarrollados.
La primera y gran apuesta empresarial en esta estrategia consiste en marcar la diferencia. Muy pocas corporaciones tienen como objetivo mejorar el mundo y destinar una parte de sus beneficios a propiciar una mejor educación o sanidad, sobre todo, en naciones donde carecen de lo más básico como escuelas, hospitales y agua potable.
El compromiso de las compañías líderes, que proclaman entre sus valores la responsabilidad social corporativa, se fundamenta, no solo en el respeto al medio ambiente, que es una característica básica que les lleva, además, a hacer uso de energías limpias y renovables en sus sistemas de producción para contaminar menos, así como también a políticas de igualdad que pretenden una mayor humanización entre hombres y mujeres, sino también a buscar alternativas y planes de viabilidad que mejoren la calidad de vida del ser humano en cada cosa que se produce o servicio que se presta.
En este contexto, la transformación digital está contribuyendo a homogeneizar los avances tecnológicos en todo el mundo, evitando que existan fronteras comerciales. 
Los últimos y los futuros avances tecnológicos como, por ejemplo, el big data, la robotización o la inteligencia artificial están permitiendo que sean ya las máquinas los principales actores productivos para que el hombre pueda dedicarse a tareas más gratificantes en su vida diaria con propuestas como la de una empresa de Jerez que ha implantado entre su personal una jornada laboral de 36 horas semanales de lunes a jueves manteniendo sus condiciones salariales.
Otra de las tecnologías que va a marcar el futuro es el Blockchain,  que, a día de hoy, se relaciona especialmente con las criptomonedas como, por ejemplo, el Bitcoin, Ethereum, Ox, Litecoin... Se trata de lo que se conoce como cadena de bloques y que plantea una revolución sin precedentes en la economía o las finanzas, así como en todo tipo de ámbitos como el logístico, la medicina, la seguridad, la política, la compraventa de propiedades, identidad digital, música, gestión de autorías,...etc.
Es importante no seguir malgastando recursos en aquello que va quedar obsoleto y  acometer las inversiones de futuro necesarias que propicien este cambio que está en plena fase de desarrollo y que constituye un fenómeno nuevo.

Mentalidad

En definitiva, no importa si una idea es grande o pequeña, si es simple o compleja, si es aceptada por una mayoría o una minoría, lo realmente importante es que pueda cambiar el mundo, mejorar la calidad de vida de sus habitantes, hacer más sostenible y eficiente el planeta y, finalmente, proporcionar felicidad a los seres humanos. Un concepto muy distinto a la producción masiva que solo buscaba el lucro, sin importar sin era contaminante, perjudicial para la salud o si ponía en peligro la supervivencia del hombre.