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Un nuevo vecino de Madrigal llega a los cien años

P.R.
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Juan Ahumada Blanco llega a los cien años, a pesar de que el DNI y el padrón municipal decían que había nacido el 20 de octubre de 1921, pero el Registro Civil ha confirmado su nacimiento en el 1920

Un nuevo vecino de Madrigal llega a los cien años

El Ayuntamiento de Madrigal ha entregado una placa de reconocimiento hacia uno de sus vecinos, que ha cumplido su primer centenario hace unos días. Es Juan Ahumada Blanco. La alcaldesa de Madrigal, Ana Isabel Zurdo, se admira del tesón del centenario, porque tanto en el DNI, como en el padrón del municipio figuraba que la fecha del nacimiento del Juan era el 20 de octubre de 1921. Sin embargo Juan sostenía que el había nacido en 1920. Como no se conformó con aceptar esta fecha de su nacimiento lo que hizo fue dirigirse al Registro Civil, donde le confirmaron que tenía razón y que su fecha de nacimiento era la que el defendía, el 20 de octubre de 1920.

El ayuntamiento de esta forma, y con esta confirmación por parte del Registro Civil, organizó hace unos días un acto de reconocimiento hacia su centenario vecino. El acto se celebró en el salón de Plenos de la Casa Consistorial, donde le fueron entregadas las llave de la ciudad y una placa conmemorativa de este aniversario.

Juan Ahumada ha sido agricultor toda su vida. Primero trabajo con mulas y después, con la llegada de la maquinización, se adaptó a los nuevos tiempos y el trabajo lo realizó con tractores. 

Ha tenido dos hijas, que viven en Madrigal y están pendientes de él. Pero el nuevo centenario madrigaleño está lo suficientemente bien para vivir de forma autónoma en su propia casa y es visitado cada día por sus hijas. También tiene tres nietos. Sobreviven cinco de sus siete hermanos.  El es el mayor de los que viven. Fallecieron dos, uno de ellos el mayor. Todos los hermanos que sobreviven tienen más de noventa años, lo que pone de manifiesto la buena genética de su familia.

Sigue teniendo buen apetito y reconoce que come de todo, pues nada le hace daño. Comenta también con un cierto orgullo que tiene una salud de hierro y que no conoce las vacunas y que no va al médico. Eso sí, afirma que le gusta beber una copita de vino para comer. «Y si es vino Ysabel, mejor, que está muy bueno», afirma el centenario del vino de su pueblo.

La situación actual la vive con suma precaución «con distanciamiento y con mascarilla», señala mientras se reafirma en las medidas de precaución que hay que practicar para evitar el contagio, porque, según dice «no quiero morirme».