Punto y final a la campaña más imprevisible

Agencias
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Los candidatos gallegos y vascos echan el telón tras 15 días marcados por la nueva normalidad y los brotes de Ordicia y A Mariña

Punto y final a la campaña más imprevisible - Foto: Lavandeira jr

Ha durado 15 días, como siempre, y ha habido mítines, polémicas, visitas a las vacas y las bateas, arrieskus, paseos, retrasos y lluvia, como siempre, pero nada ha sido igual en las campañas electorales gallega y vasca, cuyo resultado en las urnas es algo imprevisible, pudiéndose quedar en papel mojado las encuestas publicadas hasta ahora, que vaticinan que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el lendakari, Íñigo Urkullu, seguirán en el poder.
Los brotes de coronavirus en A Mariña (Lugo) y Ordicia (Guipúzcoa), por el que algunos partidos han planteado hasta una nueva suspensión de las elecciones, ha supuesto el punto de inflexión en esta carrera hacia las urnas marcada por las mascarillas, la distancia interpersonal y los codazos, tanto literales como figurados, incluso los positivos. 
Ya se acabó el darle las manos a los posibles votantes, coger a los bebés en brazos para la foto; no queda ni rastro de la empanada, el marmitako, ni de las comidas con los candidatos, ni de los mítines que eran casi verbenas y se alargaban hasta altas horas de la noche. Y es que hay que tener mucho cuidado con el ocio nocturno.
Punto y final a la campaña más imprevisible Punto y final a la campaña más imprevisible - Foto: Juan Herrero.Los medios de comunicación no han podido acceder a algunos de los sitios a los que han ido los candidatos, la pandemia del coronavirus ha servido como coartada para limitar la presencia de periodistas al gusto de los partidos. Ha sido una campaña enmascarada en muchos aspectos, no solo por las mascarillas.
Aunque esta campaña de la nueva normalidad ha traído muchos cambios, lo cierto es que mañana habrá dos ganadores:los candidatos del PP y del PNV, pero habrá que ver si las matemáticas se alían con ellos y pueden prorrogar su mandato cuatro años más. En el caso del conservador solo estará pendiente de lo que coseche pues no tendrá aliados (Cs seguirá en la irrelevancia), en tanto los jeltzales mirarán de reojo a los socialistas, que, casi con toda seguridad, volverán a ser socios de Gobierno. 
Para el popular, que escondió las siglas de su partido en los carteles y se vio lo mínimo con Casado, el adversario a batir parece más Sánchez -que ayer no pudo estar en el mitin de su aspirante, Gonzalo Caballero, por una avería en su avión-, ya que a sus rivales ni los ha mencionado. Fomentó el voto del miedo por «el caos del multipartito».
En Euskadi, Urkullu se ha puesto el traje más soberanista para convencer a sus fieles.
Ahora, tras bajarse el telón, queda por sabersi el miedo no paralizará a los ciudadanos para ir a votar. Esa es una de las claves.