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«Lo que la reina diga lo suscribe el rey»

D. Casillas
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El periodista y escritor abulense Manuel Ventero presenta este martes el libro 'Damas y reinas', un estudio sobre el día a día de las primeras damas y reinas consortes y cuál es el papel que desempeñan

«Lo que la reina diga lo suscribe el rey»

Manuel Ventero, periodista y escritor abulense que lleva muchos años realizando un excelente trabajo como comunicador en radio, televisión y prensa escrita, presenta este martes en Ávila el último libro que ha publicado hasta el momento, Damas y reinas, un ensayo muy bien documentado y estupendamente integrado en el engranaje histórico al que pertenece esa temática de las monarquías en el que analiza con eficacia el peso que han tenido y tienen las reinas consortes y las primeras damas, con especial protagonismo para la realeza española y para su máxima representante actual, la reina Letizia.

El libro, editado por la Universidad de Salamanca, «tiene una parte muy jurídica, muy centrada en lo legal y otra más histórica», que sirve al autor para poner cada realidad en un contexto que ayuda a entender mejor el mensaje, avalado todo ello por un protagonismo de «la comunicación» que desvela «cuál es mi formación de base, que no es otra que la del periodismo».

En el estudio de la parte legal, informó Manuel Ventero, «una de las cosas que se desvelan, y que a muchos puede sorprender, es que no están muy reguladas las cosas en lo que se refiere a la monarquía, y en el caso de la mujer bien sea reina titular bien sea consorte no está regulada para nada, y si no hay nada dicho hay que interpretarlo o hay que dejar que la tradición se vaya asentando, y eso a veces resuelve cosas y a veces crea problemas, según se mire».

Y en esa misma línea (o falta de línea), apunta Ventero que «hay algunas cosas que son determinantes, como es el tema del derecho sucesorio, que es una barbaridad que siga hasta hoy mismo apartando a la mujer de la sucesión, algo que aún no se ha cambiado y que hace que en la ley, curiosamente, no se aluda a la figura de la reina consorte y no se explique qué es lo que tiene que hacer, pero todo el mundo parece que exige cosas», lo que lleva a que en muchas ocasiones «la historia se escriba con silencios».

Pero esa carencia normativa, que hace que a veces «pese más lo consuetudinario que lo legal, le afecta a la reina y también al rey, que es aún más llamativo. Yo hice mi tesis doctoral hace unos años sobre el derecho de mensaje de los jefes de estado, y hay una serie de preguntas que no nos hacemos nunca pero que sería interesante hacerse, como por ejemplo ¿tiene el rey derecho a hablar?, y si lo tiene, ¿en qué medida lo tiene, a qué efectos y para qué cosas?»

Y es que, continuando con la contradicción o cuando menos con la sorpresa, «resulta que en una monarquía parlamentaria, que es la única compatible con la democracia, el rey no debe hablar mucho, pero eso como no se nos ha explicado la gente apenas lo sabe y se pregunta que por qué el Rey no dice nada sobre ciertos temas de actualidad; y la realidad es que no sale a decir nada porque no puede hacerlo, de lo contrario sería un rey absoluto no un rey democrático».

«Y si pasa con el caso del rey igual ocurre con el de la reina, para el que tampoco hay nada al respecto; por eso, teniendo en cuenta que el rey no puede decir lo que piensa ni lo que quiere, y hay que aclara que ni puede ni debe y si lo hace lo hará mal o se mete en un lío, nadie puede pensar que la reina habla por sí misma o por sí sola, los reyes no tienen vida propia, con lo cual si no la tiene el rey ella tampoco lo puede tener, y lo que ella diga lo suscribe el rey, que es tanto como decir que lo suscribe el Gobierno, con lo cual legalmente puede ser un lío».

una reina «activa». «Tenemos ahora una reina mucho más activa que lo que fue su suegra, la reina Sofía, por muchas razones, entre ellas porque tiene una personalidad muy diferente y más fuerte, y porque también es cierto, y todo hay que decirlo, que vive en otro tiempo. Pero si mañana la reina Letizia dice alguna barbaridad en público eso lo tiene que asumir el rey, y consiguientemente también lo tiene que asumir el Gobierno, salvo que se genere una crisis».

En una parte del libro que ha titulado El silencio de las reinas recuerda Manuel Ventero que «si históricamente la mujer en general tenía una obligación de silencio eso también se trasladaba a las reinas consortes, de las que se estimaba que estaban mejor calladas; eso no significaba que no mandaran, porque tenían un poder informal muy grande, pero formalmente no eran nadie salvo que estuviesen ejerciendo una regencia puntual. Pero claro, este tiempo actual ya es muy diferente y en él los medios de comunicación son determinantes para entender qué es lo que ocurre, y además la reina Letizia sabe mucho de eso. Y no podemos obviar que a la gente en general también le gusta que la reina sea más activa, y en cierto modo es el público quien marca la medida de todo ello, la ciudadanía es la que dice hasta qué punto le gusta o no que la reina sea más o menos activa, que hable más o menos».

Esa sorprendente falta de regulación sobre el papel de la reina (y del rey) es algo que Manuel Ventero cree que «no va a cambiar ni a corto ni a medio plazo, en parte porque sería problemático y también porque tendría una enorme complejidad técnico-jurídica, y además de eso posiblemente no saliese bien para la institución. La monarquía parlamentaria es algo tan sutil y tan delicado que hay que verlo con mucha precaución, y tenemos que aprender a entender que eso es lo que tenemos; es lo que hemos elegido, puede gustarnos más o menos, pero es lo que tenemos y es lo único compatible con la democracia, y consiguientemente hay que cuidarlo y engrasarlo con mucha sutileza porque es un mecanismo de precisión, de relojería».

En España y tras Felipe VI, «salvo sorpresa, volveremos a tener una reina, Leonor, y un príncipe consorte, porque la Constitución no reconoce el estatus de rey consorte, una peculiaridad divertida, porque a la mujer del rey si la reconoce como reina, pero al consorte masculino le hace príncipe». Y Leonor «terminará siendo reina, aunque en esta vida no hay nada asegurado, por supuesto no sin sobresaltos, porque los va a haber, pero creo que como el blindaje de la Constitución es muy importante terminará bien; de aquí a ese momento ella tendrá una formación de primerísimo nivel, y hará, seguro, un buen trabajo».

Y cuando eso ocurra, finalizó Manuel Ventero, «será importante para España porque volveremos a tener una mujer como titular. Será un hito importante en la etapa contemporánea, que esperemos que sea para bien, y que tras los casos no muy afortunados de Isabel II y Juana a la que apodaron la Loca volvamos a tener una gran reina como la tuvimos con la abulense Isabel de Castilla».