Aún activo pero con evolución favorable el fuego de Iruelas

Estela Carretero
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Más de 300 efectivos, incluido un batallón de la UME, y dieciséis medios aéreos trabajan para controlar unas llamas que llegaron a la Reserva Natural y que debido al viento este sábado habían preocupado «bastante»

El incendio en el Valle de Iruelas cerca de estar controlado

El incendio originado el sábado por la tarde en Sotillo de la Adrada a consecuencia de un rayo y cuyas llamas avanzaron hasta la Reserva Natural del Valle de Iruelas haciendo saltar las alarmas por la importancia medioambiental de este enclave presentaba este domingo una evolución «muy favorable». Así lo aseguraba desde el puesto de mando avanzado el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Ávila, José Francisco Hernández Herrero, no sin antes reconocer que durante la noche del sábado la situación llegó a ser «bastante preocupante» por lo escarpado de la zona y también por el viento de dirección cambiante e intenso, que llegó a alcanzar los «40 kilómetros hora».
Estos factores hicieron que la cabeza del incendio llegara a estar «prácticamente desbocada» lo que llevó a la Junta de Castilla y León a solicitar la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que se incorporaba al operativo de extinción poco antes de la medianoche del sábado y cuyo batallón, integrado por medio centenar de efectivos, este domingo continuaba trabajando en la zona junto al personal de lucha contra incendios forestales de la Junta, apoyado por medios aéreos del MAPAMA, y el procedente de comunidades limítrofes, amén de unos 400 voluntarios de Sotillo, La Adrada y Casillas «coordinados por el director de extinción de la Junta de Castilla y León y el jefe de jornada».
En total, más de 300 efectivos, lo que incluye 16 medios aéreos, dos aeronaves de coordinación y cuadrillas de tierra, se empleaban este domingo en controlar un incendio que por la tarde ya había afectado a unas 180 hectáreas de pastizal, matorral y también monte arbolado, cuya superficie podría rondar entre el 15 y el 20 por ciento de la superficie total quemada, de los términos municipales de Sotillo, Castillas y El Barraco, municipio que alberga parte de la Reserva Natural del Valle de Iruelas. Sin embargo, desde la administración regional se confiaba en dar por perimetrado y controlado el fuego  «siempre y cuando  las circunstancias meteorológicas no fueran adversas» de nuevo. De hecho, al avance de las labores de extinción durante la noche del sábado contribuyó el que el viento se estabilizara con dirección norte.

El incendio en el Valle de Iruelas cerca de estar controlado
El incendio en el Valle de Iruelas cerca de estar controlado - Foto:
«El operativo ha reaccionado con prontitud y está consiguiendo sus objetivos pero aún queda mucho por hacer y muchas horas por delante», aseguraba Hernández Herrero al hablar de este incendio que aún sigue siendo de nivel 1.   
Como «trágico» calificó lo ocurrido el presidente de la Diputación, Carlos García, que este domingo por la mañana también se desplazó hasta el Valle de Iruelas, algo que también hicieron los alcaldes de El Barraco, Casillas y Sotillo de la Adrada, los municipios afectados por este incendio, así como Carlos Jiménez, presidente de la Mancomunidad Asocio, propietaria de la Reserva Natural, que agradeció el trabajo desarrollado por todos los medios que participan en el operativo de extinción.
Al igual que hizo el delegado territorial, también el presidente de la Diputación insistió en lo «complicado» de los trabajos durante las primeras horas fundamentalmente porque el viento provocó una densa columna de humo que hizo que durante la tarde noche del sábado la actuación de los medios aéreos, hasta trece en esa jornada, «no pudiera ser todo lo efectiva que podía haber sido».  
El presidente de la Diputación lamentó que pese a lo que aún resta de temporada estival éste está siendo ya «un verano complicado».
El Valle de Iruelas es una zona natural de alta protección de 8.000 hectáreas situada en los términos de San Juan de la Nava, Navaluenga, El Tiemblo y El Barraco que, entre otros valores medioambientales, destaca por poseer la mayor colonia de buitres negros de Castilla y León, con cerca de 120 parejas.