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Las fiestas de la Virgen de Valsordo recuperan el esplendor

I.Camarero Jiménez
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La iglesia de Santiago se llenó para la ocasión y las terrazas y establecimientos de hostelería lucían un gran aspecto en una jornada en la que tanto los cebrereños como los visitantes se sumergieron en las celebraciones

Las fiestas de la Virgen de Valsordo recuperan el esplendor - Foto: Isabel García

Puede sonar a tópico, pero la gente en general está deseando volver a la normalidad de sus vidas. Por suerte, por avances científicos, por la vacunación, por... la pandemia la vamos dejando atrás pero nadie puede olvidar lo que aquel virus que apareció oficialmente en marzo de 2020 en España trajo consigo. Decimos esto porque inevitablemente la covid-19 estuvo muy presente en las celebraciones religiosas en honor a la Virgen  de Valsordo en Cebreros, especialmente en el momento de la misa que llegó tras la procesión y posterior subasta de banzos que, ésta vez, sí, pudo celebrarse en la preciosa localidad abulense. Los años previos no se pudo vivir en todo su esplendor y los actos quedaron relegados a poco más que una misa y con muchas restricciones. Todo ello lo recordaba el párroco de la iglesia de Santiago Apóstol, José Luis de Santiago. Y «en muchos de esos momentos» tan duros, decía dirigiéndose a los muchos  fieles que llenaban el templo para la ocasión, «seguro que habéis acudido a ella», a la virgen, a la patrona.

No podía evitar echar la vista atrás, tres años atrás cuando se celebraba la misa con toda normalidad, y recorrer unos acontecimientos que está claro que nadie hubiera pensado vivir nunca jamás. Ése no salir a la calle, estar confinados, usar mascarillas, pero sobre todo ver cómo mucha gente perdía la vida o la salud, pues son muchos los que hoy sufren las consecuencias que el virus dejó en sus cuerpos y en ocasiones también en sus trabajos.

Había que recordarlo, quizá para poder sentir y disfrutar la vuelta a la normalidad, una normalidad que también pasa por celebrar en este festivo 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen, que Cebreros en esa fecha siempre era una fiesta. 

El día de hoy, y aun recuperada la normalidad, tiene -recordaba el párroco- un futuro con sombras, con una guerra que es real y con la amenaza de una crisis económica de grandes dimensiones que «ensombrecen nuestro futuro».

Han sido momentos en el que estaba seguro de que son muchos los que habrán sentido «la cercanía, la protección y la ayuda de la Virgen de Valsordo» porque «nunca nos ha dejado solos». Por eso quizá el templo lucía como lo hacía este lunes. De hecho muchos de los fieles esperaron en el interior de la iglesia desde antes de que empezara la procesión, que en el caso de Cebreros ocurre antes de la misa. A las 12 horas la música, el himno nacional entonado por la Banda de Música de la localidad anunciaba la salida de la Virgen de Valsordo en procesión, un recorrido muy rápido que culminaba a pie de iglesia para proceder a la siempre animada subasta de banzos y de nuevo la banda entonando el himno para que la imagen de la virgen que lucía hermosa volviera a situarse en el altar para ser contemplada por los muchos cebrereños durante la Eucaristía.

Hay que decir que durante todos los actos religiosos muchos de los vecinos disfrutaban de las no pocas terrazas alrededor de la plaza principal de la localidad, gozando además de una mañana en la que corría el aire y los termómetros marcaban menos grados que en días anteriores, cosa que se agradecía.

No ocurría lo mismo en el interior del templo donde los muros conservaban aún los restos de las altas temperaturas y lo cierto es que la mayor parte de los asistentes, por cierto, muy previsores, acudieron además de con sus mejores vestimentas, con los muy necesarios abanicos, sin duda el mejor de los adornos para afrontar la eucaristía. 

Ala Virgen de Valsordo decía el sacerdote se acude ante todo movidos por tres sentimientos: «El cariño que la tenemos como si de una vecina del pueblo más fuera e incluso familia» y que se expresa de muchas maneras, por ejemplo con las flores de la ofrenda que adornaban la iglesia;  la necesidad de su ayuda y por el sentimiento de agradecimiento para con ella.

Del mismo modo que acudieron los vecinos lo hicieron las autoridades, entre ellas por supuesto el alcalde de la localidad, Pedro José Muñoz, a quien por supuesto preguntamos por esa recuperación de la normalidad y por el ambiente de las fiestas y del propio verano que se está viviendo en este 2022. 

Para Muñoz la gente «está disfrutando de unas fiestas que eran muy deseadas en la expresión en que la estamos haciendo, que es como eran siempre, quitando por supuesto este paréntesis lamentable de los años de la pandemia y que impidieron la celebración tan vistosa que son siempre las fiestas de Valsordo». Fiestas que recordaba están colocadas en el calendario en la mitad del mes de agosto y por lo tanto que hace que «nuestro municipio esté lleno de vecinos pero también de otros municipios de alrededor y de la provincia». Poder celebrarlas en estas condiciones es «para nosotros importante, con la pena eso sí de haber sufrido otra vez un incendio forestal que afectó a nuestro término pero también a El Hoyo de Pinares y en parte a San Bartolomé de Pinares». En ese sentido decía «a ver si somos capaces de recuperar el patrimonio que hemos perdido, aunque sabemos que para ello harán falta muchos años». Recordaba además  que parte de lo que ardió -hace ahora en torno a un mes- ya se quemó en 1986. «La presencia del fuego está siendo en estos años para la provincia de Ávila, pero también para este municipio, encadenada» y a buen seguro muchos vecinos le piden a la virgen en ese sentido y para que no vuelva a ocurrir.