El Diocesanos también sabe sufrir

A.S.G.
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2
Colegios Diocesanos UCAV
1
Real Burgos
Finalizado
Triunfo clave y vital para el Colegios Diocesanos UCAV en un intenso partido ante un Real Burgos que puso contra las cuerdas a los de Somoza, que se agarraron a los goles de Juli y Mayorga y las paradas de Darío

El Diocesanos también sabe sufrir - Foto: David Castro

Después de tanto sufrimiento, la mejor sonrisa, la de los tres puntos. Hubo que pelearlos, disputarlos como si fueran los últimos, porque para los colegiales eran tan necesarios como urgentes. Porque tenía que ganar el Colegios Diocesanos UCAVante el Real Burgos y lo hizo en una tarde en la que los de Somoza supieron hacer buenos los goles de Juli y Mayorga o las paradas de Darío en el tramo final del partido para sacar adelante un encuentro que, después de las últimas derrotas –en especial la del Bupolsa– y lo que se viene por delante tanto en el final de la presente fase como en la segunda, era clave en el objetivo de aspirar a la permanencia. Lo hicieron los colegiales pidiendo la hora, peleando cada balón y, por qué no decirlo, con la suerte de cara cuando Miguel Ángel mandaba el balón a las nubes con todo a favor o Lucas enganchaba a la escuadra un balón que repelía la madera y botaba sobre la línea. Cuando hay que ganar, también vale.

Se notaban las urgencias de los locales en un partido en el que los de Dani Santos salieron a morder. Aunque los primeros disparos eran de Vicente y Fer, el empuje lo ponían los burgaleses. Pronto enseñaron los dientes, con una arrancada de Miguel Ángel que daría más de un dolor de cabeza a la zaga local, y no tardaron en morder. Era el minuto 10 y llegaba el 0-1.De nuevo Miguel Ángel la buscó con fuerza ante la salida de Darío.Chocaron ambos, quedó el balón suelto y Daniel Filipe remataba mientras la defensa colegial trataba de achicar bajo palos. La vio dentro el colegiado, que marcó gol para pesar de los colegiales. Los fantasmas del Bupolsa, que sentenció el partido en los primeros veinte minutos, recorrieron como un escalofrío el cuerpo de todos. Porque los colegiales estaban a merced de los burgaleses.  

Necesitaba reconducir el partido a su terreno el Diocesanos y se encontró con el mejor remedio en las botas de Juli. Cuatro minutos habían pasado desde el gol burgalés cuando el ‘7’ abulense hacía su gol. Balón en largo a la espalda de la defensa burgalesa. Entre Juan e Iván se colaba Juli, mucho más menudo pero en ocasiones mucho más grande. Les ganó el espacio en el cuerpo a cuerpo para meterse en el área y disparar raso junto al palo. Era el 1-1, el gol que necesitaban los colegiales para despejarse las dudas.

Le vino bien al equipo de Somoza el tanto. No sólo se calmó en sus envestidas el Real Burgos, también en su juego el Diocesanos.Fer empezó a pedirla y Vicente a tomar la palabra. Le faltó el gol pero no experiencia. Le dio aire y respiro al equipo, que ganó tranquilidad hasta un tramo final en el que los burgaleses volvieron a intentarlo. Se acercó a la escuadra René en un lanzamiento en falta –minuto 44– después de que un fallido intento de despeje de Moreta sobre la línea del área –quiso sacarla con el pecho y la golpeó con al mano– pudo haber costado un serio disgusto.

Se fueron los equipos a vestuarios y a su regreso el Colegios Diocesanos encontró el gol que tanto necesitaba. De nuevo con Juli por medio. De un saque de banda sacó todo el partido posible sobre la línea de fondo cuando, rodeado de rivales, colgaba el centro al segundo palo para que Mayorga –minuto 46– sólo tuviera que empujarla. Era el 2-1. Pero los goles tienen en ocasiones efectos perversos. El Diocesanos dio un paso atrás y el Real Burgos se desató.

Comenzaron los de Dani Santos un auténtico asedio liderados por Miguel Ángel, que acabaría roto. Se cayó Moreta en el centro del campo y arrancó con fuerza hacia Darío. Primero se encontró con Oli, que taponó su disparo, después con la mano abajo de Darío en el segundo.Era su momento. A renglón seguido le sacaría un gran disparo a David Fernández. El gol sacó al Real Burgos de su campo y metió al Diocesanos en el suyo. Se le multiplicaban las vías de agua a los de Somoza. La tuvo Miguel Ángel de nuevo cuando –minuto 68– se abrió paso con fuerza entre Oli y Moreta y en el mano a mano ante Darío la lanzó por encima del larguero. Un par de minutos después era Lucas –minuto 72– el que enganchaba de primeras un centro al área y la rompía con precisión hacia la escuadra. La madera escupía el balón. Respiraba el Diocesanos, que comenzaba a mirar la hora mientras trataba de parar las acometidas de los burgaleses. Pudo sentenciar Vicente en el 89’. Con el Real Burgos volcado sobre el área local hizo bueno un despeje en largo para plantarse en carrera ante Álex. Llegó sin aire y sin fuerzas para buscar el regate. El disparo lo desviaría el portero a córner en lo que fue la última oportunidad de un partido en el que los colegiales supieron sufrir para sumar tres puntos con los que cerrar una mala racha de resultados y enfocar el derbi del próximo domingo ante el Real Ávila con otros ojos. Ya no hay tantas urgencias.