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"Un DJ tiene que ser un psicólogo de la pista de baile"

E.Carretero
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El abulense Enrique González de Vega, Quike Av, es uno de los DJ más demandados de nuestro país, con presencia en las principales discotecas. Ahora, sacando tiempo de donde no tiene, se ha embarcado en un festival solidario por los afectados

"Un DJ tiene que ser un psicólogo de la pista de baile" - Foto: Isabel García

La vida de Enrique González de Vega (Ávila, 1987) es un verdadero no parar. Como ejemplo de ello, el mismo día que nos concede esta entrevista, que hacemos un miércoles a mediodía en el Lienzo Norte, tiene por la tarde noche dos bolos en locales de ocio de Madrid, donde volverá a actuar el jueves para un día después pinchar en Marbella y hacerlo el sábado en una boda en Córdoba, acabando el domingo con otra sesión nocturna en la capital de España. Y a esta incesante actividad de cabina en cabina suma también  QuikeAv, que es como se le conoce en el mundo de la música, una empresa de eventos musicales y estos días, además, todo el trabajo de organización de una iniciativa solidaria con la que pretende recaudar fondos con los que paliar en parte las necesidades surgidas en los pueblos afectados por el grave incendio que este verano afectó a La Paramera.
Vista desde fuera, la vida de un DJ puede parecer atractiva y hasta envidiable. Sin embargo, asegura Quike, lo de estar todo el día viajando y trabajar en la noche no es tan bonito como parece e implica mucho esfuerzo y renuncias. Habla, por ejemplo, del tiempo que le quita a su pareja, a sus amigos y a  la familia. Una familia, asegura, gracias a la cual puede dedicarse a una profesión que le apasiona desde pequeño. No solo porque fue en las fiestas que su abuelo Arturo organizaba donde empezó a poner música por primera vez siendo un niño sino porque, reconoce, si no hubiera sido por el apoyo que sus padres le prestaron para poder convertirse en DJ no hubiera podido hacerlo y mucho menos llegar a ser una de las figuras más importantes de las pistas de baile no solo de nuestro país sino también de fuera de éste.

 

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
Familia.

¿Qué es lo que más le gusta de Ávila?
Lo bien que me trata Ávila.

¿Y lo que menos le gusta?
Lo poco que está evolucionando.

Un lugar para perderse.
El paseo del Rastro, llegando al Arco de los Gitanos. Me gusta sacar a pasear a los perros por allí.

Un personaje abulense que le haya marcado.
Mis abuelos.

¿Qué le parece Ávila hoy?
Ávila es una ciudad con un potencial inmenso pero que no se explota al cien por cien.  

¿Cómo ve Ávila en el futuro?
Creo que si se hacen las cosas bien la ciudad podría estar muy bien.
¿Qué puede aportar usted a Ávila?
Los contactos que tengo, de gente que he conocido, muy potente en sus respectivos sectores. Gente como la que estará en el festival solidario La Santa que se va a celebrar en Ávila del 14 al 16 de octubre para recaudar fondos para restaurar la zona afectada por el incendio de este verano.

 

Lea la entrevista ampliada en la edición impresa