"Si pudiera conocer a un compositor elegiría a Mozart"

I. Camarero
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Joaquín Riquelme es viola en la Filarmónica de Berlín, sintió nada más llegar a Alemania que estaba a gusto y quería quedarse, pero sin olvidarse de sus orígenes que pasan por Hernansancho, el pueblo de su madre al que vuelve cada mes de agosto

"Si pudiera conocer a un compositor elegiría a Mozart" - Foto: Belén González

Joaquín Riquelme (Murcia, 1983) llega a nuestras páginas con el orgullo de ser ‘el murciano’ pero de Hernansancho. Es un joven, se podría decir, de provincias (de Ávila y Murcia) que ha llegado a lo más alto en el mundo de la música. Se siente realizado y no aspira a mucho más porque es feliz con lo que tiene. Y eso que tiene es mucho, tocando la viola logró una plaza fija nada menos que en la Filarmónica de Berlín, una de las mejores orquestas del mundo y sin duda para él «la mejor».
A Alemania llegó con 22 años cuando terminó en la escuela superior, años después logró plaza en la Filarmónica y allí no sólo continúa si no que quiere quedarse. Lo supo casi en el momento que pisó el país. «Me sentí a gusto porque tu profesión se siente valorada y la música está en todos los lados».
Su vida hoy está en Berlín: su mujer, también música de profesión, se fue con él desde el principio y a día de hoy tienen dos hijos, Sofía y Pablo de cuatro años y un año y medio respectivamente y por supuesto en tierras alemanas tiene Joaquín una carrera que ama y que vive en todas sus facetas.

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
Mi pueblo, Hernansancho. La sensación cuando vienes desde Salamanca, coges la subida y ves aparecer el solo. Entonces piensas que por fin estás en casa.
¿ Qué es lo que más le gusta de Ávila?
Mi pueblo, aunque también los paisajes del Norte de la provincia, con esa Moraña que es secano, estepa y pinar y el Sur, claro, Gredos y la zona de Béjar pues de allí es la familia de mi mujer.
¿ Y lo que menos?
Lo bueno y lo malo es la tranquilidad pero porque se debe a que no hay gente. Para venir de vacaciones está bien, aunque faltan alicientes. Me gusta venir aquí porque es donde vuelvo a la realidad y es que mi realidad del día a día no es real. No todo el mundo vive de la música como yo y en mi pueblo la verdad es que lo único que les interesa es si estoy bien. Eso me gusta.
Un lugar para perderse.
Mi pueblo.
Un recuerdo de la infancia...
Las tardes de frontón y de bici porque aunque no lo parezca siempre estaba montando en bicicleta, liándola y haciendo trastadas.
Un personaje abulense que le haya marcado.
Mi amigo Pedro Mateos González, que nacimos el mismo día y el mismo año y con el que debuté en Ávila, en el ciclo Aureo Herrero.
El mayor cambio qué necesita Ávila es...
Que se invierta en transporte y que haya más alternativas culturales porque aquí hay mucho potencial. Si me pidieran colaboración estaría ahí.
Y Ávila tiene que mantener.
Su arte, su cultura y esas tradiciones que no son sólo propiedad de los nacionalistas.
¿Qué le parece la ciudad hoy en día?
La ciudad ha cambiado, se ha modernizado, pero por ejemplo me está dando verdadera pena el cierre de los comercios tradicionales.
¿Cómo ve la ciudad en el futuro?
Espero verla bien y sobre todo seguir viéndolo todos los años.
¿ Qué puede aportar usted a la ciudad?
Estoy a disposición de quien quiera contactar conmigo, que vengan a Hernansancho y pregunten por ‘el murciano’