Celebración del medievo a cubierto

D.C
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La Feria Medieval de El Tiemblo, con la aparición de la lluvia prevista, celebra sus dos primeras jornadas con una gran animación y la satisfacción de haber cambiado los escenarios, entre ellos el de la recreación del Tratado de los Toros de Guisando

Celebración del medievo a cubierto

Con mucha animación y la satisfacción de haber acertado con el cambio de ubicación ante la previsión de lluvia, fenómeno que fue protagonista casi constante tanto el viernes por la tarde como durante toda la jornada del sábado, la localidad de El Tiemblo vivió con gran participación de público sus dos primeras jornadas festivas dedicadas a revisitar un medievo muy intenso, tal y como informó a Diario de Ávila Alberto Langa, concejal de Cultura de esa Corporación.
La tarde del viernes, en la que comenzó la Feria Medieval en las instalaciones deportivas municipales, cayó mucha lluvia sobre El Tiemblo, con dos episodios especialmente intensos, fenómeno meteorológico que sufrieron fundamentalmente los puestos que por motivos de seguridad no estaban instalados bajo techo (aquellos de elaboración de alimentos que necesitaban fuego) pero que apenas afectó a los que estaban a salvo del agua.
El sábado, jornada central del programa festivo de inspiración medieval, la lluvia estuvo también presente durante casi toda la jornada, sin episodios intensos como el viernes pero sin apenas dar tregua.
La Feria se abrió a las once de la mañana y durante todo el día se desarrolló el programa previsto (con una gran variedad de citas para todos los públicos y gustos), beneficiándose ese mercado muy vivo a la hora de sumar más visitantes de las dos citas puntuales que se desarrollaron a sólo unos metros de él, en el Auditorio Municipal, las de las recreaciones del Tratado de los Toros de Guisando y de la boda de Isabel y Fernando.
tratado histórico. A las doce de la mañana comenzaba la puesta en escena del episodio histórico en el que el rey Enrique IV reconocía como heredera del trono de Castilla a su medio hermana Isabel I, un hecho  que aunque pasó de su escenario natural, junto a los Toros de Guisando, al Auditorio Municipal de El Tiemblo, estuvo muy trabajado para conservar su esencia. Sobre el escenario, y gracias a sus notables dimensiones (de 16 x 11 metros), se situaron diez actores que interpretaron los papeles principales, 30 danzantes, tres músicos y tres malabaristas, ambientado todo ello por un gran cartel que reproducía las esculturas zoomorfas que dan nombre al Tratado, dos banderas enormes de Castilla y León y de El Tiemblo y sillas antiguas rescatadas del anterior salón municipal de plenos. Tanta fue la expectación que despertó, que el patio de butacas (700 plazas) estuvo completamente lleno, incluso con algunas personas de pie.
A las siete de la tarde se celebró, en el mismo escenario pero cambiando la decoración porque el enlace tuvo lugar en Valladolid, la recreación de la boda de Isabel I de Castilla y Fernando de Aragón, episodio tras el que se interpretó un espectáculo de danza y una lucha medieval.
Tras esta segunda cita con la Historia rediviva, la Feria Medieval siguió con mucha animación hasta su cierre, un tiempo muy dilatado en el que hubo talleres artesanales, cuentacuentos, bufones, pasacalles, diversión y un espectáculo de fuego y malabares.