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Editorial

Sánchez afronta el debate con Gobierno y partido divididos

Diario de Ávila
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Más que un diagnóstico, lo que se espera de Sánchez es un argumento creíble que justifique que no es necesario un adelanto electoral

Después de más de siete años sin celebrarse, el Congreso de los Diputados acogerá entre hoy y el jueves el debate sobre el estado de la nación, probablemente la sesión más importante para comprobar cuál es la hoja de ruta de un Gobierno que no pasa por su mejor momento. Los ciudadanos saben perfectamente cuál es la situación actual, la sufren a diario en sus bolsillos, y por eso más que un diagnóstico lo que se espera es que el líder del Ejecutivo, Pedro Sánchez, demuestre que es capaz de armar un argumento creíble que justifique su presencia en La Moncloa en el año y medio que aún resta de legislatura. Es de suponer, por tanto, que defina claramente si sus políticas van a acercarse a las posturas de centro, propiciando un cierto acercamiento al PP, o si por el contrario accede a pergeñar una reforma fiscal de izquierdas como le piden sus socios de investidura. Lo que parece seguro es que hará algún anuncio para demostrar su preocupación por los efectos que el alza de precios está provocando en las economías domésticas y que bien podría venir por una rebaja en el fiscalidad de los carburantes, una vez que se ha reducido al 5% el IVA de la electricidad.

 Este debate sobre el estado de la nación se produce en un momento especialmente delicado. Los efectos de la guerra de Ucrania están más patentes que nunca y no se vislumbra una solución a ese conflicto en el corto plazo. El cierre, aparentemente temporal, del gasoducto entre Rusia y Alemania ha añadido incertidumbres sobre el suministro y una inflación que ya supera el 10% se ha mostrado inmune a todas las medidas de contención puestas en marcha hasta ahora. Por si esto no fuera poco, todavía no se han disipado las tensiones entre los socios de Gobierno por el aumento en el gasto de Defensa y la aprobación de la ley de memoria democrática ha abierto grietas en el seno del PSOE por las concesiones que Sánchez ha tenido que hacer a Bildu para garantizar que saliera adelante en la votación parlamentaria.

 El PP, por el contrario, se enfrenta a la sesión en un momento dulce. Las últimas encuestas y, sobre todo, los magníficos resultados en las elecciones andaluzas auguran ya un cambio de ciclo para el que ya solo falta poner fecha. El hecho de que Alberto Núñez Feijóo no pueda intervenir por no ser diputado y sea Cuca Gamarra la que defienda la postura del partido no debe suponer ningún problema, pues ambos han dado muestras ya de ser un binomio bien acoplado. Tienen la oportunidad de demostrar que el PP puede ser tan contundente en la crítica como respetuoso con las formas y de presentarle como una formación de Estado capaz de alcanzar acuerdos por el bien del país.