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Julia Navarro

ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


El caso Djokovic

19/01/2022

Vivimos en una época tan banal que asombra que haya quienes se lamentan de que Novak Djokovic no participe en el Open de Australia y que los responsables de Roland Garros también hayan decidido no contar con él en el torneo.

Sin duda Djokovic es un gran tenista y forma parte del olimpo del tenis, pero eso no supone que tenga el privilegio de poner en peligro vidas ajenas. Y eso es precisamente lo que viene haciendo con su decisión, no solo de no vacunarse contra el Covid, sino haciendo vida totalmente normal, es decir reuniéndose con otras personas y llevando a cabo todo tipo de actividades, incluida una entrevista con periodistas, sin haberles alertado previamente de haber dado positivo en Covid.

Así que mientras Djokovic espera que se respete su derecho a no vacunarse él no respeta el derecho de los demás a no tener contacto directo con personas que no se vacunan o que han dado positivo en Covid.

El Covid es un asesino invisible que se viene cobrando millones de víctimas a lo largo y ancho del mundo y hasta ahora solo se ha encontrado un freno: las vacunas.

No, no son la panacea, pero son el único instrumento útil para combatir el Covid, y, por tanto, no vacunarse implica no solo poner en riesgo la propia vida sino también las ajenas. Entonces ¿qué se puede hacer con quienes se niegan a vacunarse?

La mayoría de los juristas consideran que no se puede obligar a nadie a vacunarse y sin duda tienen razón, pero ¿pueden los antivacunas poner en peligro la vida de los demás o deben someterse a algunas restricciones en su vida cotidiana?

Porque los que nos hemos vacunado esperamos que cuando vamos al súper, a la farmacia, al hospital, al cine o a un partido de tenis, las personas que nos atienden estén igualmente vacunadas para estar protegidas y protegernos. Y desde luego si una persona tiene Covid, tenga o no síntomas, su obligación es comunicárselo a quienes tiene alrededor y no participar en ninguna actividad. Es una cuestión de ética.

Sí, no se puede obligar a nadie a que se vacune, pero los que no se vacunan no nos pueden obligar a los demás a estar con ellos.

Son dos derechos en colisión en que debería prevalecer el derecho a la salud de la mayoría. Porque las vacunas son fruto de la evidencia científica de que hoy por hoy son el mejor remedio para intentar combatir el Covid.

Es inadmisible que el hecho de que Djokovic sea un "astro" del tenis pueda tener el privilegio de hacer y deshacer a su antojo, participar en torneos y pasearse por el mundo participando no solo en partidos de tenis sino en otras actividades.

Comprendo perfectamente el sentimiento de rabia del Presidente de Francia, Emmanuel Macron, cuando dijo que pensaba fastidiar y hacer las cosas difíciles a los que no se vacunen.

En el caso de Novak Djokovic bastaría con que no pudiera participar en ninguno de los torneos de tenis que tenga pendiente mientras no se vacune, y, por tanto, es un acierto la decisión de las autoridades australianas, después de muchas vacilaciones, de no permitirle jugar en el open de Australia y que ahora hayan sido los responsables de Roland Garros los que igualmente hayan anunciado que no le permitirán jugar en sus pistas. Y es de esperar que le sigan cerrando las puertas a su participación en eventos deportivos públicos. Esperemos que Madrid siga este ejemplo porque resultaría escandaloso que el alcalde, señor Almeida, y la presidenta de la comunidad, la señora Ayuso, dieran su visto bueno a que Novak Djovick participe en el Open de Madrid. ¡Menudo ejemplo!

No puede haber ciudadanos que, porque son famosos, no se les requiera ningún carnet Covid para viajar, desempeñar determinadas su profesión o acudir a lugares públicos donde pueden contagiar a otras personas mientras que al resto de los ciudadanos cumplimos con las normas. En muchos países europeos ni siquiera se puede entrar a un restaurante o a un bar sin enseñar el pasaporte Covid, medida que incomprensiblemente no se ha adoptado en España.

Djokovic está en su derecho de no vacunarse, pero su derecho termina donde comienza el derecho a la salud de los demás.