La cuenca del Adaja deja de estar en emergencia por sequía

J.C. Huerta
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Las copiosas precipitaciones de noviembre y diciembre han propiciado la situación de «normalidad» en la demarcación hidrográfica tras cinco meses de escasez de lluvias

La cuenca del Adaja deja de estar en emergencia por sequía

La zona hidrográfica del río Adaja deja de estar en emergencia por sequía tras más de seis meses de «situación excepcional» declarada por la Confederación Hidrográfica del Duero. La cuenca de este afluente abulense del Duero mejoró ostensiblemente en los dos últimos meses del 2019, según los mapas de sequía de la CHD correspondientes a enero del presente año. En un comunicado, el organismo de cuenca afirma que ha declarado «la salida de la situación excepcional por sequía extraordinaria en las zonas Cega, Adaja y Alto Tormes, según lo establecido en el Plan Especial de Sequías de la cuenca del Duero».
Desde la CHD añaden que «la tendencia observada en los meses de noviembre y diciembre se ha confirmado en el informe mensual correspondiente a enero de 2020, en el cual la situación de toda la demarcación hidrográfica es de ‘normalidad’, debido a las copiosas precipitaciones de los últimos dos meses»
La presidenta de la CHD declaró la situación excepcional de sequía extraordinaria en la «unidad territorial de escasez» Adaja el pasado 19 de junio de 2019, según lo establecido en el artículo 27 de la Ley del Plan Hidrológico Nacional.
La importante mejoría registrada por el organismo de cuenca rubrica oficialmente el alivio general de las reservas de agua en  la zona centro de la provincia, especialmente en lo relativo al abastecimiento de la capital abulense y  al agua embalsada en el pantano de las Cogotas, el que represa precisamente las aguas del Adaja en la zona sur de la comarca de la Moraña.
Dicho pantano está en la actualidad al 59,1 por ciento de su capacidad, casi 14 puntos más que el 17 de febrero del pasado año y once escalones porcentuales más arriba que la media de los últimos 10 años por estas mismas fechas, según datos de la propia Confederación Hidrográfica del Duero.
Y si bien es cierto que el volumen de agua embalsada en el pantano de las Cogotas tenía a fecha de ayer una tendencia decreciente, el caudal del Adaja, a la altura de la capital abulense, registraba un flujo al alza, con 3,15 metros cúbicos por segundo, y un nivel de 0,70 metros (en Arévalo, el nivel alcanzaba los 10 centímetros menos). La salida de la situación excepcional por sequía extraordinaria de la zona del Adaja se ha producido a la vez que la del Alto Tormes en Salamanca y la del río Cega, en Valladolid.
El río Adaja es, después del Tormes, el segundo afluente más importante del río Duero en su margen izquierda. Tiene 177 kilómetros de longitud y recorre, desde su nacimiento en la zona de Villatoro, tres provincias: Ávila, Segovia y Valladolid. En esta última desemboca en el Duero cerca de Tordesillas.
El embalse de Las Cogotas, por su parte, recibe este nombre por haberse construido junto al castro celta de Cardeñosa, a unos 15 kilómetros de distancia y con una capacidad de 59 hectómetros cúbicos.
La presa, que ha cumplido el 2 de febrero 18 años de vida, recoge las aguas del río Adaja, permitiendo el riego a una superficie próxima a las 8.000 hectáreas en la comarca de la Moraña, haciendo realidad una de las viejas reivindicaciones de los agricultores de esta zona esteparia abulense.
Cultivos como el de la remolacha se vieron relanzados al ponerse en funcionamiento este regadío hace poco más de un decenio. Además, el pantano tiene asignada la misión de garantizar el abastecimiento de agua potable a varias localidades de las provincias de Ávila y Valladolid, incluida la capital abulense si finalmente se materializa el convenio firmado a tres bandas entre el Estado, la Junta y el Ayuntamiento de Ávila hace ahora un año.