Merecido homenaje a un hombre bueno

I.Camarero Jiménez
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El patio central de la sede de la Diputación, el Torreón de los Guzmanes, acogió el acto de entrega de la Medalla de Plata a título póstumo a Félix Burgos, quien fuera abogado de la institución, fallecido a finales de 2019

Merecido homenaje a un hombre bueno - Foto: Isabel García

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Medalla de Plata a Félix Burgos

En un acto sencillo, en el patio del Torreón de los Guzmanes, sede de la Diputación de Ávila tuvo lugar este lunes la entrega de la Medalla de Plata de la institución provincial a título póstumo concedida a Félix Burgos. Letrado de la institución y trabajador incansable durante 35 años. Las tres mujeres de su vida, María Ángeles, su viuda, y Pilar y María, sus hijas, la recogieron en su nombre. Hasta aquí lo aséptico de un momento que resultó especialmente emotivo y en el que quedó patente la estima hacia la persona del homenajeado y la clara sensación de que fue un hombre bueno además del mejor de los compañeros, alguien, sin duda, que dejó huella y que debería ser ejemplo a seguir y un asunto más, que el reconocimiento había sido «unánime».
La ‘ceremonia’ se celebró a las 11 horas y al aire libre, la temperatura era bastante fresca, pero la sensación de la familia de Félix Burgos en ese momento y durante el tiempo que ha transcurrido desde su fallecimiento, hace poco más de un año, siempre ha sido la de sentirse «arropados» por la Diputación y por los compañeros. Así lo transmitía María, la hija de Félix que quiso tomar la palabra para agradecer «el afecto que se llevó» su progenitor y que va «mucho más allá del respeto institucional». Estimaba que ese momento será un «recuerdo imborrable» que les vendrá bien precisamente para recordar «lo grande» que fue Félix Burgos. Ellas lo sabían, pero consideraban muy importante que hubiera sabido transmitir fuera lo que era dentro de casa y sobre todo en esa Diputación que fue «su segundo hogar».
Para todos, y así lo hizo saber el presidente de la Diputación, Carlos García, Félix era «un gran compañero» pero también «un gran amigo». Palabras como cariño, respeto, recuerdo y admiración fueron hilo conductor de un acto en el que también quedó claro que si algo le importaba a quien fuera letrado de la institución eran «las personas», por eso García transmitió que fueron muchos los concejales y alcaldes que le habían informado de su deseo de estar en el acto de entrega de la medalla de plata de la institución y que no había sido posible por las restricciones a las que obliga la pandemia. 
Merecido homenaje a un hombre buenoMerecido homenaje a un hombre bueno - Foto: Isabel GarcíaEntre los asistentes todos los portavoces de los grupos con representación en la Diputación (PP, PSOE, Ciudadanos y Por Ávila) y los diputados, es decir los que dijeron sí a entregar la medalla a Félix Burgos, que fueron todos.
Generalmente el secretario de la Diputación, Virgilio Magaña, interviene lo justo en los actos institucionales, pero este lunes fue él quien tomó la palabra en nombre de todos los compañeros y supo transmitir, en ocasiones desbordado por la emoción, lo que es el sentir general de quien trabaja en la institución hacia la persona de Burgos, «justo acreedor» del reconocimiento, decía. Un hombre a quien definió como «extraordinario en todos los sentidos», «ético, leal, con escrupuloso respeto a la legalidad», pero alguien que supo destacar por su «humanidad», que «amaba la provincia y que supo apreciar su potencial». Para él, decía «lo más importante eran las personas» y su trabajo lo realizó siempre desde esa perspectiva. Un hombre que siempre hizo gala de su generosidad y por lo que se mostraba convencido Magaña de que este lunes hubiera compartido su premio con esos compañeros que le admira(ba)n.
«Sencillez, amabilidad, carácter franco y respetuoso, prudente, reflexivo de una bondad natural» fueron algunos de los calificativos y que justifican «el inmenso privilegio que fue trabajar con él» y que son los «valores y virtudes por los que hoy le rendimos tributo». A partir de ahí insinuó que la mejor forma de corresponderle será «con esfuerzo para crecer y ser mejores» y de algún modo replicar su ejemplo y en el mismo sentido se expresó el presidente.

A Burgos se dirigió el secretario como «eterno comodoro y capitán de capitanes» no sin antes agradecerle su vida, amistad y felicidad» con un «hasta que nos volvamos a encontrar».
La medalla de plata a título póstumo se le concedió a Félix Burgos unánimemente en un Pleno celebrado el 28 de noviembre de 2019.




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